Condenado a dos años y medio de cárcel por disturbios religiosos en el barrio almeriense de Pescadería en Semana Santa

El tribunal almeriense impuso prisión y futura expulsión a un joven de 20 años tras irrumpir armado en templos del barrio Pescadería, asustar a devotos y sustraer una lona religiosa durante la pasada celebración de la Semana Santa

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El fallo emitido por la Audiencia Provincial de Almería incluyó una orden de expulsión del territorio español durante siete años, aplicable tras el cumplimiento de los trámites judiciales y penitenciarios pertinentes, para el hombre de 20 años encontrado responsable de varios incidentes durante la Semana Santa en el barrio de Pescadería. Al anunciar esta disposición, el tribunal determinó que el joven deberá permanecer en un centro penitenciario hasta la ejecución efectiva de su expulsión. De acuerdo con la resolución judicial, difundida por Europa Press, el acusado fue condenado por actuaciones dirigidas a intimidar a la comunidad cristiana local y a perturbar la normal celebración de actos religiosos en fechas señaladas del calendario litúrgico.

Según detalló Europa Press, la sentencia estableció una pena privativa de libertad de dos años y un día por amenaza contra colectivos religiosos, y seis meses adicionales por la perturbación de actos religiosos, respondiendo a varios episodios de comportamientos intimidatorios y acciones violentas. Entre los hechos acreditados figura la presencia del acusado en la iglesia de San Roque, sede de la Hermandad Marianista del Calvario de Pescadería, en distintos momentos de la celebración de la Semana Santa. El procesado, que reconoció los hechos, también recibió una condena económica: deberá abonar una multa durante dos meses, a razón de tres euros diarios, como sanción por el hurto leve de una lona religiosa.

El texto de la sentencia, consultado por Europa Press, describe que, desde la víspera de Viernes de Dolores hasta el Domingo de Ramos, el joven llevó a cabo conductas catalogadas por los jueces como "intolerables hacia los sentimientos religiosos", motivadas por su deseo de infundir miedo en el colectivo religioso del barrio. Entre los actos por los que se dictó pena se encuentra la sustracción de una lona de grandes dimensiones con la imagen del Cristo de Mar. La lona, valorada en aproximadamente 70 euros, estaba instalada en la balconera de la vivienda de un miembro de la Hermandad y fue retirada por el joven durante la noche del 10 al 11 de abril.

En la jornada del Viernes de Dolores, en torno a las 19:45 horas, el acusado caminó por las calles de Pescadería blandiendo un cuchillo de grandes dimensiones. Según consta en la resolución referida por Europa Press, durante ese trayecto profirió gritos e increpó a los integrantes de la fe cristiana que se disponían a asistir a los cultos programados. Poco después, penetró en el interior de la iglesia de San Roque mientras se celebraba el Vía Crucis, interrumpiendo el evento mediante gritos potentes, insultos a los presentes y gestos considerados ofensivos ante las imágenes religiosas.

Ese comportamiento forzó la suspensión temporal del acto litúrgico, según apuntó Europa Press, y obligó a los responsables de la iglesia a cerrar el templo con llave debido al miedo generado entre los congregados y la posibilidad de que pudiera repetirse un episodio violento. El escrito judicial también da cuenta de que, el Domingo de Ramos, el hombre accedió de nuevo al interior de la iglesia, esta vez presentando heridas ensangrentadas en el rostro, y se dirigió directamente al altar. Testigos aseguran que increpó nuevamente a los fieles, quienes colmaban el espacio por la festividad, provocando momentos de temor y nerviosismo en la comunidad.

La pena impuesta incluye, además de la privación de libertad y la multa pecuniaria, la prohibición de acceso a templos católicos durante ocho años. Los jueces argumentaron que el conjunto de las acciones verificadas durante esos días evidenció la intención del acusado de perturbar de forma deliberada el normal desarrollo de la Semana Santa en Pescadería. La sentencia consideró la gravedad de la intimidación ejercida, tanto por la exhibición del arma blanca como por las expresiones verbales y físicas dirigidas a los participantes en los actos religiosos, así como el menoscabo a bienes de valor cultural y devocional para la comunidad, representados por la lona sustraída.

La resolución alcanzó firmeza después de que el joven reconociera los hechos durante el proceso judicial, circunstancia que permitió la tramitación abreviada de la causa. Según publicó Europa Press, la decisión de sustituir la condena de prisión por la expulsión del país priorizó el interés general y la prevención de repeticiones de episodios similares durante futuros eventos religiosos en la localidad. La expulsión, sin embargo, se ejecutará solo una vez concluidas las gestiones administrativas y su paso por el centro penitenciario.

Todas las piezas clave del caso fueron detalladas en la sentencia y difundidas por Europa Press. El documento judicial especifica tanto las fechas como las circunstancias de cada acto atribuido al condenado, y añade que las medidas impuestas buscan responder a la alteración ocasionada en la convivencia y al daño producido en el ámbito de las celebraciones religiosas.