Madrid, 2 ene (EFE).- El consumo de roscones de Reyes se mantiene estable respecto al año anterior, los españoles consumirán unos 30 millones de este dulce clásico, con el relleno de nata como la variedad más representativa; también hay hueco para la innovación, ya que cada año nuevos sabores se abren paso como el de la tarta de queso o el pistacho.
Las empresas que forman parte de la Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería (Asemac) calculan que este año se consumirán 30 millones de roscones de Reyes, un dulce que mantiene estable su consumo respecto al año anterior.
"El relleno de nata sigue siendo, con amplia diferencia, la variedad más extendida y representativa del mercado español", ha detallado a Efeagro la asociación pastelera.
Le sigue el relleno de trufa o chocolate, que se ha consolidado como la segunda opción más habitual entre los consumidores españoles, con una penetración "muy elevada".
Mientras que el roscón el roscón relleno de crema pastelera mantiene un peso también relevante, aunque algo menor, especialmente en determinados operadores, ha precisado la asociación.
Pero más allá de los diferentes sabores, el roscón tradicional sin relleno continúa ocupando un lugar destacado en la oferta, lo que refleja, para Asemac, la convivencia entre innovación y respeto por la receta clásica.
Nata, trufa o chocolate son los rellenos más frecuentes y habituales, pero también hay sabores más innovadores o gurmés como el de pistacho u otras ediciones especiales, que tienen una presencia minoritaria y puntual, asociada principalmente a campañas concretas.
Los consumidores españoles pueden encontrar una amplia variedad de productos dulces de Navidad en los supermercados -desde turrón, mazapanes y polvorones, hasta panettones y pandoros-; aún así, el "rey" de estas fechas sigue siendo el roscón de Reyes.
Así lo ha confirmado a Efeagro la asociación de pasteleros artesanos de la Comunidad de Madrid (Asempas), región en la que se venden, de acuerdos a sus datos, más de 2,9 millones de unidades.
Los pasteleros artesanos de Madrid han notado una adaptación de este dulce hacia formatos más pequeños, especialmente piezas de 500 gramos, pensadas para tipos de familias con menos miembros.
También se ha producido una reducción del azúcar en las recetas tradicionales, con variedades aptas para intolerancias, como roscones sin gluten y sin lactosa.
Los consumidores optan, en especial, por productos elaborados de forma artesanal, sin conservantes ni aditivos y consumidos horas después de su elaboración, lo que evidencia la creciente demanda de artículos frescos y de más calidad, ha indicado la asociación.
La desestacionalización del producto ha llevado al roscón a encontrarse en los obradores madrileños desde noviembre, una señal "clara" de su expansión más allá de la campaña tradicional de diciembre y enero.
"Su consumo se extiende ya a momentos cotidianos como el desayuno o la merienda", ha destacado Asempas.
Tal y como ha confirmado la asociación de la industria pastelera, el relleno de pistacho se ha abierto camino entre los sabores tradicionales, una tendencia que se puede ver también en otros productos no solo dulces.
Los supermercados han advertido el interés de los consumidores por este fruto seco y han incluido en su gama de Navidad roscones con pistacho, como Carrefour, El Corte Inglés, o Lidl, además de otras empresas pasteleras que se han unido a la moda del roscón de chocolate de Dubái o el de galleta de la marca Lotus. EFE
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