
En Italia, el café es mucho más que una bebida. Es un producto al que rendir culto, un sabor para catar y un momento de ceremonia y tradición. En el país transalpino, todo lo que rodea a este grano se erige como parte de la cultura, del ADN y de la forma de ser de los italianos. Desde la selección, la mezcla o el molido de los granos hasta la preparación del café, así como la forma de servirlo en la mesa.
Hay un pequeño detalle que sorprende a todo aquel que visita su península y que se anima a sentarse en una terraza a disfrutar de un espresso. Siempre se sirven con un vaso de agua como acompañante, un detalle de la casa que ni siquiera hemos de pedir, porque ya viene de serie. ‘¿De dónde viene esta costumbre?’, se preguntarán estos visitantes. La respuesta tiene mucho que ver con la tradición, por supuesto, pero también con la ciencia.
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Son muchos los que creen que este trago de agua es para enjuagar la boca después de beber el café, a fin de reducir el regusto amargo que este deja. O incluso porque hay a quienes el café les da sed. Pero nada más lejos de la realidad. Cuando un café proviene de un grano de calidad, tratado correctamente y sin tuestes torrefactos, este no provoca sabores amargos desagradables, ni tampoco deja la boca seca.
Limpiar el paladar para disfrutar del buen café
Este vaso de agua, en cambio, se sirve para beber antes de empezar a sorber de nuestra taza de café recién hecho. “El agua se toma antes del café para preparar el paladar, para limpiar la boca. Vamos preparando las papilas gustativas para degustar al máximo el sabor y el aroma del café”, subrayan, por ejemplo, desde la cuenta de Instagram Familia Davanti, al frente de varios restaurantes italianos en Madrid.
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El objetivo, por lo tanto, es limpiar el paladar de los restos de otras comidas y bebidas que puedan alterar nuestra percepción a la hora de saborear un buen café. Además, este trago previo evita la sequedad bucal, lo que alteraría nuestra percepción del sabor. Con este método, es más sencillo percibir los matices y aromas de un buen café, especialmente si es un café de origen o especialidad.
Pero dar un buen trago de agua no solo mejora la degustación del café, sino que también ayuda a nuestro cuerpo a digerir mejor esta bebida, manteniendo el equilibrio hídrico en el organismo. Dado que el café tiene un ligero efecto diurético, tomar agua con él ayuda a evitar la deshidratación.
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Beber este vaso de agua con o sin gas es una cuestión de gustos. La ciencia dice que las burbujas podrían ayudar a limpiar mejor el paladar de los sabores y aromas de los alimentos consumidos con anterioridad. Pero existe el riesgo de que su efecto sea demasiado intenso y que el gas llegue a adormecer ligeramente las papilas gustativas, perjudicando así el disfrute del café.
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