Madrid, 24 may (EFE).- El Juzgado de Instrucción nº4 de Cartagena ha condenado a un aficionado por insultos racistas contra el futbolista del Espanyol Omar El Hilali Khaya durante el partido contra el Cartagena disputado el 5 de octubre de 2023 en el estadio Cartagonova.
Tras denuncia de LaLiga, el seguidor ha sido condenado por un delito contra la integridad moral conforme al artículo 173.1 del Código Penal, concurriendo la circunstancia agravante de discriminación por motivos racistas.
Las penas impuestas son las siguientes: 8 meses de prisión; inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo que dure la condena; y prohibición de acceso a estadios de fútbol donde se celebren partidos de LALIGA (Primera y Segunda División) y/o RFEF (Primera, Segunda RFEF, Copa del Rey, Supercopa de España y de Europa) por un periodo de 2 años.
Se accede a la suspensión de la pena de prisión impuesta, por plazo de 2 años siempre que no delinca durante este tiempo y cumpla la prohibición de acceso a los estadios de fútbol, así como al requisito de disculpa pública previa a dicha concesión, y a la realización de un curso en materia de igualdad y no discriminación.
“Esta sentencia constituye un nuevo hito en la lucha contra el racismo en el fútbol y se suma al ya anunciado este mismo miércoles, reforzando la línea de actuación firme y coherente de LALIGA en defensa de los valores de respeto e inclusión”, explicó la patronal de los clubes en un comunicado. EFE
Últimas Noticias
Gary Woodland vuelve a ganar un título en el PGA Tour 6 años y 9 meses después
Continúan los trabajos de extinción del incendio en Los Guájares (Granada)
La lluvia obliga a parar la final entre Sinner y Lehecka en el segundo set
1-3. Doué y Thuram reivindican el poderío de Francia y preocupan a Colombia
Vox insta a Israel a "explicar y corregir lo ocurrido" este domingo en la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén
El partido liderado por Santiago Abascal ha solicitado al Ejecutivo israelí aclaraciones tras la negativa de acceso al cardenal Pierbattista Pizzaballa en Jerusalén, una decisión que el Patriarcado Latino califica de “manifiestamente irrazonable y desproporcionada”



