Navarro prevé "un partido dificilísimo" tanto "por el ambiente" como por juego del rival

Guardar

Málaga, 23 may (EFE).- El técnico del Unicaja, Ibon Navarro, advirtió sobre el encuentro de este domingo en la Liga Endesa ante el Hiopos Lleida que va a ser "dificilísimo por muchas cuestiones", tanto por "el ambiente que hay en el Barris Nord" como por la forma de jugar del rival, que "ha apostado por hacer su juego y su baloncesto".

"A pesar de algunas derrotas y de aspectos estadísticos, les ha dado sus frutos y han logrado una permanencia muy meritoria en Liga Endesa", dijo este viernes en rueda de prensa el entrenador vitoriano, quien indicó que el Lleida es "un equipo al que hay que controlar mucho su campo abierto".

Ibon Navarro precisó que el conjunto catalán tiene "muchas cosas" que el Unicaja deberá de "ser capaz de controlar y que en ese campo se multiplican", a la par que apeló a "saber disfrutar de ese ambiente, donde gusta jugar", pero también a ser conscientes de que deben "tener un ritmo alto y un nivel de energía y compromiso alto".

"Es un buen partido para testarnos fuera de casa y comprobar que podemos mantener nuestros conceptos en ambientes complicados", subrayó el preparador del cuadro malagueño, para quien al comienzo de temporada veía algunas similitudes entre ambos equpos, aunque en el Lleida "ha ido ajustando algunas cosas sin renunciar a lo que son", un "equipo valiente, que no especula".

Según el técnico vasco, "para hacer ciertas cosas necesitas ciertos tipos de jugadores, ellos han ido cambiando sus piezas y una de sus virtudes es que han ido ajustando aspectos", y añadió que si el Lleida "tuviera algo más de control de las pérdidas, estaría mucho más arriba, pero no es fácil tener ese control e imponer un nivel alto de energía".

A falta de dos jornadas para que concluya la Liga regular y comience la fase por el título, insistió en que el Unicaja debe "consolidar algunas cosas" que ha hecho "muy bien en este último mes", como el "nivel de presión al balón, el control del rebote o el balance defensivo".

Preguntado por el problema existente con la fuga de jugadores jóvenes a la NCAA estadounidense, indicó que no puede opinar, que es un asunto que hay que preguntárselo a los dirigentes porque su opinión "vale lo mismo que la de un frutero, no vale para nada", ya que él es "entrenador" y no "director de cantera ni presidente".

En cualquier caso, comentó que "si se van jugadores en los próximos años a la NCAA, ¿qué jugadores de 22-23 años va a haber aquí dentro de cuatro años? ¿A qué se va a jugar?", se preguntó, ante lo que añadió que le preocupa que "la media de edad de los equipos se vaya a los 30-32 años", ya que "lo otro no depende" de él. EFE

jrl/cc/og