Xavier Serrano
Las Palmas de Gran Canaria, 14 feb (EFE).- La Copa del Rey ha corroborado las carencias del Barça de Joan Peñarroya, que este jueves cayó eliminado a manos del La Laguna Tenerife (91-86) a las primeras de cambio, en un encuentro que condensó todos los defectos que han lastrado al conjunto azulgrana este curso y condicionan su incierto futuro.
El cuadro catalán llegaba a la cita tras una semana prometedora, en la que ganó a un flojo Maccabi Tel Aviv (100-71), compitió hasta el final con el líder de la Euroliga, el Olympiacos (88-90), y venció de forma convincente al Valencia Basket (86-100). Un repunte que tampoco despejaba por completo las dudas de una campaña irregular, en la que no selló el pase para la Copa hasta la última jornada.
Frente al La Laguna Tenerife, el Barça exhibió su talento ofensivo en un contexto favorable, de ritmo alto y acierto en el intercambio de golpes, que le permitió batir el récord histórico de anotación en un primer cuarto de la Copa del Rey con 33 puntos, con un 10 de 13 en tiros de dos puntos y un 4 de 5 en triples que se intuía difícil de sostener.
Paralelamente, el equipo de Peñarroya adoleció desde el inicio de los problemas defensivos que le han acompañado desde el arranque de la temporada, sobre todo en el juego derivado del bloqueo directo central, que justamente es una de las especialidades del La Laguna Tenerife y del base Marcelinho Huertas, quien con casi 42 años fue el MVP del duelo con 22 puntos -12 en el último cuarto- y 6 asistencias.
El Barça, un equipo que también tiende a ser blando en el rebote e inconstante en la tensión defensiva, ha encajado 23 derrotas en 48 encuentros entre todas las competiciones. Y, en total, ha concedido entre 90 y 99 puntos en 13 partidos (cuatro victorias y nueve derrotas) y más de 100 en otros seis choques (pleno de derrotas).
"Teníamos muy claro que el Tenerife quería jugar en estático y nosotros queríamos correr siempre que fuera posible. Sin embargo, el Tenerife nos ha ido chupando la sangre y la energía poco a poco, nos ha llevado a su terreno. Nos han metido tantas canastas que no podíamos correr", resumió tras el partido el alero azulgrana Joel Parra.
El Barça no supo imponer su plan de partido, ni desde el banquillo ni sobre la pista. Tampoco ayudó la lesión del escolta Kevin Punter, el referente de un equipo que en los momentos difíciles fía el ataque estático al talento individual de sus figuras. El jugador neoyorquino se marchó en el tercer cuarto con una lesión en el hombro izquierdo y se someterá a pruebas cuando regrese a Barcelona.
A falta de conocer el alcance de su dolencia, la ausencia de Punter se une a las del base Nico Laprovittola, que se despidió de la temporada en octubre por una grave lesión de rodilla, y del pívot Jan Vesely, que está siguiendo un tratamiento conservador para curar una lesión en la rodilla que le mantendrá alejado de las pistas, como mínimo, hasta abril.
Sin su fichaje estrella ni los dos mejores jugadores de la pasada campaña, el Barça sufrió una crisis de liderazgo en el último cuarto. El escolta Darío Brizuela, que ha dado un paso al frente este curso, llegó al tramo final sin confianza tras un mal tercer período, y el joven base Juan Núñez asumió mucha responsabilidad, con personalidad pero sin acierto.
No tuvieron mejor suerte los ala-pívots Jabari Parker y Chimezie Metu, los referentes del equipo junto a Punter, ni tampoco los dos capitanes, Alex Abrines y Tomas Satoransky. Así, el cuadro azulgrana colapsó y Peñarroya tampoco supo alterar el guion desde la pizarra, en la que fue la enésima derrota en un desenlace ajustado.
Asimismo, el margen de maniobra del técnico se vio limitado por una plantilla cada vez más corta, puesto que la sección que encabeza el directivo Josep Cubells, ayer ausente en el Gran Canaria Arena, no ha encontrado los refuerzos que necesita el equipo.
La baja de Laprovittola abrió una laguna en la dirección del juego que el Barça todavía no ha subsanado tres meses después de la lesión, y tras dos operaciones fallidas: fichó y rescindió a Raul Neto en apenas un mes por sus reiteradas lesiones, y abortó 'in extremis' el regreso de Thomas Heurtel por el rechazo de la afición.
Dos ejemplos más de la errática política deportiva tras el cambio de ciclo que supusieron las salidas del técnico Sarunas Jasikevicius y el ala-pívot Nikola Mirotic en el verano de 2023, acompañadas por una reducción del presupuesto pero también de algunas inversiones que no han funcionado.
Es el caso del pívot Willy Hernangómez, que fue la incorporación estrella hace dos veranos y, tras perder protagonismo el curso pasado con el técnico Roger Grimau, esta campaña tiene un rol residual con Peñarroya, aún con la baja de Vesely. Contra el La Laguna Tenerife fue el cuarto pívot de la rotación y no participó tras el descanso.
Con todo, el Barça contará ahora con dos semanas de parón por las ventanas FIBA para planificar el tramo final de la temporada, en la que sigue con opciones de competir por la Euroliga y la Liga Endesa, si bien es cierto que urgen respuestas para las carencias que ha corroborado su temprana eliminación en la Copa del Rey. EFE

