Madrid 18 feb (EFECOM).- El próximo martes se cumplen quince años del acuerdo suscrito entre Enel y Acciona en febrero de 2009, que supuso la salida del grupo constructor del accionariado de Endesa y que proporcionó a la compañía italiana el control total de la eléctrica española.
La decisión de Acciona de vender a Enel su participación del 25 % puso fin a una larga e intensa pugna por el control de Endesa que se había desencadenado tres años y medio antes, en septiembre de 2005, cuando Gas Natural (ahora Naturgy) lanzó una opa hostil
La pugna -que llegó a los tribunales y a instancias europeas, y generó un encendido debate político- incluyó una sucesión de ofertas en las que participó también el grupo alemán E.ON.
El proceso se desarrolló en un momento de ebullición del sector energético español, que había empezado a suscitar el interés de las grandes empresas europeas.
Antes de la opa sobre Endesa, Gas Natural había intentado hacerse con el control de Iberdrola; Hidrocantábrico había pasado por un interminable proceso de opas que resolvió a su favor la portuguesa EDP; y Endesa e Iberdrola habían tratado, sin éxito, de llevar adelante una fusión pactada.
En septiembre de 2005, en pleno debate sobre la conveniencia de contar con un 'campeón nacional' que pudiera competir con los gigantes europeos -la francesa EDF, las alemanas RWE y E.ON, o la propia Enel-, Gas Natural presentó una opa no solicitada sobre Endesa.
La cúpula de la compañía -el presidente, Manuel Pizarro, y el consejero delegado, Rafael Miranda- se opuso desde el principio y buscó un 'caballero blanco', otra empresa que pudiera entrar en la puja en auxilio de Endesa.
En aquel momento, los analistas consideraban a Endesa uno de los futuros 'consolidadores' del sector en Europa, es decir, uno de los grupos energéticos que quedaría en pie cuando comenzara el proceso de consolidación.
Endesa contaba entonces con una sólida posición en Latinoamérica, sobre todo en Chile, y había desembarcado en países europeos como Francia (Snet) e Italia (Elettrogen).
En febrero de 2006, E.ON irrumpió en la pugna y presentó una opa competidora que mejoraba en un 29 % el precio ofrecido por Gas Natural.
Tras un tenso duelo en los tribunales (tuvo que intervenir incluso el Supremo), entró en escena el grupo Acciona, que compró un 10 % del capital de Endesa.
En febrero de 2007, Gas Natural retiró su oferta y Enel se incorporó a la puja con la compra de otro 10 % de la eléctrica española, porcentaje que elevó hasta el 24,9 % en las semanas siguientes.
A finales de marzo, Enel y Acciona llegaron a un acuerdo para lanzar una opa conjunta sobre Endesa y competir así con E.ON.
Esta alianza llevó al grupo alemán a retirar su oferta. A cambio, Enel y Acciona se comprometieron a venderle Viesgo, entonces filial de la eléctrica italiana en España.
Enel y Acciona presentaron su opa definitiva en abril de 2007.
Tras obtener la autorización de los organismos reguladores, la opa se liquidó en octubre de 2007. Las dos empresas oferentes consiguieron el 92 % del capital.
A partir de ese momento, se inició un periodo de cohabitación entre Enel y Acciona que concluyó el 20 de febrero de 2009.
Ese día, el grupo constructor llegó a un acuerdo con la empresa italiana para venderle el 25 % de Endesa por 11.100 millones de euros.
Un mes más tarde, Borja Prado fue elegido presidente en sustitución de José Manuel Entrecanales, primer ejecutivo de Acciona.
En septiembre de 2014, con Enel ya asentada en la dirección de Endesa, la eléctrica española vendió sus activos en Latinoamérica a la compañía italiana.
En el presente, Endesa afronta un año vertiginoso para el sector, marcado por la actualización del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (Pniec) y por los cambios regulatorios, tanto en Europa como en España.
La eléctrica, que presentará resultados el 28 de febrero, ha actualizado su plan estratégico, que prevé un beneficio ordinario neto de entre 2.200 y 2.300 millones de euros en 2026, un 64 % por encima de la cifra prevista para 2023. EFECOM
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