Álvaro Rodríguez del Moral
Utrera (Sevilla), 3 sep (EFE).- La corrida de toros celebrada esta tarde-noche en el coso de La Mulata de Utrera, con motivo de la feria de Nuestra Señora de Consolación, se saldó con el indulto del toro 'Embriagado', un ejemplar de Fuente Ymbro, a manos del diestro Esaú Fernández, que salió a hombros junto a Francisco de Manuel y Borja Jiménez, quien a su vez dio una gran tarde.
La celebración del festejo peligró hasta mediodía debido al calamitoso estado del ruedo, completamente anegado por las fuertes lluvias que habían caído en Utrera desde el mediodía, pero los esfuerzos de los operarios de la empresa de Carmelo García permitieron que la arena, remendada con serrín, estuviera dispuesta a la hora prevista.
El matador camero Esaú Fernández fue el encargado de lidiar al primer ejemplar de Fuente Ymbro, un toro de seria presencia al que recibió con una larga a portagayola. El animal, que se empleó en el único puyazo que tomó, acusó en parte el estado del ruedo aunque anunció cosas buenas en su lidia.
Esaú inició la faena con un péndulo en los medios que reveló la fijeza y la codicia del animal, y muy templado le tomó el aire sobre la mano derecha y tuvo que aguantar más sobre el lado izquierdo, pitón por el que acabó trazando muletazos largos y muy hondos, apurando la clase del toro de Ricardo Gallardo sin que faltara un arrimón que no sería el final.
Después de que el torero cambiara la espada, el toro siguió embistiendo mientras se alentaba el indulto, sonaba un aviso y hasta el ganadero se asomaba insólitamente al ruedo. El camero siguió toreando, el toro embistiendo y la gente pidiendo el perdón de la vida del astado, llamado "Embriagado'" y que se acabó marchando vivo a los corrales después de que asomara el pañuelo naranja.
El cuarto, un torazo que el ganadero había llegado a reseñar para Pamplona, caminó siempre a su aire y sin humillar, esperando en banderillas. Esaú Fernández, muy centrado, manejó bien esa embestida insulsa y remisa en una labor bien administrada y escenificada que culminó entre los pitones.
Borja Jiménez se enfrentó en primer lugar a un jabonero muy frío de salida que se acabó dejando hacer en la muleta. El torero de Espartinas hizo las cosas muy bien desde el principio, por trazo, temple, colocación y compromiso, revelando el excelente momento que atraviesa.
Fue una labor maciza en el fondo, inteligente en el planteamiento y compuesta en la forma, muy por encima de la mediana calidad de un animal al que acabó toreando encajado y relajado, especialmente con la mano izquierda. La espada entró al segundo encuentro y la cosa quedó en una única oreja.
Borja iba a lancear de forma excelente a un quinto de buen principio y ritmo pero que iba a ir a menos en la muleta, echando el freno y esperando entre muletazo y muletazo del joven diestro de Espartinas, que se puso muy de verdad en una faena sincera y honda, muy por encima de los defectos que acabó desarrollando su enemigo. La espada, una vez más, se iba a atascar.
Cerraba el cartel el diestro madrileño Francisco de Manuel, que tiró una larga desde el tercio a un tercero de amplia cuerna y muy distraído en los primeros tercios. La faena tuvo la virtud de sobreponerse a las miradas de un animal informal que no llegó a emplearse nunca, pero al que toreó muy bien al natural y mató de una gran estocada.
El sexto, otro toraco de pavorosas defensas, acudió con alegría al caballo e hizo cosas buenas en la brega antes de que Francisco de Manuel tomara espada y muleta desde los medios. El toro, un punto rebrincado, tuvo teclas que tocar y muchos problemas que el madrileño resolvió en otro trasteo comprometido y solvente que remató de otro buen espadazo.
FICHA DEL FESTEJO:
Seis toros de Fuente Ymbro, bien presentados:bravo y completo el primero, que fue indultado; se dejó sin más el segundo; sin fondo ni entrega el tercero; a su aire el imponente cuarto; de más a muy menos el quinto y con demasiados problemas el sexto.
Esaú Fernández, de azul azafata y oro: indultó al primero y paseó un simbólico ramillete de romero, y oreja.
Borja Jiménez, de grana y oro: oreja y oreja tras aviso.
Francisco de Manuel, de azul pavo y oro: oreja y oreja
Los tres matadores, que se presentaban en esta plaza, salieron a hombros.
Entre las cuadrillas, Daniel Duarte destacó banderilleando al tercero.
La plaza registró un cuarto de entrada en tarde fresca, apacible y ausente de lluvia.
EFE
arm/pa/fp
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