El homenaje a las ‘brujas de Zugarramurdi’ quemadas en Logroño por la Inquisición en 1610: la última condena de brujería que reunió a 30.000 personas

La Asociación Histórico Cultural Guardias de Santiago ha organizado la plantación de once olmos en el ‘Bosque de la memoria’ en honor a las once víctimas acusadas de brujería

Representación de un akelarre y el apresamiento de las brujas este sábado en el Parque del Ebro, en Logroño, dentro de los actos conmemorativos del auto de fe de 1610. (EFE/ Raquel Manzanares)
Representación de un akelarre y el apresamiento de las brujas este sábado en el Parque del Ebro, en Logroño, dentro de los actos conmemorativos del auto de fe de 1610. (EFE/ Raquel Manzanares)
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Logroño rinde este fin de semana un emotivo homenaje a las víctimas del histórico auto de fe de 1610, conocido popularmente como el proceso de las ‘brujas de Zugarramurdi’. El acto central del evento ha tenido lugar en el ‘Bosque de la memoria’, situado en el parque del Ebro, un nuevo espacio simbólico formado por once olmos plantados en círculo con una placa central que rinde homenaje a las cinco mujeres y seis hombres ejecutados por brujería sin pruebas que avalasen su condena.

La jornada conmemorativa ha incluido danzas e intervenciones institucionales del alcalde de Logroño, Conrado Escobar, quien ha ensalzado el espíritu de tolerancia y acogida de la ciudad. Junto a él, Javier Irigoyen, representante del Ayuntamiento de Zugarramurdi, ha subrayado el profundo dolor que los habitantes navarros guardan por sus vecinos encarcelados, torturados y ajusticiados, según ha podido recoger EFE.

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La recreación histórica de este trágico episodio ha sido coordinada por la Asociación Histórico Cultural Guardias de Santiago. Aunque cada año se organiza un evento conmemorativo, esta edición ha traído una gran novedad: las representaciones teatrales han abandonado el paseo del Espolón para trasladarse al casco histórico de Logroño, fijando la Plaza de Santiago como escenario principal.

Logroño conmemora este domingo el homenaje a las víctimas del Auto de Fe de 1610. (Ayuntamiento Logroño)
Logroño conmemora este domingo el homenaje a las víctimas del Auto de Fe de 1610. (Ayuntamiento Logroño)

El mayor Auto de Fe de la Inquisición

El programa comenzó el viernes con el Mercado de la Brujería en las calles Barriocepo, Portales y Cofradía del Pez, seguido de la obra ‘El Porqué de las Brujas’. Posteriormente, el sábado se representó el aquelarre y apresamiento en el Parque del Ebro, la Procesión de la Cruz Verde —que recorrió calles como Portales, Sagasta y Barriocepo— y el Auto de Fe. Minetras que hoy se ha concluido con la visita guiada ‘El Camino al Bosque de la Memoria y las exposiciones sobre la Inquisición y libros prohibidos’.

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Las jornadas buscan mantener viva la memoria de un suceso acontecido hace más de cuatro siglos. Los días 7 y 8 de noviembre de 1610, la plaza del antiguo ayuntamiento albergó el mayor auto de fe de la Inquisición española, congregando a 30.000 espectadores en una ciudad de apenas 6.000 habitantes. El origen del proceso judicial se remontaba a 1608, cuando María de Ximildegui volvió a Zugarramurdi desde Francia y acusó a varios vecinos de participar en aquelarres. Las delaciones se extendieron por Zugarramurdi y Urdax, derivando en 1609 en el traslado de los acusados al tribunal del Santo Oficio en Logroño, con jurisdicción sobre La Rioja, Navarra, el País Vasco y Burgos.

Logroño conmemora este domingo el homenaje a las víctimas del Auto de Fe de 1610. (EFE/ Raquel Manzanares)
Logroño conmemora este domingo el homenaje a las víctimas del Auto de Fe de 1610. (EFE/ Raquel Manzanares)

Las 11 personas condenadas a morir en la hoguera

De las 53 personas juzgadas en aquel sonado proceso, 29 fueron acusadas formalmente de brujería y 11 condenadas a morir en la hoguera. Seis procesados se negaron a confesar y fueron quemados vivos: María de Arburu, María Baztán de Borda, María de Echachute, Graciana Jarra, Petri de Juan Gorena y Domingo de Subildegui. Otros cinco fallecieron durante su cautiverio en las mazmorras y sus restos fueron quemados en efigie.

En 1611, el impresor logroñés Juan de Mongastón publicó la relación oficial redactada por el tribunal formado por Alonso Becerra Holguín, Juan del Valle Alvarado y Alonso de Salazar y Frías, difundiendo el mito por Europa. Aquel trágico desenlace se convirtió también en el principio del fin de la caza de brujas en España. El inquisidor Alonso de Salazar y Frías investigó los hechos entre 1611 y 1612, recabando 1.802 declaraciones —1.384 de niños— y concluyendo que no existían pruebas de actos reales de brujería, sino denuncias falsas por envidia y confesiones bajo tortura.

Pese al rechazo de sus colegas, sus informes llevaron a la Suprema a emitir en 1614 nuevas instrucciones que exigían pruebas materiales e imponían silencio. De este modo, la condena de Logroño fue la última sentencia de muerte por brujería dictada por la Inquisición española, cuyos legajos custodian hoy el Archivo Histórico Nacional y el Archivo de Comptos de Navarra.

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