La Comunidad de Madrid encarga una auditoría de otra auditoría para certificar que el estadio del Rayo Vallecano es seguro para los espectadores

El Gobierno de Ayuso quiere que una nueva evaluación independiente valore si las reformas de urgencias realizadas estos últimos meses permiten “su utilización con asistencia” de público

El palco del Estadio de Vallecas, vandalizado recientemente
El palco del Estadio de Vallecas, vandalizado recientemente
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Más vale prevenir que curar. La Comunidad de Madrid ha decidido encargar una nueva auditoría para conocer si las reformas realizadas en el estadio del Rayo Vallecano estos últimos meses (que provocaron que el club no pudiera disputar dos partidos en su campo) permiten que los asistentes puedan acudir a ver al equipo rayista con todas las garantías de seguridad. Hay que recordar que una primera auditoría detectó problemas graves, una situación de “obsolescencia generalizada” y un “severo incumplimiento normativo” que comprometían la operatividad del estadio. Esa primera auditoría conllevó que el Gobierno regional, dueño de la instalación, suspendiera el 28 de julio la concesión para que el club franjirrojo jugara en Vallecas.

Esa suspensión cautelar fue levantada el 14 de septiembre. El Rayo, en colaboración con los técnicos de la Dirección General de Deportes, ha hecho parte de los deberes y ha realizado algunas mejoras en el estadio. Ahora, el Ejecutivo que preside Isabel Díaz Ayuso ha encargado una segunda auditoría para “disponer de una nueva evaluación técnica integral e independiente, referida específicamente al estado del recinto y con un alcance suficiente para determinar, con el mayor grado de certeza técnica posible, si el estadio reúne en la fecha de las inspecciones las condiciones técnicas, funcionales y reglamentarias necesarias para su utilización con asistencia de espectadores”, explican desde la Comunidad.

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Es decir, una auditoría de la primera auditoría. Aunque, como precisan, desde la Comunidad, “la finalidad de esta nueva auditoría no es, por tanto, reproducir la evaluación anteriormente realizada, sino obtener una valoración técnica actualizada tras las actuaciones llevadas a cabo desde julio de 2026, que permita conocer con suficiente certeza el estado del inmueble y disponer de una base técnica objetiva para el ejercicio de sus competencias como Administración titular del estadio y para la adopción de las decisiones que, en su caso, procedan respecto de su utilización con público y del régimen concesional vigente”.

Isabel Díaz Ayuso con la camiseta del Rayo Vallecano en un acto con el equipo vallecano
Isabel Díaz Ayuso con la camiseta del Rayo Vallecano en un acto con el equipo vallecano

Esta auditoría no costará mucho, solo 14.900 euros. Teniendo en cuenta los trabajos desarrollados con posterioridad a aquella primera auditoría, como la documentación técnica posteriormente aportada por el concesionario, las comprobaciones y subsanaciones efectuadas durante los meses de julio y agosto de 2026, el Director General de Deportes ha considerado necesario disponer de “una nueva evaluación técnica integral e independiente, referida específicamente al estado actual del recinto y con un alcance suficiente para determinar, con el mayor grado de certeza técnica posible, si el Estadio reúne en la fecha de las inspecciones las condiciones técnicas, funcionales y reglamentarias necesarias para su utilización con asistencia de espectadores”, reza la memoria justificativa para contratar esta auditoría.

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Para Alicia Torija, diputada de Más Madrid, el Gobierno de Ayuso “tiene una hoja de ruta clara para el estadio de Vallecas, teniendo en cuenta que solo ha destinado 125.000 euros en los presupuestos de 2027″. ¿Qué plan es ese? “Dejar morir el estadio para buscar un inversor que ponga los 57 millones para rehabilitarlo y entregarle la concesión de la instalación, y que el futuro concesionario se ponga de acuerdo con el club vallecano”. Torija quiere que el consejero de Cultura, Turismo y Deportes, Mariano de Paco, explique de una vez por todas qué se quiere hacer con el estadio en la comparecencia que tiene prevista para el próximo 20 de noviembre.

Todo tipo de comprobaciones

La auditoría deberá comprender inspecciones in situ, mediciones, ensayos, pruebas funcionales y comprobaciones instrumentales que resulten necesarias, así como el análisis de las inspecciones reglamentarias, certificados, legalizaciones y restante documentación técnica exigible. Se van a analizar las instalaciones de protección contra incendios, las eléctricas, el alumbrado de emergencia, los medios de evacuación, salidas, aforos y sectorización, la megafonía, los sistemas de control de accesos, las instalaciones térmicas, de gas y agua fría de consumo humano, además de los sistemas relacionados con la prevención y control de legionela. También las redes de saneamiento, la seguridad estructural y constructiva, los graderíos, escaleras, pasillos, vomitorios, barandillas, salidas y demás zonas de uso colectivo.

Tras la suspensión del Rayo-Athletic en Vallecas por el lanzamiento de bolas y aviones de papel, algunos aficionados han aportado su punto de vista sobre esta situación. Mientras que algunos aficionados han considerado "impresentable" lo que ha pasado a pesar de compartir el sentimiento en contra del presidente del club, Martín Presa, otros han afirmado que "es la única manera" de que se escuchen sus protestas.

La verdad es que las relaciones entre la directiva del club y el Gobierno regional no pasan por su mejor momento. Incluso la afición está en contra de la directiva por el mal estado de las instalaciones. Como ya publicó ‘Infobae’, Ayuso no quiere derribar el estadio del Rayo Vallecano: el plan es construir un parking y una zona comercial y que vuelva a ser como en 1955 para aumentar el aforo. El estudio director del nuevo estadio pasa “por una modernización” de 57 millones de euros. La propuesta de remodelación se basa en el concepto de ‘vuelta al origen’ para aumentar el aforo a 18.500 personas.

Al ser un edificio protegido, el estadio no se puede derribar por completo para construir uno nuevo. Se pretende convertirlo en un recinto polivalente capaz de albergar otros usos en los días de no partido, que suponen un porcentaje muy elevado en el calendario, “compatibles con su actividad principal como estadio de fútbol, mejorando su aprovechamiento, sostenibilidad y eficiencia”, señala ese estudio. Si finalmente se pone en marcha este proyecto (distinto a las obras de emergencia que se están realizando ahora), los trabajos en el nuevo estadio se dividirán en cuatro fases y durarán dos años.

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