Judith Morraja, ginecóloga, sobre las amenazas a la fertilidad con el auge de las ITS: “Muchas veces las pacientes no sienten nada”

La doctora del Instituto Bernabeu explica a ‘Infobae’ los signos que deben hacer saltar las alarmas y los sistemas de detección

Una ginecóloga haciendo una ecografía en consulta (Instituto Bernabeu)
Una ginecóloga haciendo una ecografía en consulta (Instituto Bernabeu)
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El repunte de las infecciones de transmisión sexual (ITS) en España amenaza con desencadenar una crisis silenciosa de infertilidad. Según los últimos datos del Centro Nacional de Epidemiología (CNE), en 2024 se notificaron 41.918 casos de Chlamydia trachomatis, 37.257 de infección gonocócica y 11.930 de sífilis. Especialmente, la clamidia golpea con especial dureza a los jóvenes: el 35,7% de las infecciones se concentra en menores de 25 años, alcanzando entre las mujeres de 20 a 24 años una tasa de 514,66 casos por 100.000 habitantes.

Ante este escenario, los especialistas insisten en la prevención y acudir al médico con la mínima sospecha, ya que sus síntomas suelen pasar inadvertidos. La doctora Judith Morraja, ginecóloga del Instituto Bernabeu, coincide en que “la infección silenciosa es uno de los mayores peligros”. Y es que, como subraya, “muchas ITS no presentan síntomas evidentes, lo que retrasa el diagnóstico y el tratamiento, agravando los daños a largo plazo en la fertilidad”, añade.

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Las Infecciones de Transmisión sexual (ITS) siguen aumentando en los últimos años, sobre todo, entre jóvenes.

En ocasiones “pueden provocar una pequeña úlcera o un cambio de flujo”

La ausencia de señales clínicas claras provoca en muchas ocasiones que miles de jóvenes convivan con estas bacterias sin saberlo. A pesar de que la mayoría de los pacientes no sienten dolor en un inicio, es imprescindible acudir a un profesional. Como detalla el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, en caso de no tratarse a tiempo, “entre el 10% y el 20% de las infecciones por clamidia y gonorrea en las mujeres puede generar la enfermedad pélvica inflamatoria, una enfermedad que puede causar complicaciones a largo plazo, como dolor pélvico crónico, embarazo ectópico (embarazo fuera del útero) e infertilidad”.

Pero, ¿cómo sé que debo hacerme una revisión si no presenta síntomas? “Muchas veces las pacientes no sienten nada; pero en ocasiones la clamidia o el gonococo pueden provocar una pequeña ulcerita, un cambio en el flujo o notar picor y escozor en la zona”, explica la ginecóloga. Si se tratan estos primeros síntomas, se evita que el patógeno avance. Asimismo, a pesar de que la infección puede transmitirse tanto a hombres como a mujeres, después de una práctica sexual no protegida, la doctora señala que “la afectación siempre será más grave e importante en la mujer que en el varón”. Al final, el impacto se extiende al aparato reproductor interno.

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Estas ITS no tratadas pueden desembocar en una enfermedad inflamatoria pélvica, que a su vez afecta “de forma permanente a las trompas de Falopio” y aumenta “el riesgo de infertilidad y embarazos ectópicos”, reitera la experta. En concreto, Morraja detalla que “las trompas se inflaman y se crean adherencias; luego la inflamación se cura, pero el daño ya está hecho”, sostiene. Por lo que, cuando la mujer quiere quedarse embarazada, “la función de transportar el espermatozoide y el óvulo fecundado hacia el útero” queda damnificada.

Incidencia de infección gonocócica entre 1995 y 2024. (EDO, Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica)
Incidencia de infección gonocócica entre 1995 y 2024. (EDO, Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica)

El sistema reproductor masculino tampoco resulta inmune. “En los hombres, estas infecciones pueden provocar epididimitis —inflamación del conducto seminal—, lo que puede llevar a problemas de fertilidad”, señala la doctora del Instituto Bernabeu. Además, la bacteria deteriora los parámetros espermáticos: “Existe alguna evidencia de que determinadas ITS se asocian con un aumento de la fragmentación del ADN espermático, probablemente debida a la inflamación y al estrés oxidativo que generan”.

Un 30% de las parejas presentan signos de una infección

Las secuelas del aumento exponencial desde los años noventa son evidentes en consulta. Y es que hasta un 30% de las parejas en tratamiento de infertilidad en el Instituto Bernabeu presentan antecedentes de ITS. Esto no impide comenzar una terapia en una clínica de fertilidad.

Si se diagnostica a tiempo mediante un hisopado vaginal o PCR, la bacteria se cura con antibióticos. Sin embargo, cuando la paciente llega años después y sin lograr quedarse embarazada, la estrategia cambia: “Si no hay una clamidia activa, pero la paciente sufre las consecuencias en una trompa que ha quedado obstruida, ya no la tratamos como infecciosa, sino que tratamos la consecuencia mediante fecundación in vitro (FIV)”.

Sin embargo, también han tenido casos en los que chicas jóvenes o donantes tienen una infección activa. En este escenario, muchas veces “les preguntamos y muchas no saben cuándo han tenido un contacto de riesgo”, afirma la ginecóloga. Pese a ello, “hay que tratarlas” antes de continuar con el proceso clínico.

Incidencia de infección por Chlamydia trachomatis entre 2016 y 2024. (EDO, Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica)
Incidencia de infección por Chlamydia trachomatis entre 2016 y 2024. (EDO, Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica)

Por otro lado, Morraja hace un inciso sobre la infección por una candidiasis. “La cándida es un microorganismo propio de la vagina que aumenta por estrés, cambios de pH o del sistema inmunológico, por lo que no se considera una ITS ni altera la fertilidad”, subraya.

¿Qué pasará en el futuro?

Ante esto surge una preocupación a largo plazo: si la edad media para tener el primer hijo se retrasa cada vez más en la población y actualmente se recurre más a menudo a clínicas de fertilidad, ¿habrá problemas para concebir un hijo más allá de los que conocíamos hasta ahora? La doctora Morraja adelanta que “si la infección aumenta ahora en gente joven, es muy probable”.

No obstante, por el momento “no tenemos esa estadística todavía”. Para atajar esta epidemia, el Ministerio de Sanidad ha lanzado una hoja de ruta para atajar esta situación hasta el año 2030. La estrategia prevé destinar más de 9 millones de euros a financiar preservativos para jóvenes de 16 a 22 años en farmacias, implantar kits de autotoma de muestras y reforzar la capacidad diagnóstica en Atención Primaria.

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