La teoría de Friedrich Hayek, economista autriaco, sobre la subida de precios: “Después de un período de inflación, no podemos salir sin un desempleo considerable”

La inflación sigue presionando a los consumidores, que no recuperan el poder adquisitivo perdido, y obliga a las empresas a adaptarse a unos precios cada vez más altos

Friedrich Hayek, economista autriaco, sobre la subida de precios. (Montaje Infobae con imágenes de Wikipedia y Canva)
Friedrich Hayek, economista autriaco, sobre la subida de precios. (Montaje Infobae con imágenes de Wikipedia y Canva)
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La inflación es uno de los principales quebraderos de cabeza de las economías actuales. Los precios no han parado de subir en los últimos años, lo que ha provocado que los consumidores no puedan llegar a recuperar el poder adquisitivo perdido y las empresas deben adaptarse a este panorama. Aunque hay que tener en cuenta que este proceso puede tener consecuencias sobre el mercado laboral. Una relación que el economista austriaco Friedrich Hayek ya analizó hace décadas, concluyendo que combatir una inflación prolongada puede acarrear un aumento del desempleo, especialmente cuando la expansión monetaria ha contribuido a sostener actividades económicas que dejan de ser rentables cuando cambia la situación.

Hayek, galardonado con el Premio Nobel de Economía en 1974, defendía que las subidas generalizadas de precios pueden alterar profundamente las decisiones de inversión, producción y contratación. En una entrevista publicada por la revista estadounidense Reason en julio de 1992, el economista advirtió de las dificultades que entrañaban poner fin a un periodo prolongado de inflación. “Después de un período de inflación como el de los últimos 25 años, no podemos salir sin un desempleo considerable”, afirmó.

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Su teoría planteaba mirar más allá del dato mensual del Índice de Precios al Consumo (IPC). Para Hayek, la clave del problema está en que una economía acostumbrada a funcionar con precios crecientes puede acabar generando empleos y negocios que no terminan siendo sostenibles cuando se frena ese proceso.

Relación de la inflación con el desempleo

La explicación de Hayek parte de la idea de que cuando aumenta la cantidad de dinero en circulación, y ese crecimiento impulsa la demanda, determinados sectores reciben un estímulo que puede llevarlos a expandirse más de lo que permitirían las condiciones económicas a largo plazo.

Si las empresas venden más, pueden aumentar su producción, contratar trabajadores y ampliar sus instalaciones. El problema aparece cuando esa demanda adicional depende de un impulso monetario que no puede mantenerse indefinidamente. Si la expansión pierde fuerza, las ventas pueden dejar de crecer al mismo ritmo y algunos negocios descubren que ya no necesitan tantos recursos para atender a sus clientes.

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El Índice de Precios de Consumo (IPC) elevó su tasa interanual seis décimas en septiembre, hasta el 4,9%, su nivel más alto desde febrero de 2023, cuando se situó en el 6%, según los datos definitivos publicados este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que coinciden con los avanzados a finales del mes pasado. (Fuente: Congreso/ Europa Press)

Durante la entrevista, Hayek explicó que la inflación puede atraer a trabajadores hacia puestos que existen porque la demanda de determinados bienes y servicios ha aumentado temporalmente. Cuando ese incremento desaparece, también puede hacerlo la necesidad de mantener esos empleos. Al final, el economista aclara que el efecto de la inflación puede distorsionar la distribución del trabajo y del capital entre las distintas actividades productivas.

Algunos sectores crecen impulsados por unas condiciones excepcionales, mientras que otros reciben menos recursos de los que necesitarían en una economía más equilibrada, y cuando llega el momento de frenar la inflación, esas diferencias se hacen más grandes. Las empresas que habían ampliado sus plantillas para responder a una demanda que ya no existe pueden verse obligadas a reducir personal, cerrar instalaciones o incluso abandonar el mercado.

Por qué frenar los precios puede tener un coste laboral

La advertencia del economista austriaco tiene que ver con la distinción entre inflación y desinflación. La primera se produce cuando aumenta el nivel general de los precios; la segunda, cuando estos siguen subiendo, pero a un ritmo más lento. Por tanto, que la inflación baje no significa que los precios vuelvan a los niveles anteriores.

Frutas en un puesto de un mercado en Madrid (España)
Frutas en un puesto de un mercado en Madrid (España)

Para contener las subidas, los bancos centrales pueden recurrir a una política monetaria más restrictiva, como elevar los tipos de interés. El encarecimiento del crédito desincentiva parte del consumo y la inversión, lo que puede moderar la demanda y reducir las presiones inflacionistas. Aunque este mecanismo puede provocar que las familias aplacen la compra de una vivienda o de un vehículo, o que las empresas renuncien a nuevos proyectos porque financiarse es más caro.

Desde el enfoque de Hayek, este ajuste puede ser especialmente difícil después de una etapa en la que la expansión monetaria ha contribuido a mantener actividades que dependen de unas condiciones de demanda excepcionales. La corrección debe detener la subida, y reasignar trabajadores y recursos hacia actividades capaces de sostenerse en un entorno diferente.

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