El economista Gonzalo Bernardos asegura que el sistema de pensiones español “es absolutamente viable”, pero necesita ajustes: “El primero es la edad de jubilación”

Bernardos señaló que retrasar la edad de jubilación es la principal vía para reducir el desequilibrio entre ingresos y gastos

Dos jubilados dan un paseo (Montaje Infobae con imágenes de Infobae España y Eduardo Parra / Europa Press)
Dos jubilados dan un paseo (Montaje Infobae con imágenes de Infobae España y Eduardo Parra / Europa Press)
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El futuro de las pensiones públicas está empezando a generar muchas dudas, sobre todo ante el envejecimiento de la población, el aumento del número de jubilados y el reto de financiar las prestaciones durante las próximas décadas. La evolución demográfica plantea interrogantes sobre la capacidad de la Seguridad Social para mantener el sistema actual, especialmente en un contexto en el que cada vez hay más personas que acceden a la jubilación y aumenta el tiempo durante el que cobran la pensión.

En este punto, el economista Gonzalo Bernardos considera que el modelo español puede mantenerse, aunque será necesario introducir cambios para equilibrar sus cuentas. En una de sus últimas intervenciones en el programa Más Vale Tarde de la Sexta, defendió que el sistema es viable, y señaló que la edad de jubilación es la principal vía para reducir el desequilibrio entre ingresos y gastos.

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“Es absolutamente viable. Lo único que hay que hacer son algunos ajustes, que ya sea a trabajadores o a jubilados, no les gustarán”, afirmó el experto al abordar uno de los asuntos que más preocupación suscita entre los ciudadanos. Así, Bernardos sostiene que el debate no debería centrarse en si las pensiones públicas tienen futuro, sino en qué medidas pueden garantizar su financiación sin deteriorar las prestaciones de quienes ya han terminado su vida laboral.

“En todos los países del mundo está aumentando la edad de jubilación”

Uno de los argumentos que utiliza Bernardos para explicar la necesidad de introducir cambios es la diferencia entre los ingresos y los gastos del sistema. Durante su intervención, cifró en más de 70.000 millones de euros el déficit al que se enfrenta, una cantidad que, según explicó, obliga a plantear medidas para reforzar su sostenibilidad financiera.

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Después, el economista identificó tres posibles vías para afrontar este desequilibrio: aumentar las cotizaciones sociales que pagan los trabajadores, retrasar la edad de jubilación o reducir las pensiones que reciben los jubilados. Aunque dejó claro que no respalda todas estas alternativas por igual.

Las pensiones vuelven al centro del debate político con el choque entre el Gobierno y el Partido Popular sobre la viabilidad del sistema.

La primera opción consistiría en incrementar las cotizaciones sociales para elevar los recursos que recibe la Seguridad Social. Estas aportaciones financian las prestaciones contributivas y se calculan, principalmente, a partir de los salarios de los trabajadores. Sin embargo, Bernardos dejó claro que no estaba de acuerdo “porque significaría cobrar menos”. El economista considera que aumentar las aportaciones de los trabajadores no sería la solución adecuada para resolver los problemas de financiación, ya que supondría trasladarles una parte mayor del coste del sistema.

Su alternativa sería retrasar la edad de jubilación. Bernardos defendió que, si la esperanza de vida aumenta, también debe adaptarse al momento en el que las personas dejan de trabajar y empiezan a cobrar una pensión. “Yo sí estoy de acuerdo, por la sencilla razón de que se vive más tiempo y, por tanto, en todos los países del mundo está aumentando la edad de jubilación, como mínimo en los principales”, señaló.

La lógica de esta propuesta es que prolongar la vida laboral puede incrementar el periodo durante el que una persona cotiza y reducir, al mismo tiempo, los años durante los que percibe una prestación. De esta manera, se podría aliviar parte de la presión financiera que soporta el sistema, aunque su efecto depende también de la evolución del empleo, los salarios y las cotizaciones. En cambio, el economista se mostró tajante respecto a la tercera posibilidad: reducir las prestaciones de quienes ya están jubilados. “De ninguna de las maneras estoy de acuerdo en que se baje la pensión a los jubilados”, aseguró.

“Es peligroso que lo que cobren dependa solo de lo que han cotizado”

Más allá de los ajustes necesarios para cuadrar las cuentas, Bernardos advirtió de dos posibles cambios que, en su opinión, podrían perjudicar a los pensionistas. El primero sería vincular de forma más estricta la cuantía de las prestaciones a lo que cada persona ha cotizado durante su vida laboral, sin mantener el mismo grado de protección que ofrece actualmente el modelo español. “Para los jubilados hay dos peligros. El primero es que lo que cobren dependa solo de lo que han cotizado”, explicó. Como ejemplo, mencionó el sistema de Suecia y advirtió que una fórmula de este tipo podría traducirse en pensiones más bajas.

Infografía con mapa de España, figuras de trabajadores y jubilados, números de cambio demográfico y recuadros que detallan desafíos laborales y estrategias de empleo.
El mapa de España ilustra el cambio demográfico del país con una población activa que disminuye y un aumento de los jubilados, mostrando proyecciones hasta 2050 y estrategias para afrontar el desafío laboral. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El segundo riesgo que señaló Bernardos está relacionado con la posibilidad de destinar una parte de las cotizaciones a fondos privados de inversión. En concreto, advirtió de un modelo en el que las aportaciones empresariales no se ingresaran íntegramente en la Administración pública, sino que se canalizaran a través de entidades financieras o gestoras de fondos de pensiones.

Su preocupación se centra en que esos recursos pudieran invertirse en bolsa en lugar de mantenerse en activos de renta fija, que pueden ofrecer una mayor previsibilidad cuando se trata de deuda de emisores solventes. Las inversiones bursátiles pueden generar rentabilidad, pero también están expuestas a fluctuaciones y pérdidas, lo que introduce riesgos para el ahorro destinado a la jubilación.

“No es un problema irresoluble, pero sí hay que hacer ajustes”

Pese a las dudas sobre la sostenibilidad financiera, Bernardos defendió las características del sistema español y destacó la relación entre el salario previo a la jubilación y la primera pensión que se recibe.

“¿Cuáles son las pensiones más generosas de toda Europa? Las españolas”, afirmó. Durante su intervención, situó en el 80,4% la proporción que representa la primera pensión respecto al último salario y aseguró que España ocupa la segunda posición entre los países de la OCDE, por detrás de Brasil, en el indicador al que hacía referencia. Estas cifras deben interpretarse teniendo en cuenta la metodología utilizada para calcular las tasas de sustitución, que pueden variar en función de si se comparan pensiones brutas o netas, perfiles salariales o carreras de cotización completas.

En cualquier caso, el argumento del economista es que las prestaciones españolas mantienen una relación relativamente elevada con los ingresos laborales previos. “Es un orgullo nuestro sistema de pensiones. No es un problema irresoluble, pero sí hay que hacer ajustes”, resumió Bernardos.

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