Receta de crema de coliflor, pera y gorgonzola: una receta suave y cremosa que es ideal para comer en otoño

La combinación del dulzor de la pera y la intensidad del queso gorgonzola da lugar a un plato lleno de sabor

Un plato azul con crema, picatostes, queso azul y dados de pera sobre una mesa de madera con rodajas de pera, queso y una cuchara metálica.
Crema de coliflor, pera y gorgonzola. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Con la llegada del otoño, los platos de cuchara vuelven a ganar protagonismo en la cocina. Las temperaturas bajan, los días se acortan y apetecen recetas calientes, reconfortantes y elaboradas con productos de temporada. Las cremas de verduras son una de las opciones más versátiles para esta época del año, ya que permiten combinar distintos ingredientes y conseguir platos llenos de sabor.

Esta crema de coliflor, pera y gorgonzola es una propuesta perfecta para dar la bienvenida a la nueva estación. La suavidad de la coliflor se combina con el dulzor de la pera y el sabor intenso del queso gorgonzola, que aporta personalidad al conjunto. El resultado es una crema de textura sedosa y un contraste de sabores que encaja especialmente bien en los días más frescos del otoño.

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Tiempo de cocción

  • Tiempo de preparación: 10 minutos.
  • Tiempo de cocción: 30 minutos.
  • Tiempo total: 40 minutos.

Ingredientes

  • 1 coliflor mediana
  • 1 puerro
  • 1 cebolla
  • 1 patata mediana
  • 1 pera madura
  • 150 g de queso gorgonzola
  • 750 ml de caldo de pollo o de verduras
  • 100 ml de nata para cocinar (opcional)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal al gusto
  • Picatostes para acompañar (opcional)

Cómo hacer crema de coliflor, pera y gorgonzola paso a paso

  1. Retira las hojas y la base del tallo de la coliflor y separa los ramilletes. Limpia y corta el puerro y la cebolla en trozos. Pela la patata y la pera y trocéalas.
  2. Calienta un buen chorro de aceite de oliva virgen extra en una cazuela. Añade la coliflor, el puerro y la cebolla y rehoga a fuego medio-alto hasta que las hortalizas empiecen a dorarse y adquieran más sabor.
  3. Agrega la patata y la pera troceadas y vierte el caldo de pollo o de verduras hasta cubrir los ingredientes. Lleva a ebullición y, cuando empiece a hervir, baja el fuego.
  4. Tapa la cazuela y deja cocinar a fuego suave durante unos 20-25 minutos, o hasta que la coliflor y la patata estén bien tiernas. Comprueba la textura antes de retirar del fuego.
  5. Tritura todos los ingredientes con una batidora hasta obtener una crema homogénea y sin grumos. Si queda demasiado espesa, puedes añadir un poco más de caldo hasta conseguir la textura deseada.
  6. Incorpora el queso gorgonzola troceado y, si quieres una textura todavía más cremosa, añade un chorrito de nata para cocinar. Tritura de nuevo hasta que el queso se integre por completo y prueba para ajustar el punto de sal.
  7. Reparte la crema en cuencos y acompaña con unos picatostes para aportar un contraste crujiente. Puedes añadir también unas gotas de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir.
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¿Cuántas porciones tiene la crema de coliflor, pera y gorgonzola?

Con las cantidades propuestas, esta receta permite preparar 4 raciones, ideales para servir como primer plato en una comida o cena. Si se presenta como plato principal, las porciones pueden ser algo más pequeñas o grandes según el apetito de los comensales.

Valor nutricional de la crema de coliflor, pera y gorgonzola

Valores nutricionales aproximados por ración:

  • Calorías: 350 kcal
  • Grasas: 20 g
  • Hidratos de carbono: 31 g
  • Proteínas: 13 g

Los datos reales dependerán de las cantidades exactas.

¿Cuánto tiempo se puede conservar la crema de coliflor, pera y gorgonzola?

La crema se puede guardar en un recipiente hermético en la nevera durante 3 o 4 días, siempre que se refrigere después de cocinarla y no permanezca demasiado tiempo a temperatura ambiente. Para conservar mejor su textura, conviene dejarla enfriar antes de guardarla, sin prolongar ese proceso fuera del frigorífico.

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También se puede congelar en porciones durante unos 3 meses. No obstante, la presencia de queso y nata puede modificar ligeramente la textura al descongelarla. Para recuperarla, basta con calentarla a fuego suave y remover bien hasta que vuelva a quedar homogénea.

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