La reflexión de Lamine Yamal sobre cómo compaginó sus estudios con el fútbol: “Voy yendo a clase y cada día me ponen unos deberes diferentes”

El jugador del FC Barcelona explicó cómo gestionaba sus estudios durante la Eurocopa 2024

El jugador del FC Barcelona Lamine Yamal (Europa Press)
El jugador del FC Barcelona Lamine Yamal (Europa Press)
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La vida de Lamine Yamal durante la Eurocopa de 2024 no se limitaba a los entrenamientos, los partidos y la presión de representar a España en una gran cita internacional. A sus 16 años, el extremo del FC Barcelona tenía que atender también una responsabilidad propia de cualquier estudiante de su edad: completar el curso de la ESO. Mientras sus actuaciones en Alemania lo convertían en uno de los nombres propios del campeonato, el joven futbolista seguía haciendo deberes y preparando sus asignaturas.

El contraste entre ambas realidades marcó aquel verano para el internacional español. El 13 de julio estaba a punto de cumplir 17 años, pero sus circunstancias eran muy distintas de las de la mayoría de los adolescentes. En plena competición europea, debía encontrar tiempo para continuar con sus estudios sin perder de vista las exigencias de una selección que aspiraba a conquistar el título. Su caso reflejaba las particularidades de una carrera deportiva que había despegado a una edad muy temprana. Aunque ya competía al máximo nivel y compartía vestuario con futbolistas experimentados, seguía teniendo que cumplir con las obligaciones académicas correspondientes a cuarto de la ESO.

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Durante el torneo, Lamine explicó cómo se organizaba para avanzar con las tareas escolares. Su jornada no dependía únicamente de los horarios de entrenamiento, sino también de la cantidad de deberes que recibía y de los compromisos de la selección. Los estudios continuaban presentes incluso en un contexto en el que cada encuentro podía resultar decisivo para el futuro de España en la competición. “Voy yendo a clase y cada día me ponen unos deberes diferentes. A veces me ponen más para hacer en casa, pero voy haciendo cada día”, relató mientras realizaba ejercicios de inglés.

El jugador del FC Barcelona Lamine Yamal (Reuters/Peter Cziborra)
El jugador del FC Barcelona Lamine Yamal (Reuters/Peter Cziborra)

La declaración permitía conocer una faceta menos visible del futbolista. Mientras la atención se centraba en su rendimiento sobre el césped, también debía reservar parte de su tiempo para seguir las clases y completar las actividades que le enviaban. Una combinación exigente para cualquier joven, especialmente en medio de un campeonato internacional. La cantidad de trabajo variaba según el calendario deportivo. Cuando España tenía por delante partidos importantes, sus profesores eran más flexibles con las tareas. En los días de descanso, sin embargo, su tutor aprovechaba para mandarle nuevos ejercicios. De esa manera, Lamine intentaba evitar que el ritmo de la competición le impidiera avanzar con el curso.

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La juventud de Lamine Yamal fue uno de los aspectos que más llamó la atención durante el campeonato. Con apenas 16 años, el extremo se encontraba disputando uno de los torneos más importantes del fútbol mundial y figuraba entre los jugadores más precoces de la historia de la Eurocopa. Sin embargo, su situación académica recordaba que, pese a la dimensión que estaba adquiriendo su carrera, seguía siendo un adolescente. Mientras otros jóvenes de su edad afrontaban los exámenes finales o comenzaban las vacaciones de verano, él debía compaginar esas mismas responsabilidades educativas con la preparación de los encuentros internacionales.

Lamine Yamal y apoyo dentro del vestuario de la selección española

La convivencia con futbolistas de mayor experiencia también formaba parte de su adaptación a un escenario tan exigente. En la selección española, compañeros como Álvaro Morata y Jesús Navas podían ofrecerle consejos y acompañarlo durante una etapa en la que debía gestionar la presión de competir al máximo nivel siendo tan joven. En los momentos libres, además, encontraba ocasiones para desconectar de las exigencias deportivas y académicas. Jugar a la consola o al ping-pong con los compañeros más jóvenes le permitía disfrutar de actividades habituales entre adolescentes, lejos de la tensión de los partidos.

El jugador de la selección española, Lamine Yamal, reacciona con humor y cariño a las divertidas imágenes de su hermano pequeño que se han vuelto virales entre los aficionados.

Así transcurrió parte de aquel verano para Lamine Yamal: entre los compromisos con España, las clases y los ejercicios que recibía de sus profesores. Su irrupción en el fútbol internacional no eliminó sus obligaciones como estudiante. Al contrario, ambas facetas convivieron durante una Eurocopa en la que empezó a escribir una página importante de su trayectoria sin dejar de lado los estudios que todavía tenía pendientes.

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