José, el bibliotecario de 45 años que ya acampó durante el 15-M y 15 años después ha vuelto a Sol: “Antes el problema eran las hipotecas, ahora no puedes ni alquilar”

Lleva desde el sábado en la acampada para solidarizarse con quienes no pueden acceder a un techo digno y denunciar un problema que “nos perjudica a todos”

José, bibliotecario de 45 años, en la acampada de la Puerta del Sol, plaza en la que ya protestó durante el 15-M. (Infobae)
José, bibliotecario de 45 años, en la acampada de la Puerta del Sol, plaza en la que ya protestó durante el 15-M. (Infobae)
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Las tiendas de campaña que acampan en la Puerta del Sol no han dejado de multiplicarse desde el pasado sábado, superando ya las 1.250. Miles de personas continúan concentradas en el ‘kilómetro cero’ para defender el derecho a la vivienda y, dentro de cada lona, se esconde una historia personal. Entre la juventud predominante también se encuentran veteranos para quienes esta no es su primera vez durmiendo en la plaza madrileña. Hace ya 15 años pisaron este mismo suelo para protestar por un futuro digno. Uno de ellos es José.

Este bibliotecario de 45 años ha relatado a Infobae que lleva acampado en la Puerta del Sol desde el primer día, el sábado, cuando tras la manifestación multitudinaria por el desahucio de Maricarmen decidieron acampar y repetir la historia. Aunque solo ha dormido tres noches en la plaza, combinándolo con su casa porque su espalda ya no se lo permite, pasa la mayor parte del día en el centro de esta ciudad autogestionada.

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“La primera noche dormí con unos cartones, como pude. Ahora ya estoy con tienda de campaña, esterilla y saco”, cuenta José sobre su estancia. Y aunque su “cama” haya mejorado, eso no exime la incomodidad del asfalto: “Imagino que la gente más joven se adapta más a todo. Hace quince años lo llevaba mejor, ahora el tema de la espalda pesa más”. Además, menciona una de las principales complicaciones para conciliar el sueño, como el “el ruido de las campanadas sonando a cada rato”. Aunque realmente José asegura que “la adrenalina que tenemos compensa la falta de sueño”.

Dormir alternadamente en su domicilio le permite ducharse con regularidad, pero resolver las necesidades básicas en pleno centro de Madrid es la gran incógnita para quienes ven la acampada desde fuera. “Por aquí cerca hay algún bar donde se puede ir, e incluso espacios o librerías que se han ofrecido como ‘espacios amigos’ para cargar los móviles o usar el baño”, detalla sobre la red de apoyo vecinal. Asimismo, el calor que se concentra en una plaza sin una sola sombra se combate a base de hidratación: “Lo llevamos como podemos”.

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Su jornada laboral también se ha amoldado a la protesta. Al trabajar en turno de tarde en la biblioteca, sus mañanas transcurren en la plaza antes de irse a trabajar: “Después de mi turno, a veces vuelvo aquí y otras me paso por casa”. Sin embargo, ante citas clave como las caceroladas o la votación de los decretos de vivienda en el Congreso, José decidió no escatimar: “Iban a ser días muy importantes y me los he pedido libres para poder estar aquí más tiempo”.

La Puerta de Sol llena las tiendas donde miles de personas acampan por la vivienda. (REUTERS/Juan Medina)
La Puerta de Sol llena las tiendas donde miles de personas acampan por la vivienda. (REUTERS/Juan Medina)

Pese a que afortunadamente ahora cuenta con una vivienda —“estoy hipotecado, con mucha ayuda y mucho esfuerzo”, aclara—, tiene claro por qué ha vuelto a Sol: “Hasta ahora no he podido tener un techo propio y me solidarizo totalmente con la gente que no puede”. Y añade que “este es un problema que nos perjudica a todos, tengamos o no resuelta la vivienda. Toda la economía que la gente se gasta en tener un techo no puede ir a otra cosa, la gente no puede emprender su vida cuando debería y esa parálisis nos repercute a todos”.

“El 15-M y el 26-S nacen del cansancio y hartazgo colectivo”

Para José, volver a acampar en la Puerta del Sol 15 años después resulta una experiencia reveladora. Más allá de lo que nota su espalda, observa ciertas semejanzas entre ambos movimientos. “La principal similitud es que todo nace de un cansancio y un hartazgo colectivo, de una movilización muy popular”, señala. El 15-M ocurrió en mayo de 2011 tras el estallido de la crisis financiera, alimentado por el desencanto hacia la clase política, los recortes y el desempleo juvenil.

En cuanto a las diferencias, destaca el enfoque de esta movilización: “Está más centrado en la problemática de la vivienda”, ya que en el 15-M las demandas abarcaban una reforma del sistema electoral, la corrupción y el modelo económico general. Además, la actual “empezó gracias al impulso del Sindicato de Inquilinas, en el 15-M no hubo una organización tan fuerte detrás desde el principio”. Aunque existan diferencias, José tiene claro que “la circunstancia actual con la vivienda es incluso peor: antes el problema eran las hipotecas, ahora es que ni siquiera puedes alquilar porque enseguida te echan”.

Vista de la Puerta del Sol donde unas mil personas llevan acampadas ya tres noches en protesta por la situación de la vivienda. La Comunidad de Madrid ha dado 48 horas para que la Delegación del Gobierno desmantele la acampada "ilegal" de la Puerta del Sol en protesta por la situación de la vivienda y el desahucio de Maricarmen, o de lo contrario acudirá a los tribunales, incluida la vía penal contra el delegado del Gobierno, Francisco Martín. (EFE/ Rodrigo Jiménez)
Pancarta en la acampada de Sol. (EFE/ Rodrigo Jiménez)

“Noto que hay más gente durmiendo aquí que en el 15-M, hay más densidad de tiendas”, sostiene sobre la ocupación del asfalto. “En 2011 había espacios más libres en el centro para las asambleas; ahora las reuniones se hacen más a las afueras del campamento porque la plaza está llenísima por la noche”. Asimismo, de cara al fin de semana, prevé un repunte aún mayor: “Va a venir muchísima gente de fuera y personas de Madrid que entre semana trabajan”.

El 15-M se mantuvo en la plaza durante casi un mes. Este nuevo movimiento, bautizado como 26-S, encara días decisivos condicionado por la votación en el Congreso de este viernes. “Mi opinión es que este fin de semana se aguantará seguro, pero a partir del domingo se abre una incógnita”. No obstante, se muestra optimista sobre el movimiento: “Yo apostaría a que la acampada física no durará tanto como la del 15-M, pero lo que seguro que va a durar mucho son las acciones y movilizaciones en los barrios. Esto ha vuelto a generar una ola de energía y motivos, desde luego, no faltan”.

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