La historia detrás de la tiara floral que ha llevado la reina Letizia en la visita de los Macron: desde un regalo de Franco a la boda de la infanta Cristina

Es la gran favorita de la monarca, que ya la ha lucido en 16 ocasiones para sus veladas más especiales

Los reyes Felipe y Letizia en la cena de Estado con Emmanuel y Brigitte Macron (Reuters)
Los reyes Felipe y Letizia en la cena de Estado con Emmanuel y Brigitte Macron (Reuters)
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Como dicta el protocolo de los viajes de Estado, los reyes Felipe VI y doña Letizia han ofrecido una cena de gala en el Palacio Real de Madrid en honor del presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, y la primera dama, Brigitte Macron. Para una cita de semejante trascendencia, la consorte real ha vuelto a captar la atención de todos al coronarse con una pieza de gran valor sentimental y patrimonial: la célebre diadema Floral. Esta joya, fechada en la segunda mitad del siglo XIX, ha reaparecido en el vestidor real para coordinarse a la perfección con su atuendo. Las flores del propio tocado encajaban a medida con el jardín bordado con canutillos en plata vetusta sobre el escote de su vestido azul lavanda, diseñado por Carolina Herrera.

La elección de su majestad para este banquete de gala no ha sido casualidad. Aunque la diadema floral es la tiara que más veces ha presumido a lo largo de los años, alcanzando con esta su decimosexta ocasión en público, la reina no la lucía desde hacía más de tres años. En concreto, no la veíamos desde el 3 de mayo de 2023 cuando, en similares circunstancias de visita internacional, los reyes recibieron en el Palacio Real al por entonces matrimonio presidencial de Colombia, formado por Gustavo Francisco Petro y Verónica Alcocer.

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Para completar su propuesta de etiqueta, doña Letizia ha combinado la delicada pieza de inspiración vegetal con otros complementos llenos de historia y protocolo. En las orejas ha lucido los pendientes del lote de las Joyas de Pasar, caracterizados por su brillante grueso rodeado de otros brillantes más pequeños, acompañados por sus ya habituales anillos de las firmas Karen Hallam y Coreterno.

El origen de la tiara: reyes, joyeros y dictadores

El verdadero origen de esta pieza histórica ha estado rodeado de distintas teorías y contradicciones a lo largo del tiempo. En el año 2013, coincidiendo con la investidura y proclamación del rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos, a la que asistió la entonces princesa Letizia, desde la Casa Real se explicó que la alhaja fue un encargo del rey Alfonso XII a la firma J.P. Collins en 1879 para su prometida, la archiduquesa María Cristina de Austria, siendo posteriormente vendida por un descendiente.

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La reina Letizia y sus apariciones con la tiara. (Europa Press)
La reina Letizia y sus apariciones con la tiara. (Europa Press)

No obstante, diversos expertos han cuestionado este supuesto origen inglés, apuntando más bien a que la pieza fue fabricada por la conocida maison francesa Mellerio dits Meller, guardando un gran parecido con la tiara de las Conchas de la infanta Isabel.

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La vía por la que esta joya terminó en manos de la familia real española en el siglo XX también cuenta con varias versiones. Por un lado, se recoge que la reina Sofía recibió la diadema en 1962 como un regalo del Gobierno del dictador Francisco Franco, en nombre del pueblo español y adquirida en la joyería Aldao, con motivo de su boda con Juan Carlos I. Otra corriente sostiene que fue un detalle directo y personal del propio dictador y de su esposa, Carmen Polo. A estas posibilidades se suma una tercera explicación que señala que la princesa griega habría recibido la alhaja como un obsequio por parte de sus suegros, los condes de Barcelona, para festejar su casorio.

La tiara preferida de la familia

Más allá de quién la encargó o regaló, la estructura de la joya demuestra que fue concebida con un diseño versátil y modulable. Lo más probable es que en su concepción original se tratara de un alfiler o broche separable en tres o más unidades independientes. En sus comienzos, la pieza tampoco se utilizó como diadema: la madre de Felipe VI la lució por primera vez en forma de collar o gargantilla durante una de las fiestas previas a su enlace, organizada en el Palacio Real de Atenas por sus padres, los reyes Pablo I y Federica de Grecia.

La infanta Cristina e Iñaki Urgandarín en su boda (EFE)
La infanta Cristina e Iñaki Urgandarín en su boda (EFE)

Fue a partir del año 1979 cuando la reina Sofía decidió lucirla por primera vez adaptada como adorno capilar sobre la cabeza. Desde ese momento, la pieza pasó a utilizarse de forma exclusiva como tocado, pasando no solo por las manos de las reinas Sofía y Letizia, sino también por las de las infantas Elena y Cristina.

Muestra de su relevancia pública fue la retransmisión en directo que Televisión Española realizó durante la boda de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, donde la periodista Carmen Enríquez la describió formalmente como “una diadema que pertenece a la reina doña Sofía, es una diadema rusa del siglo XIX en oro y plata con diamantes, talla brillante, con motivos florales y vegetales, cuya flor central está adaptada para broche”. Una reliquia centenaria que sigue vigente en los grandes acontecimientos de la monarquía.

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