Felipe VI y Letizia despiden a los Macron con una cena en la Embajada: así ha sido el vestido francés que pone el broche de oro a una jornada histórica

Un diseño negro con abertura marca la tradicional recepción de devolución tras dos días de actos

Felipe VI
La despedida de los Macron. (Grosby Group)
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La visita de Estado de Emmanuel y Brigitte Macron a España ha alcanzado su punto final con un evento lleno de simbolismo y alta diplomacia. Tras varias jornadas de intensa agenda institucional, la residencia oficial de la Embajada de la República Francesa en Madrid se ha convertido en el escenario elegido para celebrar la tradicional recepción.

Esta cita marca la culminación de un viaje que tuvo su momento de mayor esplendor solemne en la velada previa, durante la cena de gala celebrada en el Palacio Real de Madrid. En aquel acto, la reina Letizia se convirtió en la gran protagonista al lucir la histórica diadema floral, una pieza de diamantes de gran valor patrimonial con la que proyectó la elegancia y el legado de la familia real española.

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Tras ese marco de estricto protocolo de palacio, el clima entre ambas parejas se ha trasladado ahora a un ambiente de mayor intimidad y cordialidad institucional. Emmanuel Macron y su esposa han puesto el broche de oro a su viaje oficial, rindiendo un especial honor a don Felipe y doña Letizia en una velada donde la historia compartida entre ambos países y los lazos de cooperación han alcanzado su máximo nivel.

Un palacete histórico en la calle Serrano

El enclave seleccionado para esta velada de despedida cuenta con una destacada relevancia arquitectónica e histórica dentro de la capital. Ubicada en el número 124 de la emblemática calle Serrano, la residencia del embajador de Francia constituye un auténtico oasis institucional y verde en pleno centro madrileño. La finca fue adquirida por el Estado francés a la familia Urquijo durante la década de 1940 y ha permanecido operativa en su configuración actual desde 1968, albergando en su recinto dos edificaciones singulares de gran valor patrimonial.

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Los reyes de Noruega, Harald V y Sonja, celebran una cena de gala en honor al presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, y su esposa, Brigitte Macron. (Casa Real Noruega/Instagram)

Entre sus construcciones destaca la conocida Villa Andalouse, un palacete proyectado en 1928 por el afamado arquitecto español Luis Gutiérrez Soto, que se complementa con el inmueble principal construido en los años veinte. En el interior de sus salones, donde han sido recibidos los Reyes, la decoración reúne valiosas piezas de vajilla de porcelana, retratos históricos y lámparas de araña que conviven con obras de arte de vanguardia.

Entre estas últimas sobresalen dos valiosos tapices diseñados a partir de la reconocida obra Femmes à leur toilette de Pablo Picasso, los cuales han servido como telón de fondo para esta cita diplomática.

Brigitte Macron en el evento sujetando una copa
Brigitte Macron se despide de España. (Grosby Group)

El vestido de marca francesa de Letizia

Más allá de la relevancia institucional, el estilismo de la reina Letizia ha vuelto a convertirse en una cuidada herramienta de comunicación diplomática. Si en las jornadas previas la Reina reivindicó el diseño patrio luciendo firmas como Pertegaz y Carolina Herrera, para esta velada de despedida ha querido rendir un directo homenaje a sus anfitriones recurriendo a una conocida casa parisina fundada en los años ochenta: Sandro.

Letizia
El vestuario de Letizia para despedir a Emmanuel y Brigitte Macron. (Grsoby Group)

Para la ocasión, doña Letizia ha estrenado un diseño midi de tejido satinado en tono negro y silueta fluida, caracterizado por un cuerpo drapeado en la parte delantera y una falda de corte acampanado. El elemento central del vestuario recae en el escote, donde destaca una abertura calada decorada con incrustaciones de strass que aportan un brillo discreto al conjunto. En claro contraste con la pompa de la noche anterior, la mujer de Felipe VI ha apostado por la contención al combinar el vestido con unos zapatos destalonados (slingbacks) en color negro y unos pequeños pendientes de diamantes, cediendo todo el protagonismo a esta pieza de estética contemporánea con la que cierra la visita oficial.

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