Cierra el restaurante Santerra y Madrid pierde una estrella Michelin: adiós a su cocina de caza y a la ‘mejor croqueta de España’

Tras la salida del proyecto del cocinero Miguel Sánchez Carretero, el restaurante ha cerrado sus reservas y número de teléfono y ya espera el traspaso del local

Las croquetas del restaurante Santerra, premiadas en foros gastronómicos nacionales (Cedida)
Las croquetas del restaurante Santerra, premiadas en foros gastronómicos nacionales (Cedida)
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Un cierre nunca es una buena noticia, y menos aún cuando hablamos de un restaurante con estrella Michelin. En el veloz y siempre cambiante panorama gastronómico madrileño, lleno de nuevas aperturas y cierres espontáneos, una nueva despedida ha sacudido al sector. Santerra, un restaurante gastronómico especializado en cocina de caza con una estrella Michelin y que saltó a la fama por elaborar la mejor croqueta de España, baja definitivamente la persiana.

Ubicado en la calle General Pardiñas, en el barrio de Salamanca, este espacio se valía de su menú degustación (entre 115 y 165 €) para presentar una visión innovadora de la cocina de caza, una propuesta que le llevó a conseguir un Sol Repsol en 2021 y una estrella Michelin en 2024. Premios a los que se sumaba un galardón menos tradicional, aunque probablemente más rentable: el primer puesto en el concurso de croquetas de Madrid Fusión. Lo ganó en 2018 y lo revalidó en 2022, cuando triunfó con su receta ‘Campeona de campeones’. Una receta cremosa y crujiente a la que ahora tendremos que decir adiós.

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No solo cierra el restaurante, sino que todo el Grupo Santerra cesa su actividad. Según confirma la revista especializada Sivarious, el proyecto gastronómico que arrancó en Madrid en 2017 de la mano del chef Miguel Carretero afronta ahora el final de su actividad empresarial, tras cerrar 2025 con pérdidas de 342.900 euros. El declive coincide con la reciente salida de Carretero, que a principios de año decidía desvincularse de Santerra y de sus proyectos. Cogía el relevo Máximo Benages, hasta entonces segundo de cocina, un movimiento que no ha sido suficiente para salvar este proyecto de cocina de autor.

Equipo del restaurante Santerra
Equipo del restaurante Santerra (Instagram / @santerra_restaurante)

Aunque el buque insignia del Grupo Santerra era su espacio gastronómico, quisieron democratizar su oferta de alta cocina a través de la Neotaberna, un proyecto que daba un giro informal y de fusión a la cocina de monte bajo que caracterizaba la propuesta del grupo. Este espacio, ubicado en la popularísima calle Ponzano, contaba con una variada carta a base de bocados de picoteo, platos para compartir y coctelería de autor. El proyecto funcionó hasta mayo de 2025, cuando la Neotaberna bajó la persiana por última vez. El grupo también había intentado diversificar sus ingresos con Cozina, un proyecto de delivery y take away.

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Aunque el restaurante no ha anunciado oficialmente el cierre, el teléfono asociado ya no existe, y las reservas se encuentran cerradas por completo. Parece ser que los intentos por salvar el declive económico, que han pasado incluso por una entrada a preconcurso de acreedores, no han sido suficientes. Ahora, el local que ocupaba el restaurante se ofrece para traspaso, como puede observarse en el portal inmobiliario Idealista. A partir de ahora, el número 56 de la calle General Pardiñas dejará de alojar Santerra y busca nuevo negocio para llenar sus cocinas.

Playing Solo: adiós a otro recomendado en Madrid

Santerra no es la única despedida de esta semana en el Madrid gastronómico. Hace solo unos días, Luis Caballero anunciaba el cierre de Playing Solo, un restaurante de cocina de autor recomendado por la Guía Michelin en el barrio de Malasaña. “Toda historia tiene su final, y el próximo 26 de septiembre será el último servicio de Playing Solo en Malasaña”, escribía el chef en las redes sociales del restaurante.

“Con Playing Solo sabía que no me haría millonario, pero tampoco quería arruinarme. Lo primero no ha pasado y lo segundo intento que no pase. La principal causa es mi cansancio físico. Después de cuatro años, las piernas no responden igual y las nuevas obligaciones hacen que sea hora de terminar este primer capítulo”, escribía Caballero, presagiando que el final de este proyecto no significa un adiós para siempre, sino un “nuevo capítulo” para su cocina.

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