Cierra el restaurante Slow&Low y Barcelona pierde otra estrella Michelin: “La empresa seguirá adelante, pero sirviendo tapas tradicionales”

Este restaurante de cocina de vanguardia cerrará sus puertas definitivamente el 17 de octubre, buscando nuevos proyectos enfocados en la rentabilidad

Imagen del equipo del restaurante Slow&Low, en Barcelona (Web del restaurante)
Imagen del equipo del restaurante Slow&Low, en Barcelona (Web del restaurante)
Guardar

“El fine dining está muerto”, sentenciaba el chef francés Bruno Verjus tras cerrar a finales de año su restaurante con dos estrellas Michelin de París. Una frase lapidaria que cobra sentido en una época en la que se suceden las noticias sobre cierres en restaurantes gastronómicos. La última nos sitúa en Barcelona, una ciudad que ha sido punta de lanza de la cocina de autor en España y que hoy pierde una de sus estrellas Michelin.

Se trata de Slow & Low, un restaurante del Eixample que consiguió en 2022 su primera estrella Michelin. “Después de un largo periodo de reflexión, hemos decidido que Slow & Low cerrará sus puertas como restaurante gastronómico”, anunciaba Frank Beltri, el chef al frente del negocio, al tiempo que ponía fecha al fin de este ambicioso proyecto. Será el próximo 17 de octubre cuando las persianas de este icono de la cocina de vanguardia cierren por última vez.

PUBLICIDAD

“Quiero agradecer especialmente al equipo, a nuestras familias, a nuestros clientes, así como también a nuestros proveedores y a todos los colaboradores que hemos tenido”, añadía el cocinero en la publicación que anunciaba el cierre. “Lo que me llevo de este proyecto es haber sido capaces de construir un estilo propio, un lenguaje a la hora de cocinar, de comunicarnos con nuestros clientes y de todo lo que sucede alrededor de este restaurante”.

Platos del menú degustación de Slow & Low (Web del restaurante)
Platos del menú degustación de Slow & Low (Web del restaurante)

Así, la Ciudad Condal dice adiós a otra de sus estrellas, una pérdida que se suma a una lista que parece no dejar de crecer. La caída comenzó en 2025 con el cierre del restaurante Oria, la propuesta de Martín Berasategui en el hotel Monument, y continuó con Teatro Kitchen Bar, otro de los locales reconocidos por la Guía Michelin con uno de sus ansiados astros. Slow & Low se añade este otoño a la lista. Sobre las razones detrás de esta despedida, el cocinero hace alusión a una búsqueda de la rentabilidad económica que, en su opinión, se encuentra en otro tipo de negocios.

PUBLICIDAD

Porque este no es un adiós radical. El cierre de este gastronómico contrasta con el éxito del otro proyecto del cocinero, Bar Canyi, un bar de tapas de propuesta informal que seguirá funcionando y que recibe a miles de clientes cada semana. “La empresa Slow & Low seguirá adelante al frente de Bar Canyí, sirviendo tapas tradicionales”, explicaba el cocinero sobre su futuro.

Todos sus esfuerzos se verterán a partir de ahora en este local, abierto en otoño de 2024 a solo unos metros de Slow & Low, que desde sus inicios ha triunfado gracias a la calidad de sus tapas, platillos, arroces y bocadillos. Beltri sumará, además, “nuevos proyectos” que anunciarán próximamente, conceptos que irán en la misma línea que su bar Canyi y que defenderán una cocina informal y más asequible.

Frank Beltrí, propietario del Slow&Low y de Bar Canyí (Instagram / @barcanyi)
Frank Beltrí, propietario del Slow&Low y de Bar Canyí (Instagram / @barcanyi)

Del menú degustación a la barra de acero

En Slow & Low, Beltri defiende una cocina viajera que combina ingredientes de todo el mundo y que se ofrece al cliente a través de dos menús degustación que se diferencian solo por el número de pases (Slow y Slow&Low) y que rondan los 150 euros por comensal. Sus platos muestran influencias de la gastronomía mexicana, con guiños a España, Argentina y al recetario tailandés, que se pueden disfrutar también con la vista gracias a sus barras y cocina abierta.

Un restaurante de ambiente moderno que aúna técnica, creatividad y delicadeza y que ahora deja hueco a la cocina informal de Bar Canyí. En este pequeño y bullicioso local, Beltri busca evocar el bar de toda la vida, con detalles como la barra de acero, un buen tirador de cerveza y los vinilos noventeros que suenan de fondo. Entre las tapas y platillos que triunfan en su carta encontramos la bomba de La Barceloneta, el bocadillo de calamares, el canelón de rostit, la hamburguesa de rabo, las albóndigas o el ‘cap i pota’.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD