La nueva etiqueta que aparece en los surtidores de las gasolineras francesas y que puede llegar a España: qué significa y cómo afectaría a nuestro coche

El país vecino obliga desde el 27 de agosto a que las estaciones de servicio indiquen si el combustible contiene aditivos metálicos

Una persona echa combustible en Barcelona. (Europa Press)
Una persona echa combustible en Barcelona. (Europa Press)
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Francia obliga desde el 27 de agosto a que las gasolineras indiquen en sus surtidores si el combustible contiene aditivos metálicos. La nueva etiqueta, que reza “contiene aditivos metálicos”, no es una señal de alarma. Es un aviso de transparencia: si el surtidor no la muestra, el combustible simplemente no lleva ese tipo de compuesto. Si la muestra, el conductor sabe con qué está llenando el depósito.

El texto que regula la medida se publicó el 26 de agosto en el Journal Officiel de la République Française —equivalente al Boletín Oficial del Estado español— y entró en vigor al día siguiente. Fue firmado el 22 de julio por los ministerios de Economía, de Acción Pública y Cuentas, y de Energía, y actualiza la normativa aplicable a los carburantes de tipo gasolina E5, E10 y diésel.

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La obligación recae sobre los distribuidores, no sobre los automovilistas. Las estaciones deben colocar el aviso de forma “visible y legible” —en pantalla o en una pegatina junto a la pistola— cuando el combustible que expenden contiene el compuesto en cuestión. En España, a fecha de hoy, no existe una obligación equivalente con esa etiqueta específica.

Imagen de archivo de un surtidor de gasolina en una estación de servicio en España. (Jon Nazca/Reuters)
Imagen de archivo de un surtidor de gasolina en una estación de servicio en España. (Jon Nazca/Reuters)

Qué es el MMT y por qué está en la gasolina

Detrás de la expresión “aditivos metálicos” hay casi siempre una sola molécula: el Metilciclopentadienil Manganeso Tricarbonilo, conocido por sus siglas MMT. Se trata de un compuesto organometálico con manganeso que se incorpora a la gasolina para aumentar su índice de octanaje a un coste relativamente bajo.

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El MMT llegó a los carburantes como sustituto del plomo tetraetilo, prohibido progresivamente en los años 90 por su toxicidad. Su función concreta es evitar la detonación prematura en los motores de alta compresión, un fenómeno que puede dañar el propulsor a largo plazo.

El límite de 2 mg de manganeso por litro que fija el decreto no es una novedad: proviene de una directiva europea de 2009 que se implementó de forma gradual, con ese umbral concreto establecido desde 2014. El compuesto, por tanto, lleva más de una década presente en los combustibles europeos sin que se haya registrado ninguna oleada de averías generalizadas.

A largo plazo, el MMT puede dejar depósitos en el sistema de escape que deterioran sus componentes. Por esa razón, la normativa europea lo regula con un techo estricto y algunos fabricantes van más allá en sus advertencias. La mayoría de los fabricantes acepta, en sus modelos más recientes, gasolinas que contienen manganeso dentro de los límites legales. Las excepciones son minoritarias, pero existen.

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Qué hacer si aparece la etiqueta en el surtidor

La presencia del aviso no implica que el combustible sea defectuoso ni que incumpla la normativa. El carburante que lo lleva es legal, está dentro de los parámetros europeos y puede usarse sin riesgo en la mayoría de los vehículos.

El único gesto útil que la etiqueta permite —y para eso fue diseñada— es que el conductor pueda tomar una decisión informada. Si el manual del vehículo no menciona restricciones sobre aditivos metálicos, no hay motivo para cambiar de hábito. La medida no afecta al precio del combustible.

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