Pedro Sánchez rebaja el papel de Rusia e Israel en la avalancha migratoria en Ceuta y dice ahora que “no hay evidencias” de que fuesen causantes

El presidente del Gobierno comparece en el Congreso para rendir cuentas sobre su gestión durante la crisis migratoria

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece en el Congreso de los Diputados para rendir cuentas sobre la crisis de Ceuta. (REUTERS/Susana Vera)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece en el Congreso de los Diputados para rendir cuentas sobre la crisis de Ceuta. (REUTERS/Susana Vera)

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha rebajado su teoría de la injerencia extranjera después de acusar a Rusia e Israel de estar involucrados en la avalancha migratoria en Ceuta el pasado 30 de julio.

En una comparecencia en el Congreso de los Diputados para rendir cuentas sobre su gestión, el líder del Ejecutivo ha matizado que, si bien hubo análisis de los servicios de inteligencia que detectaron “indicadores suaves de coordinación” en los llamamientos en redes sociales, “ninguno ha podido determinar” perfiles sociales asociados a movimientos de protesta marroquíes, el estado de Marruecos, Rusia o Israel. “Digo de momento”, ha remarcado Sánchez, para después añadir que lo que sí fue evidente es que “hubo mafias y comerciantes que aprovecharon y alimentaron la situación”.

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El líder del Ejecutivo ha vuelto a desmarcar a las autoridades marroquíes de la crisis y ha señalado que la avalancha migratoria fue un fenómeno donde tuvieron origen “muchas causas”, en las que participaron varios actores y factores “que se retroalimentaron”.

Sánchez ha repetido la línea que tanto él como sus ministros llevan defendiendo desde el día uno. La crisis comenzó con un detonante informativo, la sentencia del Tribunal Supremo emitida a primeros de julio, que fue “tergiversada en redes sociales” y que dio lugar a dos bulos: que la frontera estaba abierta y que los migrantes no podían ser interceptados a nado.

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En una entrevista para el programa Hoy por Hoy de Cadena Ser, Sánchez vinculó a los gobiernos de Rusia e Israel con la campaña de bulos, unas palabras que fueron respondidas por Moscú y Tel Aviv, quienes tacharon de “mentira descarada” y recordaron al presidente que existen canales diplomáticos para canalizar estas acusaciones.

Pedro Sánchez reafirma que España es una "gran democracia" y un "Estado social y democrático de derecho" que debe cumplir con las leyes y los tratados internacionales.

Sánchez ha evitado mencionar una operación estatal y se ha limitado a referirse a las conclusiones del informe elaborado por el Servicio Europeo de Acción Exterior, que señaló a los ecosistemas rusos —no hablaba de los israelíes— como amplificadores del daño y no como los causantes. El presidente del Gobierno ha añadido además que la ultraderecha internacional “y española también” trató de sacar partido. “Esto no es nuevo porque se ha hecho durante el covid”, ha recordado.

Los avisos policiales eran “informes rutinarios”

El líder del Ejecutivo ha querido dejar muy claro que ningún informe pudo anticipar el desastre ni atribuir un papel organizador a Rabat. En este sentido, ha limitado los avisos policiales filtrados a la prensa como “informes rutinarios”, que solo alertaron de subidas paulatinas. “Una cosa es detectar que los cruces a nado están creciendo y otra cosa es decir que hay que extremar las cautelas ante la llegada de 70.000 personas. No lo pudo ver ningún informe, ni think tanks, ni ONGs, ni servicios de inteligencia extranjeros”, ha insistido.

El líder socialista ha adelantado que ha dado orden de publicar todos los informes que existen y se han elaborado sobre la entrada masiva de Ceuta para que los medios y la ciudadanía puedan examinarlos. “No tenemos ningún problema en trasladar a la opinión pública toda la información. A día de hoy, nadie ha entregado al Gobierno de España evidencias sólidas de que Marruecos ejecutara el episodio”.

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