Un mes de la crisis en Ceuta: la incertidumbre persiste para miles de migrantes mientras repuntan la tensión y la violencia

En los últimos días, grupos organizados han bloqueado el reparto de comida a migrantes e incendiado asentamientos en la Playa del Trampolín, además de agredir a periodistas y vecinos musulmanes

Imagen de un grupo de personas migrantes en Ceuta. (Marcos Moreno/Europa Press)
Imagen de un grupo de personas migrantes en Ceuta. (Marcos Moreno/Europa Press)
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Este domingo se cumple un mes desde que unas 72.000 personas migrantes, según datos oficiales, cruzaran de forma irregular a Ceuta desde Marruecos, provocando la mayor crisis humanitaria hasta la fecha. Desde entonces, la ciudad no solo sigue lejos de recuperar la normalidad, sino que en las últimas jornadas ha vivido estallidos de violencia protagonizados por grupos organizados que han bloqueado el reparto de comida e incendiado asentamientos en la Playa del Trampolín, además de agredir a periodistas y vecinos musulmanes. Con un sistema de acogida colapsado, menores no acompañados que siguen expuestos en las calles y adultos que desconocen si tendrán posibilidad de solicitar asilo, hasta ahora se habían evitado conflictos mayores, pero la tensión social aumenta por momentos entre la población ceutí, que reclama soluciones eficaces a las autoridades.

Cuatro semanas después del inicio de la crisis, aún no se ha esclarecido el papel que ha jugado Marruecos, que insiste en el “derecho histórico” sobre Ceuta y Melilla, y tampoco se sabe si el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) avisó de la entrada masiva, ya que el Ministerio de Defensa y del Interior han ofrecido versiones contradictorias, mientras el Gobierno se ha esforzado por ‘defender’ a Marruecos. Tampoco están claras las cifras del total de personas que cruzaron ni cuántas permanecen en la ciudad. A lo largo de esta última semana, el Gobierno central ha desplegado una serie de medidas, como la aprobación del reparto de 25 millones de euros para atender a los menores migrantes, la presentación del anteproyecto de la ley de asilo y la reforma de la ley de extranjería.

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El Ejecutivo también ha declarado de interés para la seguridad nacional la situación en Ceuta y ha creado un mando único —liderado por el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres— para coordinar la respuesta institucional, aunque son muchas las voces que critican que estas iniciativas llegan tarde y que la crisis sigue lejos de resolverse.

Desde la Fundación porCausa, especializada en migraciones y derechos humanos, tienen claro que se trata de una crisis humanitaria cuya respuesta debe incluir tanto recursos económicos e institucionales extraordinarios como la reubicación de parte de la población migrante en la península, no solo la de los menores. “Esta crisis humanitaria no ocurre ni en Sudán ni en Venezuela, sino en un Estado perfectamente operativo que tiene todas las capacidades para hacer frente a esta situación, igual que hace frente a otras muchas emergencias derivadas de desastres naturales como inundaciones o incendios, donde se destinan recursos extraordinarios para solventarlo. Es, por tanto, una situación desafiante, pero no es inmanejable si existe la voluntad para hacerlo”, señala a Infobae Gonzalo Fanjul, investigador de la Fundación porCausa y experto en migraciones.

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Un resumen cronológico de la crisis migratoria que sacudió la ciudad española de Ceuta, mostrando la llegada masiva de migrantes desde Marruecos, la declaración de emergencia nacional, el despliegue del ejército y las medidas adoptadas por el Gobierno.

También cuestiona las propuestas del Partido Popular y de algunos países de la Unión Europea que piden devoluciones masivas a Marruecos, al ser contrarias a la legalidad vigente. El Tribunal Supremo ha declarado ilegal la devolución de 55 menores de edad no acompañados que entraron a Ceuta en agosto de 2021, mientras que en julio de este año dictaminó que las “devoluciones en caliente” no se pueden aplicar a los migrantes que intentan entrar a nado en Ceuta y Melilla por el mar. “Hay que considerar caso por caso, especialmente cuando se trata de personas con necesidades de protección, como los menores de edad, que deben ser escuchados”, recuerda Fanjul, que destaca que la colaboración de todas las comunidades autónomas “es absolutamente fundamental”.

El PP ha recalcado que todos aquellos migrantes que entraron a Ceuta de manera irregular, “sean adultos o menores, deben volver a Marruecos”, y se ha apoyado en el aval de la Comisión Europea, que considera a Marruecos un “país seguro” para el retorno. Sin embargo, organizaciones humanitarias ya han advertido que decenas de menores llegados a la ciudad autónoma han huido de Marruecos por la violencia intrafamiliar e incluso matrimonios forzados, una práctica que sigue permitiéndose en el reino alauita mediante excepciones legales, a pesar de que la edad mínima para casarse está fijada en los 18 años.

La ultraderecha, por su parte, defiende una política aún más estricta respecto a las devoluciones, incluyendo las de niños, niñas y adolescentes migrantes, y ha asegurado que impugnará cada expediente de reparto de menores procedente de la ciudad autónoma. “Hay que poner todos los medios para devolverlos”, han señalado en repetidas ocasiones los consejeros del partido de Santiago Abascal.

El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska; la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz; y el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, en rueda de prensa. (EFE/Chema Moya)
El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska; la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz; y el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, en rueda de prensa. (EFE/Chema Moya)

El papel de la Unión Europea

Fanjul se muestra especialmente crítico con la postura que mantuvieron la mayoría de socios europeos (impulsada por Italia y Dinamarca), ya que al inicio de la crisis cuestionaron la política migratoria impulsada por Pedro Sánchez, denunciando incluso que medidas como la regularización extraordinaria de migrantes podrían haber actuado como “factores de atracción”, si bien unos días después los ministros del Interior europeos mostraron su “total solidaridad” con España.

“Aquí no hay atajos y quienes están poniendo palos en la rueda, quienes están tratando de que el Gobierno incumpla la ley y rechazan la solidaridad de las comunidades autónomas, así como la falta de apoyo inicial de la Unión Europea a España, al final todos ellos terminan favoreciendo los intereses de quienes provocaron esta crisis en primer lugar”, sostiene el investigador. Fanjul advierte que estas posturas contribuyen a alimentar futuras crisis migratorias en Marruecos o en otros puntos sensibles de las fronteras europeas, donde terceros países “podrían volver a utilizar a las personas migrantes como arma arrojadiza”.

La Unión Europea, al no responder con firmeza y solidaridad, “legitima este tipo de actuaciones y facilita que puedan repetirse en el futuro”. “¿Qué van a hacer los italianos cuando tengan la próxima crisis de este tipo en Lampedusa? ¿Debería España promover una carta criticándoles como hicieron ellos? ¿Qué van a hacer los daneses cuando Donald Trump vuelva a exigir quedarse con Groenlandia?”, se pregunta Fanjul.

El experto recuerda que la Unión Europea ha promovido durante años un modelo de externalización de la política migratoria y eso ha dificultado el control efectivo de los flujos migratorios. “No se han promovido alternativas legales, seguras y ordenadas para la llegada de migrantes, lo que ha sobrecargado los sistemas de protección, ya que muchas personas se ven obligadas a solicitar asilo sin reunir los requisitos para ello”, sostiene.

Cruz Roja reparte comida entre los migrantes en Ceuta. (Europa Press)
Cruz Roja reparte comida entre los migrantes en Ceuta. (Europa Press)

Si bien el papel de Marruecos en la crisis de Ceuta continúa siendo objeto de un intenso debate político y diplomático, con posturas contradictorias sobre el nivel de implicación de Rabat, lo que sí resulta evidente es que el país “ha evidenciado una falta de control en su frontera y ha proyectado una imagen negativa a nivel internacional”, añade Fanjul.

Pese a los últimos estallidos de violencia, el investigador destaca el trabajo que ha realizado la ciudad de Ceuta para responder a la crisis, “esforzándose por mantener el equilibrio social y la convivencia entre distintos colectivos y religiones”. Valora especialmente los esfuerzos del Ministerio de Infancia y Juventud para proteger los derechos de los menores en un contexto especialmente complejo.

Por el momento, aunque la crisis está lejos de resolverse, el Gobierno y la ciudad autónoma alcanzaron el viernes un acuerdo unánime sobre los nuevos espacios donde alojar a los migrantes, con el objetivo de acelerar los retornos de los adultos marroquíes con escasas posibilidades de obtener asilo. El Ejecutivo también ha enviado más policías especializados y ha solicitado formalmente la colaboración de la Unión Europea a través de la Agencia Europea de Guardia de Fronteras y Costas (Frontex), de Europol y de la Agencia de la UE para el Asilo (EUAA), diez días después de recibir la oferta europea.

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