El calzado que muchos usan en verano puede causar problemas en los pies si se utiliza durante horas: “No ofrece una buena sujeción del talón”

El podólogo Manuel Vidal explica qué características debe tener el calzado para evitar molestias, ampollas y problemas en los pies

Un hombre sentado en un banco ajusta la tira de un zueco negro sobre una alfombra de fibra junto a una planta.
Un hombre se pone unos zuecos de goma. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El verano invita a caminar, pasar horas fuera de casa y utilizar un calzado ligero. Sin embargo, lo que parece una opción cómoda para afrontar las altas temperaturas no siempre es lo más recomendable para los pies. Un podólogo ha puesto el foco en uno de los calzados más utilizados durante esta época del año y advierte de que llevarlo durante muchas horas puede favorecer la aparición de molestias.

El especialista Manuel Vidal explica que, a la hora de elegir zapatos, no basta con fijarse en la talla o en la estética. La forma del pie, el espacio disponible para los dedos, la sujeción y la transpirabilidad son algunos de los factores que deberían tenerse en cuenta para evitar rozaduras, ampollas y otros problemas.

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El principal inconveniente aparece cuando el calzado no proporciona una sujeción adecuada. Es el caso de las Crocs, uno de los modelos más populares del verano y que muchas personas utilizan no solo en casa o en la playa, sino también para salir a la calle y caminar durante horas. Pese a su ligereza, comodidad y facilidad para ponérselas, no serían la mejor opción para recorrer largas distancias.

“No ofrecen una buena sujeción del talón”, afirma Vidal al medio francés Marie France. Esta falta de sujeción puede hacer que el usuario tenga que “encorvar los dedos” para mantener el calzado en su sitio. Según el podólogo, esta compensación puede terminar provocando problemas musculares en la planta de los pies.

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Por otro lado, las Converse tampoco salen bien paradas en el análisis del especialista, aunque por un motivo diferente. Su diseño puede ejercer presión sobre la parte delantera del pie y mantener los dedos demasiado juntos. “Son estrechas y su suela reforzada provoca muchos problemas en las uñas”, explica. El podólogo asegura que atiende casos de este tipo con frecuencia durante el verano y que algunos pueden llegar a requerir la extracción de la uña.

Pies de una persona con calcetines blancos y vaqueros azules que ajusta unas zapatillas altas de tela negra sobre un suelo de madera.
Una persona se calza unas zapatillas de tela. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La forma del pie también importa al elegir zapatos

Más allá del modelo concreto, Vidal insiste en que cada persona debería tener en cuenta la anatomía de sus pies antes de comprar un calzado. “Todas las formas de pie pueden beneficiarse de los zapatos anchos”, señala, aunque considera fundamental que el zapato se adapte a la morfología de cada persona.

Existen tres formas principales de pie. El egipcio se caracteriza por tener el dedo gordo más largo que el resto y una longitud de los dedos que va disminuyendo progresivamente. En el pie griego, en cambio, el segundo dedo es más largo que el primero. Por último, el pie romano o cuadrado presenta los dos primeros dedos de una longitud similar.

Estas diferencias pueden influir a la hora de escoger un zapato. Para los pies romanos, el podólogo recomienda optar por modelos con la parte delantera cuadrada, mientras que quienes tienen un pie griego deberían prestar especial atención al segundo dedo y utilizarlo como referencia al elegir la talla. De este modo, la talla indicada en la caja no siempre garantiza por sí sola un ajuste adecuado.

Frente a las opciones que pueden generar más molestias, el especialista recomienda prestar atención al calzado utilizado durante los meses de calor. Las sandalias pueden ser una buena alternativa siempre que proporcionen una sujeción suficiente en el talón. También deberían permitir la ventilación del pie, reducir la fricción y dejar espacio suficiente para que los dedos puedan moverse con libertad.

Interior de una zapatería con estantes llenos de zapatos. Un vendedor atiende a dos mujeres, una se prueba botas y la otra observa unas zapatillas.
Dos clientes seleccionan y prueban calzado con la ayuda de un vendedor en el interior de una zapatería moderna. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El experto menciona además los zapatos barefoot, caracterizados por sus suelas finas, talones planos y punteras anchas, que buscan reproducir una sensación similar a la de caminar descalzo. Sin embargo, su uso debe introducirse de manera progresiva, especialmente si se pretende utilizarlos para caminar largas distancias, ya que exigen una mayor adaptación de la musculatura del pie.

En definitiva, la comodidad no debería medirse únicamente por lo fácil que resulta ponerse un zapato. La sujeción, el espacio para los dedos, la forma del pie y la capacidad del calzado para mantener los pies frescos son factores que pueden marcar la diferencia entre terminar el día sin molestias o con dolor en los pies.

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