Abdellatif Hammouchi, el líder de la seguridad de Marruecos señalado por los hackers de Jabaroot y acusado de torturas al que Marlaska le dio una medalla

El ministro del Interior le homenajeó en noviembre con la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, a pesar de su supuesta vinculación con el caso Pegasus

Dos hombres en traje sostienen una placa verde dorada; a la derecha figura el logotipo de un lobo verde y el texto JabaRoot
El ministro Fernando Grande-Marlaska posa con Abdellatif Hammouchi junto a la gráfica del grupo cibernético JabaRoot.
Guardar

Abdellatif Hammouchi ocupa desde hace más de dos décadas posiciones clave dentro del entramado de seguridad de Marruecos. En la actualidad, dirige simultáneamente la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST), responsable de la inteligencia, y la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN), que lidera la Policía. Su figura ha vuelto al centro del foco al ser señalado por Jabaroot como jefe absoluto de las actuaciones “híbridas” de Marruecos. Hace ocho meses, Fernando Grande-Marlaska le condecoró con una medalla, a pesar de las sospechas de que estuvo detrás del caso Pegasus, que afectó al propio ministro del Interior.

Marlaska le homenajeó en noviembre con la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, en reconocimiento al trabajo conjunto en seguridad y la lucha antiterrorista. Este gesto simbolizó el acercamiento entre Madrid y Rabat, y desembocó en críticas por las vinculaciones que se la atribuyen a Hammouchi, que ahora vuelven a la primera plana por la famosa lista de 70.000 espías marroquíes filtrada por los hackers.

PUBLICIDAD

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha querido dejar claro en el Congreso que los servicios militares de información, incluyendo los agentes secretos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), hicieron su trabajo en los días previos a la entrada masiva de migrantes en Ceuta e informaron a las Fuerzas de Seguridad y a la Delegación del Gobierno, si bien no ha querido dar más detalles alegando que el deber de secreto es "una losa". (Fuente: Congreso)

De acusaciones de torturas a medallas

La crisis migratoria en Ceuta ha desatado toda una serie de movimientos geopolíticos. Marruecos ha aprovechado para reclamar la soberanía de la ciudad autónoma, mientras que Jabaroot, cuyo origen todavía no se conoce, ha entrado en la ecuación con la filtración de personas señaladas como espías. En ese contexto, las publicaciones han señalado a Hammouchi como uno de los responsables de la gestión de seguridad en la frontera. Estas imputaciones, aunque no confirmadas de manera independiente, han reforzado su imagen como un actor central en las decisiones estratégicas del reino alauita.

En el plano internacional, Hammouchi ha enfrentado investigaciones y denuncias por presuntos abusos. En 2014, la justicia francesa intentó interrogarlo por su presunta implicación en casos de tortura, a raíz de denuncias presentadas por la Asociación de Cristianos por la Abolición de la Tortura (ACAT). Uno de los denunciantes fue Naama Asfari, activista saharaui encarcelado en Marruecos, y otro fue Adil Lamtalsi, ciudadano franco-marroquí. Aquella situación desencadenó una crisis diplomática entre Francia y Marruecos, que se resolvió sin que Hammouchi llegara a declarar, amparado por su estatus diplomático. Paradójicamente, años después fue condecorado en Francia con la Legión de Honor.

PUBLICIDAD

Abdellatif Hammouchi recibe medalla de Grande-Marlaska (Ministerio del Interior)
Abdellatif Hammouchi recibe medalla de Grande-Marlaska (Ministerio del Interior)

El perfil de Hammouchi ya se ha visto asociado a casos de espionaje. El escándalo internacional en torno al software Pegasus, utilizado para monitorizar teléfonos de periodistas, políticos y activistas, le situó otra vez bajo las críticas. Investigaciones de organizaciones como Forbidden Stories y Amnistía Internacional señalaron que los dispositivos de Emmanuel Macron, Pedro Sánchez o Fernando Grande-Marlaska habrían sido espiados mediante este programa. Hammouchi negó cualquier participación en tales acciones, pero el caso llevó a la Audiencia Nacional española a reabrir la investigación en 2024, solicitando información a la Unión Europea sobre el alcance del espionaje.

Pese a las sombras que acompañan su trayectoria, Hammouchi ha logrado mantenerse en los puestos más altos del aparato de seguridad marroquí. Su continuidad en cargos de máxima responsabilidad, así como los reconocimientos recibidos tanto en España como en Francia, evidencian la compleja relación que mantienen los gobiernos europeos con un aliado supuestamente estratégico para el control de flujos migratorios y la lucha contra el terrorismo.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD