María Jesús, podóloga: “Que los juanetes salen solo por genética es un mito”

La especialista aclara que hay multitud de causas para esta deformación tan común del pie

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Una mujer sufre de juanetes (Freepik)
Una mujer sufre de juanetes (Freepik)

Le ocurre al menos al 20% de la población adulta: con el tiempo, el pie se deforma en la base del dedo gordo y aparece una protuberancia ósea molesta que hace que la articulación sobresalga. Este bulto doloroso se conoce como juanete.

Las causas de esta deformación del pie son variadas y tan comunes que han hecho que esta dolencia se rodee de mitos y leyendas. Estas falsas creencias hacen que los pacientes no se cuiden los juanetes de forma correcta o incluso crean que no tienen solución.

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Frente a la desinformación, la podóloga María Jesús Lechuga ha explicado y desmentido en sus redes sociales algunos de los mitos más comunes que rodean a los juanetes.

Mitos y realidades de los juanetes

Un podólogo examina los juanetes de un paciente. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Un podólogo examina los juanetes de un paciente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La idea más repetida y afianzada en el imaginario colectivo es que los juanetes salen solo por genética. La podóloga aclara que esto es falso. “La genética puede influir y hay personas con más predisposición, pero no es lo único ni mucho menos”, afirma en su vídeo publicado en redes sociales (@mariajesus.podologa).

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Según la Clínica Mayo, existen multitud de teorías sobre cómo se producen los juanetes y la genética es una de las razones que explican su aparición, pero no la única. El estrés o las lesiones en los pies pueden favorecer también la llegada de los juanetes, pero además influye el tipo de calzado: zapatos apretados, de tacón o demasiado angostos contribuyen a su aparición, aunque los expertos no tienen claro si es una causa o simplemente un factor de riesgo.

Así lo avisa Lechuga: “Si comprimen los dedos cada día dentro de un calzado estrecho, la articulación recibe presión constante y cuando eso se repite durante meses o años, acelera el problema y aumenta la inflamación de la zona”.

La podóloga apunta a otro mito común sobre el dolor. Algunos pacientes, al no sentir ninguna molestia en el pie, entienden que no tienen por qué tratarse. “Muchos juanetes no duelen al principio y por eso mucha gente los ignora. El problema es que pueden seguir avanzando poco a poco”, advierte la experta.

Para los más aprensivos, Lechuga asegura que las operaciones no tienen por qué ser la respuesta y que puede tratarse de multitud de formas. “Depende del grado del juanete, del dolor y de cómo afecta a tu vida diaria”, avisa. Así, “en muchos casos, se puede mejorar bastante con cambios de calzado, tratamiento conservador, utilizando plantillas, prótesis de silicona personalizadas y reduciendo sobrecarga sin necesidad de cirugía”, explica la podóloga. Eso sí: Lechuga deja claro que lo mejor es tratarlos cuanto antes. “Esperar a que duela mucho suele hacer que luego haya menos opciones”, advierte.

Ante todo, los juanetes pueden prevenirse y para ello, es importante escoger un buen calzado. Los especialistas recomiendan optar por zapatos de caja ancha, que dejen espacio para los dedos, sin que estos sobresalgan. Además, deben tener espacio de sobra entre la punta del dedo más largo (frecuentemente el dedo gordo) y la punta final del zapato. Por último, el calzado debe adaptarse a la forma del pie, sin apretar ni presionar ninguna parte.

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