Un estudio detecta cambios en la orina y la sangre de los bomberos 24 horas después de luchar contra un incendio

Investigadores de la Universidad de Oklahoma revelan que las alteraciones en las proteínas tras los incendios permiten detectar el riesgo de cáncer en bomberos

Dos bomberos trabajan para extinguir el fuego en un incendio forestal, a 10 de julio de 2026, en Los Gallardos, Almería (Plan Infoca / Europa Press)
Dos bomberos trabajan para extinguir el fuego en un incendio forestal, a 10 de julio de 2026, en Los Gallardos, Almería (Plan Infoca / Europa Press)
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La orina y la sangre de los bomberos se altera horas después de combatir un incendio. Así lo concluye un reciente estudio de la revista Environment & Health tras observar cambios biológicos después de intervenir en incendios. Los investigadores de la Universidad de Oklahoma (Estados Unidos) apuntan a la existencia de una firma molecular relacionada con procesos biológicos vinculados al cáncer y podrían abrir una nueva vía para mejorar la vigilancia de la salud de estos profesionales.

La investigación siguió a 30 bomberos de la ciudad (28 hombres y dos mujeres, con una edad media de 40 años) y comparó muestras obtenidas antes de una intervención en un incendio con otras recogidas durante las 24 horas posteriores. Mediante técnicas avanzadas de proteómica y espectrometría de masas, los científicos analizaron 330 grupos de proteínas en el suero sanguíneo y 1.085 en la orina.

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El resultado fue una fotografía molecular de los efectos inmediatos de la exposición al humo. Los investigadores detectaron inicialmente 75 biomarcadores alterados en la orina y nueve en el suero. Tras aplicar criterios adicionales para identificar cambios consistentes, seleccionaron 47 proteínas urinarias y siete presentes en sangre que aparecían en al menos el 70% de los participantes.

Entre ellas destacó FGG, una proteína relacionada con el fibrinógeno que apareció alterada tanto en sangre como en orina. Su presencia en ambas muestras refuerza su interés como posible indicador sistémico de la respuesta del organismo a la exposición.

Un grupo de bomberos forestales tratan de extinguir un fuego en Argayo, León, en 2025. (Lorena Sopêna / Europa Press)
Un grupo de bomberos forestales tratan de extinguir un fuego en Argayo, León, en 2025. (Lorena Sopêna / Europa Press)

Detectar el riesgo de cáncer en bomberos

El hallazgo más llamativo llegó al comparar estas proteínas con las relacionadas con procesos tumorales en bases de datos internacionales, incluido el Atlas de Proteínas Humanas. Estas proteínas participan en procesos esenciales como la inflamación, la adhesión y remodelación de los tejidos, la formación de nuevos vasos sanguíneos y la respuesta inmunitaria. Las alteraciones observadas también aparecieron relacionadas con vías biológicas implicadas en cáncer de pulmón de célula pequeña, carcinoma renal y otras enfermedades, además de patologías cardiovasculares y diabetes.

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Los autores interpretan estos cambios como una posible respuesta temprana y transitoria del organismo a la inhalación de humo. No significa, sin embargo, que los bomberos estudiados tengan cáncer ni que las proteínas identificadas permitan diagnosticarlo. Su interés reside en que podrían convertirse, si futuras investigaciones los validan, en indicadores de exposición y de vulnerabilidad biológica.

La orina resultó especialmente prometedora, ya que el análisis proteómico de este fluido detectó una respuesta más amplia que el análisis del suero, posiblemente porque los procesos de eliminación renal permiten reflejar con rapidez determinados cambios metabólicos y porque las proteínas muy abundantes de la sangre pueden ocultar otras menos presentes.

Durante la noche, efectivos de la UME e INFOCA han trabajado con maquinaria pesada y drones en la zona del incendio de Niebla (Huelva). (UME/X)

El seguimiento periódico a los bomberos

La utilidad práctica del hallazgo podría estar en el seguimiento periódico de los bomberos. Los investigadores plantean que combinar análisis de orina y sangre repetidos en el tiempo permitiría detectar patrones persistentes de exposición o identificar a profesionales que presenten una respuesta biológica especialmente intensa al humo.

El estudio tiene, no obstante, importantes limitaciones. La muestra es pequeña y solo se analizó un momento posterior a la intervención, por lo que todavía se desconoce cuánto tiempo permanecen alteradas las proteínas. Tampoco se evaluaron de forma sistemática factores como el uso de protección respiratoria.

El siguiente paso será ampliar el número de participantes y realizar estudios longitudinales durante meses o años. Solo así podrá determinarse si estas señales moleculares sirven realmente para predecir un mayor riesgo de cáncer. Los autores también proponen combinar la proteómica con datos de genómica, metabolómica y evolución clínica.

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