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Quién es Gisela de Liechtenstein, la princesa elegida por el papa León XIV para supervisar las cuentas del Vaticano

La descendiente de Carlos I será la encargada de controlar las estructuras administrativas y financieras de la Santa Sede

La princesa y León XIV
El nuevo trabajo de la princesa. (Montaje Infobae)
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A sus 36 años, Gisela de Liechtenstein ha sido seleccionada por el papa León XIV para integrarse al Consejo para la Economía del Vaticano, el órgano encargado de supervisar las estructuras administrativas y financieras de la Santa Sede. Este nombramiento oficial, anunciado el 11 de agosto de 2026, sorprende tanto por el linaje de la nueva integrante como por su perfil profesional, alejado del estereotipo palaciego y centrado en la gestión financiera internacional.

Nacida el 26 de junio de 1990 en Feldkirch, Austria, Gisela es hija menor del príncipe Michael de Liechtenstein y de Hildegard Berta Peters. Su genealogía conecta con la Casa de Liechtenstein y con una de las dinastías más influyentes de Europa, ya que es bisnieta de la archiduquesa Elisabeth de Austria, hija del último emperador austrohúngaro, Carlos I.

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Aunque el parentesco con la familia reinante de Liechtenstein existe, Gisela no forma parte del núcleo inmediato de la sucesión y ha desarrollado su vida pública en el ámbito empresarial y financiero, lejos de los focos de la corte.

La carrera internacional de la princesa

Lejos de apoyarse únicamente en su título de princesa, Gisela de Liechtenstein ha construido un perfil profesional sólido basado en la educación y la experiencia internacional. Completó estudios de grado y máster en Ingeniería Medioambiental en la ETH de Zúrich, una de las instituciones académicas más prestigiosas de Europa, y se especializó en gestión fiduciaria en la Universidad de Liechtenstein. Su trayectoria profesional comenzó fuera de su entorno familiar, con puestos en Canadá, Singapur, Suiza y el Reino Unido. Uno de sus cargos más relevantes fue el de vicepresidenta en el banco de inversión londinense Hannam & Partners.

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Miles de fieles abarrotan el Estadio Olímpico de Barcelona para dar una calurosa bienvenida al Papa León XIV. El pontífice recorre el estadio en el papamóvil, saludando a la multitud y bendiciendo a los más pequeños en un ambiente de gran emoción.

Esta experiencia internacional fue clave para su regreso a Vaduz, la capital de Liechtenstein, donde en 2020 se incorporó al consejo de administración de Industrie- und Finanzkontor, la gestora de patrimonio fundada en 1948 por miembros de su familia. En 2022, Gisela asumió la dirección ejecutiva de la firma, que se especializa en estructuración patrimonial transfronteriza y conservación a largo plazo de grandes patrimonios familiares y empresariales. Su filosofía de gestión pone el énfasis en la visión de largo plazo y en la responsabilidad intergeneracional, principios alineados con la mentalidad vaticana de pensar en términos de siglos.

La supervisión en las cuentas del Vaticano

El Consejo para la Economía fue creado en 2014 durante el pontificado de Francisco, como parte de una reforma para dotar de transparencia y rigor a las finanzas vaticanas. Este organismo aprueba el presupuesto anual de la Santa Sede y ejerce supervisión sobre las instituciones financieras del Vaticano. Los nombramientos más recientes, impulsados por León XIV, incluyen a cuatro cardenales y cuatro laicos, entre quienes figuran, además de Gisela, Denis Duverne, Paolo Nusiner y Elena Wettstein Principato, ejecutiva de UBS.

Las cuentas del Vaticano. (REUTERS/Guglielmo Mangiapane)
Las cuentas del Vaticano. (REUTERS/Guglielmo Mangiapane)

La inclusión de dos mujeres laicas en el consejo responde a una tendencia iniciada en años previos, tras la promulgación de una nueva constitución vaticana en 2022 que permite a las mujeres ocupar cargos directivos en la Curia. Esta apertura busca modernizar la estructura de gobierno de la Iglesia, incorporando competencias profesionales y visiones diversas.

Según la propia Gisela de Liechtenstein, su enfoque en la gestión patrimonial parte de la premisa de que “abordamos la riqueza y la familia desde una perspectiva global, pensando siempre en términos generacionales”. Esta visión será uno de los aportes que la princesa llevará al Vaticano, en un entorno donde la toma de decisiones trasciende el corto plazo.

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