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La artritis podría tener su origen antes del nacimiento: un estudio señala por qué algunas articulaciones son más vulnerables

Investigadores de la Universidad de Oxford sitúan el origen desde las primeras etapas de desarrollo embrionario

Una persona con artritis reumatoide. (Adobe Stock)
Una persona con artritis reumatoide. (Adobe Stock)
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La clave para entender por qué la artritis reumatoide afecta especialmente a ciertas articulaciones podría explicarse por su origen. Una investigación de la Universidad de Oxford ha señalado que la susceptibilidad de algunas articulaciones a la inflamación podría estar determinada desde las primeras etapas del desarrollo embrionario.

El estudio, publicado en la revista Nature Immunology, ha identificado diferencias en la composición celular de las articulaciones que podrían ayudar a explicar por qué las interfalángicas proximales (PIP) suelen verse afectadas por la enfermedad, mientras que las interfalángicas distales (DIP) presentan una mayor protección.

Investigadores del Kennedy Institute of Rheumatology de la Universidad de Oxford, entre ellos Sarah Davidson, Davide Simone y Kathrin Jansen, fueron quienes elaboraron un atlas celular de las articulaciones de los dedos durante el desarrollo fetal. Se analizaron 65.705 células procedentes de articulaciones PIP y DIP de fetos de entre ocho y catorce semanas de gestación. Mediante secuenciación de ARN de célula única, técnicas de inmunofluorescencia y tomografía de rayos X de alta resolución, los científicos pudieron estudiar con gran detalle la organización de los tejidos y las diferencias entre ambos tipos de articulaciones.

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Uno de los principales hallazgos fue la presencia desigual de un tipo de fibroblastos denominados PI16+, células que forman parte del tejido conjuntivo y desempeñan funciones relacionadas con la estructura y el mantenimiento de los tejidos. En las articulaciones PIP representaban aproximadamente el 24,5 % de las células estromales, frente al 15,2 % registrado en las DIP. Según los investigadores, esta diferencia podría ser relevante para determinar la vulnerabilidad de cada articulación frente a procesos inflamatorios.

Los fibroblastos PI16+ se localizaron principalmente en zonas cercanas a los vasos sanguíneos y en áreas donde comienzan a formarse tendones y ligamentos. Cuando fueron expuestos a señales inflamatorias como el TNF y la interleucina-1β, mostraron cambios en la actividad de determinados genes relacionados con el reclutamiento de células inmunitarias y con la pérdida de estabilidad de los tejidos. Esto sugiere que podrían participar en la respuesta inflamatoria característica de la artritis reumatoide.

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Las articulaciones tienen memoria

El hallazgo resulta especialmente relevante porque la artritis reumatoide es una enfermedad sistémica, pero no afecta a todas las articulaciones por igual. Hasta ahora, los mecanismos que explicaban esta distribución selectiva no estaban completamente claros. La investigación plantea que cada articulación podría conservar una especie de “memoria” o configuración celular establecida durante el desarrollo prenatal, que posteriormente condicionaría su respuesta ante la inflamación.

Además, los investigadores observaron en tejidos de adultos con artritis reumatoide y osteoartritis patrones relacionados con los fibroblastos PI16+ similares a los identificados durante el desarrollo fetal. Esto plantea la posibilidad de que determinadas características celulares establecidas antes del nacimiento puedan mantenerse durante décadas y contribuir a la aparición o progresión de enfermedades articulares.

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Una mujer se cruje los dedos (Canva)

Todavía por demostrar la causa directa

Aun así, los resultados deben interpretarse con cautela, puesto que el estudio se realizó con muestras correspondientes a una etapa concreta del desarrollo fetal y todavía es necesario demostrar de forma definitiva que los fibroblastos PI16+ sean una causa directa de la artritis reumatoide. Serán necesarios nuevos estudios para comprobar si modificar el comportamiento de estas células podría prevenir o tratar la enfermedad.

La investigación abre, en cualquier caso, una nueva vía para comprender la artritis: el lugar donde aparece la inflamación podría estar condicionado mucho antes de que la enfermedad se manifieste. Este enfoque podría favorecer en el futuro el desarrollo de tratamientos más específicos dirigidos no solo al sistema inmunitario, sino también a las características propias de cada articulación.

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