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Así fue el primer encuentro de Sara Carbonero e Isabel Jiménez hace 15 años: de empezar con mal pie a ser mejores amigas y montar una empresa de éxito juntas

Las periodistas se conocieron en 2011 en el plató de ‘Informativos Telecinco’ con una breve intervención que las dejó “muy desconcertadas”

Sara Carbonero e Isabel Jiménez en imagen de archivo (Europa Press)
La amistad entre Sara Carbonero e Isabel Jiménez. (Europa Press)
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La relación entre Sara Carbonero e Isabel Jiménez se ha convertido en uno de los vínculos más sólidos y comentados en el panorama televisivo español. Lo que en 2011 comenzó como una coincidencia profesional en el plató de Informativos Telecinco, evolucionó en apenas unos años hacia una amistad personal basada en la complicidad, el apoyo mutuo y la confianza. Ambas periodistas han compartido no solo la mesa informativa, sino también proyectos empresariales y momentos clave de sus vidas, consolidando una hermandad que trasciende la pantalla.

El primer encuentro entre Sara e Isabel no fue especialmente orgánico. La propia Jiménez ha relatado en entrevistas que aquel debut resultó distante, pues nadie las presentó formalmente y la bienvenida de Carbonero fue tan breve como sorprendente: un simple “hola” que, lejos de romper el hielo, dejó a Isabel algo desconcertada. Sin embargo, esa frialdad inicial se disipó rápidamente. Fue en la sala de maquillaje donde, tras una conversación sincera, ambas descubrieron afinidades y una conexión que marcaría el comienzo de una relación inseparable, como ellas mismas contaron en su visita al programa Martínez y Hermanos.

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Su vínculo se ha fortalecido a lo largo de los años, no solo en lo profesional, sino también en lo personal. Además de compartir estudios de televisión y la marca de moda SlowLove, han afrontado juntas desafíos de salud, cambios vitales y celebraciones familiares. La amistad ha resistido los vaivenes de la vida mediática, demostrando que la lealtad y la gratitud pueden prevalecer incluso bajo el escrutinio público.

El primer encuentro de Sara Carbonero e Isabel Jiménez

El relato de cómo se conocieron Sara Carbonero e Isabel Jiménez se ha revisitado en diferentes medios, pero fueron ellas mismas quienes zanjaron la cuestión en televisión. Según Jiménez, la entrada de Sara en la redacción no estuvo marcada por presentaciones formales ni gestos ceremoniosos. “Llega, se sienta en su sitio, me mira y me dice ‘hola’”, recordó Isabel entre risas, confesando que la reacción le resultó inesperada. Carbonero, por su parte, atribuyó esa actitud a su propia timidez y al respeto profesional que sentía hacia su nueva compañera.

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Sara Carbonero e Isabel Jiménez durante el desfile de la firma Pedro del Hierro en la 81ª edición de MBFWM. (José Oliva/Europa Press)
La complicidad a lo largo de los años de Isabel Jiménez y Sara Carbonero. (José Oliva/Europa Press)

La situación cambió radicalmente poco después, cuando ambas coincidieron en la sala de maquillaje. Fue allí donde se produjo la conversación decisiva que, según palabras de Sara, “se me quedó para siempre y desde ese día no nos hemos separado nunca”. La almeriense reconoció que, a partir de ese momento, supo que había encontrado una amiga para toda la vida, disipando cualquier malentendido inicial. Desde entonces, su relación ha evolucionado hasta convertirse en un pilar fundamental en la vida de ambas.

Una vida compartida fuera del plató

El paso del tiempo ha añadido nuevos elementos a la amistad entre Carbonero y Jiménez. En 2015, las dos periodistas fundaron Slow Love, una firma de moda sostenible que refleja su compromiso con la creatividad, el emprendimiento y el respeto por el entorno. Compartir un proyecto empresarial no solo ha reforzado su complicidad, sino que también ha puesto a prueba su capacidad para colaborar en diferentes ámbitos de la vida.

Las periodistas y empresarias Sara Carbonero e Isabel Jiménez revelan cómo gestionan su marca de moda, 'Slowlove'. Explican las decisiones más serias que tuvieron que tomar para hacer crecer el negocio y cómo mantienen la esencia creativa del proyecto.

La convivencia profesional y personal ha dado lugar a anécdotas que ellas mismas recuerdan con humor. Una de las más recientes ocurrió en Nápoles, durante una sesión de fotos. Sara relató cómo, tras buscar a Isabel en un chiringuito, la encontró bailando sobre la barra y metida en un carrito de la compra, mientras el dueño del local la celebraba y los presentes se sumaban a la fiesta. Este tipo de episodios ilustra el espíritu espontáneo y la alegría que caracteriza a su relación, ajena al protocolo que suele rodear a los rostros televisivos.

Ambas periodistas han sido discretas en lo referente a su vida privada, pero no han ocultado el apoyo incondicional que se profesan. En momentos de dificultad, como la enfermedad de Sara o la pérdida de su madre, Isabel ha estado al lado de su amiga, mostrando que su lealtad no conoce límites. Ya sea en la salud o en la enfermedad, en el éxito laboral o en los retos personales, su amistad se ha mantenido firme, convirtiéndose en un ejemplo de compañerismo y sororidad para quienes las siguen dentro y fuera de la televisión.

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