Agregar Infobae enGoogle

Así es el tratamiento de la artrosis: se busca aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida

Esta enfermedad degenerativa produce un intenso dolor en las rodillas, caderas, manos y columna vertebral

Una persona mayor con dolores en la rodilla (Freepik)
La artrosis es una de las enfermedades más prevalentes en los adultos mayores (Freepik)
Guardar

La artrosis es la enfermedad degenerativa de las articulaciones más frecuente, que se produce cuando el cartílago que recubre los extremos de los huesos pierde progresivamente sus propiedades y puede llegar a desaparecer. Este tejido actúa como amortiguador y facilita el movimiento; cuando se deteriora, el contacto entre los huesos puede provocar dolor y limitar la función de la articulación.

La enfermedad afecta con frecuencia a las rodillas, caderas, manos y columna vertebral, cuya principal manifestación es el dolor. Suele aparecer inicialmente al realizar esfuerzos y aumentar a lo largo del día, aunque en fases avanzadas puede presentarse incluso durante el reposo o por la noche. A este síntoma pueden sumarse rigidez, inflamación, deformidades, pérdida de movilidad, chasquidos y crepitación. En la artrosis de columna son habituales el dolor cervical o lumbar y la dificultad para moverse.

PUBLICIDAD

El diagnóstico se basa fundamentalmente en la valoración clínica y la exploración física, junto con las pruebas de imagen, ya que no existe un análisis de laboratorio específico que permita diagnosticar la enfermedad. En las radiografías pueden observarse signos como el estrechamiento del espacio articular, osteofitos (crecimientos óseos), quistes y alteraciones del contorno del hueso.

Persona con artrosis (EuropaPress)
Persona con artrosis (EuropaPress)

Cómo es el tratamiento de la artrosis

Aunque la artrosis es una enfermedad degenerativa, su tratamiento no se limita a combatir el dolor cuando aparece. Según la Clínica Universidad de Navarra, el objetivo es aliviar los síntomas y mantener la capacidad funcional, con el propósito de mejorar la calidad de vida y, cuando sea posible, retrasar o evitar la cirugía.

PUBLICIDAD

El primer escalón es el tratamiento no farmacológico. La fisioterapia y la práctica regular de ejercicio aeróbico, como caminar o nadar, forman parte de las estrategias destinadas a conservar la movilidad y la función de la articulación. Este enfoque resulta especialmente relevante porque el tratamiento de la artrosis no consiste únicamente en reducir las molestias, sino también en preservar la autonomía del paciente.

Cuando estas medidas no son suficientes, puede recurrirse al tratamiento farmacológico. La información de la Clínica Universidad de Navarra contempla analgésicos como el paracetamol y, en determinadas circunstancias, antiinflamatorios no esteroideos. También pueden utilizarse otros analgésicos, como tramadol o codeína, dependiendo de las necesidades de cada paciente. La elección del medicamento debe individualizarse teniendo en cuenta la situación clínica y los posibles riesgos asociados.

Entre las alternativas se encuentran además el sulfato de glucosamina y el condroitín sulfato, que intervienen en la síntesis de componentes del cartílago. Los expertos señalan que pueden ejercer un efecto moderado sobre el dolor, aunque los estudios disponibles no ofrecen resultados completamente concluyentes. Los corticoides administrados dentro de la articulación pueden resultar útiles en situaciones puntuales.

El avance comenzó con la identificación de la proteína 15-PGDH como factor clave en el proceso degenerativo articular.

Las infiltraciones y la cirugía

En pacientes cuya artrosis no responde adecuadamente al tratamiento médico aparecen otras opciones, como las infiltraciones intraarticulares de ácido hialurónico y factores de crecimiento plaquetario. Según los expertos de la Clínica Universidad de Navarra, estas terapias pueden aportar efectos analgésicos y antiinflamatorios y contribuir a la protección del tejido en determinados pacientes.

La cirugía queda reservada para fases más avanzadas, especialmente cuando existe dolor importante que no responde a otras medidas o un deterioro funcional relevante. Entre las técnicas figuran la osteotomía, la artroscopia, la artrodesis y la artroplastia, esta última basada en la sustitución de la articulación por una prótesis. Las prótesis de cadera y rodilla son algunas de las intervenciones más habituales.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD