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Miles de personas se movilizan en Sóller (Mallorca) contra un modelo turístico que expulsa a sus vecinos

Unas 2.500 personas recorren el centro histórico bajo el lema ‘Sóller al límit’ para denunciar la crisis de vivienda y la saturación que el turismo masivo impone a sus residentes

Protesta en Sóller por el turismo de masas. (REUTERS/Francisco Ubilla)
Protesta en Sóller por el turismo de masas. (REUTERS/Francisco Ubilla)
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Mallorca cerró 2025 con 13,5 millones de visitantes, un 1,35% más que el año anterior y un nuevo récord histórico para la isla. Ese sábado, en las estrechas calles de Sóller, miles de personas respondieron a esa cifra con una pregunta escrita en una pancarta: “On són es sollerics? Fora cercant pis” (“¿Dónde están los sollerics? Fuera buscando piso”). La marcha del 8 de agosto llega dos semanas después de la gran movilización antituristificación del verano en Baleares, cuando el 26 de julio más de 70.000 personas (según los convocantes) tomaran Palma en una protesta que acabó con cargas policiales.

Este sábado, entre 1.000 y 2.500 personas (según la Guardia Civil y los organizadores respectivamente) recorrieron el centro de Sóller para exigir el fin del ‘monocultivo’ turístico en Mallorca. La marcha, convocada bajo el lema Sóller al límit, transcurrió sin incidentes y concluyó con una cantada colectiva de La Balanguera, el himno oficial de la isla.

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La protesta fue organizada por el Moviment Jove de Sóller y la plataforma Menys Turisme, Més Vida. Arrancó a las 10.20 horas desde la plaça dels Estiradors, recorrió las calles de Santa Teresa y Sa Lluna y desembocó en la plaça de la Constitució, donde los convocantes leyeron un manifiesto respaldado por 80 organizaciones ciudadanas.

Qué exige el manifiesto y por qué en Sóller

El texto denunció que las instituciones han convertido al turismo en “su única apuesta económica” para Mallorca y calificó el modelo vigente de “monocultivo turístico” que “solo entiende el territorio como una mercancía”. Los organizadores exigieron a las administraciones “asumir sus obligaciones constitucionales” y pidieron una reducción en el volumen de visitantes.

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El manifiesto puso rostro a los afectados: el estudiante que llega tarde porque el túnel y el transporte público se saturan a diario, el trabajador que no puede emanciparse con un sueldo convencional, las familias que esperan “con miedo la renovación del contrato” de alquiler. Los convocantes denunciaron además que casi la mitad del parque residencial balear no se destina a residencia habitual y reclamaron intervenir el mercado y movilizar vivienda vacía.

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Sóller fue elegida por concentrar, en un espacio reducido, todos esos efectos a la vez. El municipio, enclavado entre el mar y la Serra de Tramuntana (declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO), soporta cada temporada una saturación de embarcaciones en su puerto que, según el manifiesto, “degrada los ecosistemas marinos”, mientras “se continúa promocionando sin atender su fragilidad ambiental”.

Los números que explican el malestar

El estallido social de este sábado tiene un respaldo estadístico. El aeropuerto de Palma gestionó ese año 33,8 millones de pasajeros, y más de un millón de cruceristas desembarcaron en la isla en 2024.

El Índice de Presión Humana (indicador oficial que combina residentes y visitantes para medir cuántas personas ocupan el territorio en cada momento) alcanzó en junio de 2025 un máximo de 1.392.626 personas simultáneas en Mallorca. La población residente de todo el archipiélago balear es de 1.251.086 habitantes. En los días de mayor afluencia, los visitantes superan en más del 50% a quienes viven allí todo el año.

El gasto turístico total en Baleares rozó los 23.406 millones de euros en 2025, un 4,7% más que el año anterior, según la Dirección General de Economía y Estadística del Govern. “Ninguna economía puede considerarse un éxito si obliga a su propia gente a abandonar su casa”, respondió el manifiesto a esas cifras.

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