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Si vas a ver el eclipse del 12 de agosto hay un código de vestimenta: “En la oscuridad, los colores rojizos anaranjados van a desaparecer”

La razón está en la biología del ojo humano y en un fenómeno óptico conocido como efecto Purkinje. El cambio en la percepción del color solo se producirá de forma nítida en la franja de totalidad y únicamente durante los minutos en que el sol quede completamente oculto

Cuatro personas con gafas de eclipse observan un eclipse solar sobre una cumbre montañosa. Visten sudaderas rojas, naranjas, verdes y azules.
Cuatro amigos contemplan el eclipse solar desde la cima de una montaña, equipados con gafas protectoras durante el verano. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El miércoles 12 de agosto, cuando la luna tape el sol por completo sobre España, quienes lleven ropa roja o naranja verán cómo esas prendas se funden con la oscuridad. Los que vistan de azul o verde, en cambio, brillarán como si llevaran ropa fluorescente. La razón está en la biología del ojo humano y en un fenómeno óptico conocido como efecto Purkinje.

Alba Moreno, física y creadora de contenido en redes sociales (@fisicamr), lo ha explicado esta semana en un vídeo: “Durante el eclipse, cuando sea la totalidad, los colores rojizos o naranjas van a como desaparecer y los azules y los verdes van a llamar muchísimo la atención”. Por lo tanto, su recomendación, medio en broma, es vestirse de azul o verde para el evento.

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Mapa animado de España que muestra la franja de territorio y las ciudades donde será visible un eclipse solar total el 12 de agosto de 2026.

La explicación científica detrás de ese consejo tiene que ver con dos tipos de células fotorreceptoras que hay en la retina del ojo: los conos y los bastones. Los conos son los responsables de la visión en condiciones de buena iluminación y permiten distinguir los colores con nitidez. Los bastones, en cambio, entran en acción cuando la luz disminuye. El problema es que los bastones son muy poco sensibles a las longitudes de onda largas, las que corresponden al rojo y al naranja, y mucho más sensibles a las longitudes de onda cortas, las del azul y el verde.

El ojo no tiene tiempo de adaptarse en el eclipse

Durante un eclipse total, la oscuridad llega de golpe. No es un atardecer gradual en el que el ojo tiene tiempo de adaptarse. En cuestión de segundos, el cielo pasa de plena luz diurna a una oscuridad equivalente a la de una noche de luna llena. Esa transición brusca activa los bastones antes de que el sistema visual tenga margen para ajustarse, y el resultado es lo que los científicos llaman visión mesópica: un estado intermedio en el que conos y bastones trabajan a la vez, pero con señales que compiten entre sí.

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Jay Neitz, profesor de oftalmología de la Universidad de Washington, explicó a Scientific American que en ese estado mesópico “las señales de los conos rojos —los que detectan longitudes de onda más largas— se pierden, mientras que las de los conos verdes y azules persisten”. Neitz añadió que el color que mejor penetra en esas condiciones y que resulta más llamativo es el cian, “el color del océano”.

Infografía con mapa de España, eclipse solar, personas observando, cifras, iconos de rutas, castillos, avión, barras, fuego, termómetro, gafas y coches en atasco.
Una infografía detalla el recorrido del eclipse solar total que España presenciará en 2026, las previsiones de dos millones de desplazamientos y los desafíos ambientales y de seguridad pública. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El efecto Purkinje —bautizado así en honor al fisiólogo checo Jan Evangelista Purkinje— ocurre en la transición entre la visión fotópica (dominada por los conos, con luz abundante) y la visión escotópica (dominada por los bastones, en la oscuridad), en lo que los científicos llaman estadomesópico. Según recoge Scientific American, en ese estado los bastones toman el control y su pico de sensibilidad se desplaza hacia longitudes de onda más cortas: mientras que en plena luz diurna el ojo humano es más sensible en torno a los 555 nanómetros —el verde-amarillo—, en condiciones de baja iluminación ese máximo cae hasta los 500 nanómetros aproximadamente, ya en el rango del azul-verde, según documenta la Sociedad Internacional de Óptica e Ingeniería Fotónica (SPIE).

Una consecuencia práctica de esta asimetría es que los militares llevan décadas usando luces rojas en submarinos, cabinas de avión y observatorios astronómicos: la luz roja no activa los bastones, por lo que permite moverse en la oscuridad sin destruir la adaptación visual a la penumbra.

La percepción del color solo se ve en la franja total

Durante el eclipse del 12 de agosto, la luna comenzará a cubrir el sol en torno a las 19:30 horas en España y la totalidad se completará alrededor de las 20:30. La franja de totalidad cruzará el norte de la península ibérica, con ciudades como Bilbao y Valencia dentro de la zona donde el sol desaparecerá por completo. En el resto del país, el eclipse será parcial y llegará al 99% de ocultación en muchos puntos, aunque ese porcentaje no equivale a la experiencia de la totalidad: basta con que quede expuesto un mínimo de disco solar para que el efecto Purkinje no se manifieste con claridad.

El cambio en la percepción del color solo se producirá de forma nítida en la franja de totalidad y únicamente durante los minutos en que el sol quede completamente oculto. Fuera de esa franja, o en las fases parciales, el fenómeno será imperceptible. Las gafas homologadas con certificación ISO 12312-2 deben llevarse en todo momento excepto durante los segundos de totalidad completa, cuando es el único momento en que es seguro retirarlas.

El eclipse del 12 de agosto es el primero de lo que los astrónomos llaman el “Trío de Eclipses”: le seguirán otro el 2 de agosto de 2027, que será el más largo del siglo XXI, y un eclipse anular el 26 de enero de 2028.

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