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La neurología revela que lo que hagas entre los 45 y los 65 años podría retrasar la demencia y mejorar la calidad de vida

Controlar la hipertensión, la diabetes y el tabaquismo durante la mediana edad se asocia con hasta 12 años más de vida sin demencia

Hombre mayor de cabello blanco y suéter gris hablando por un teléfono fijo beige, sentado a una mesa con objetos decorativos, en un interior con cortinas y cuadros en la pared.
Un anciano habla por teléfono. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La salud vascular durante la mediana edad podría marcar una diferencia de más de una década en el tiempo que una persona vive sin demencia. Un nuevo estudio señala a la hipertensión, la diabetes y el tabaquismo como tres factores clave sobre los que actuar. Mantenerlos bajo control entre los 45 y los 65 años podría ayudar a preservar durante más tiempo la salud cerebral y mejorar la calidad de vida en la vejez.

La investigación, titulada “Riesgo vascular en la mediana edad y años de supervivencia sin demencia: estudio neurocognitivo”, publicada en Neurology Open Access, analiza datos de 12.409 personas. Los participantes fueron seguidos durante una media de 26,3 años, lo que permitió a los investigadores observar la evolución de su salud vascular y cognitiva durante varias décadas.

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El objetivo fue determinar cómo la acumulación de determinados factores de riesgo podía influir no solo en la aparición de la demencia, sino también en el número de años que una persona podía permanecer libre de demencia entre los 55 y los 95 años. Para ello, los investigadores se centraron en tres factores de riesgo vascular modificables: diabetes, hipertensión y tabaquismo.

Entre los participantes que no presentaban ninguno de estos tres factores de riesgo, la media libre de demencia entre los 55 y los 95 años alcanzó los 30,1 años. En el extremo opuesto, quienes acumulaban diabetes, hipertensión y tabaquismo vivían una media de 17,5 años sin demencia. La diferencia de casi 13 años pone de manifiesto la importancia de cuidar la salud vascular desde la mediana edad.

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Mujer anciana de cabello blanco y suéter gris de pie frente a una ventana con cortinas de encaje. Sus manos apoyadas en el alféizar de madera. Exterior con jardín y árboles.
Una anciana observa el jardín desde la ventana de su casa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una década de vida que podría empezar a ganarse a los 50

El estudio muestra además que el impacto de estos factores va más allá del riesgo de desarrollar demencia. Las personas con una mayor carga de riesgo vascular también presentaron una probabilidad considerablemente mayor de morir antes de que apareciera la enfermedad. En comparación con quienes no tenían ninguno de los tres factores analizados, los participantes que acumulaban diabetes, hipertensión y tabaquismo presentaron un riesgo 2,69 veces mayor de desarrollar demencia y un riesgo 5,61 veces mayor de morir sin haber desarrollado demencia.

Los resultados ponen de relieve la importancia de cuidar la salud vascular desde la mediana edad, mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas de deterioro cognitivo. La hipertensión, la diabetes y el tabaquismo pueden dañar los vasos sanguíneos y, con el tiempo, comprometer también la salud del cerebro, por lo que mantener estos factores bajo control podría ayudar a preservar las capacidades cognitivas durante más años.

Los investigadores subrayan que estos resultados no permiten afirmar que controlar estos factores prevenga directamente la demencia, ya que se trata de un estudio observacional. Aun así, los datos refuerzan la relación entre una buena salud vascular durante la mediana edad y un mayor número de años de vida sin demencia, lo que apunta a la prevención cardiovascular como una pieza clave para proteger también la salud cerebral.

Hombre de mediana edad sentado en un sofá junto a dos personas mayores, un hombre y una mujer, en el salón de una casa. El hijo toma la mano de la madre.
Un hijo visita a sus padres. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La prevención cardiovascular también protege al cerebro

Los resultados refuerzan una idea cada vez más presente en la investigación sobre demencia: lo que se hace durante la mediana edad puede influir en la salud décadas después. Mantener una presión arterial saludable, prevenir o controlar la diabetes y evitar el tabaco no solo ayuda a reducir el riesgo cardiovascular, sino que también podría favorecer un envejecimiento cognitivo más saludable.

La importancia de actuar pronto radica en que estos factores pueden afectar progresivamente a los vasos sanguíneos y dificultar el adecuado aporte de sangre al cerebro. La hipertensión y la diabetes, por ejemplo, pueden contribuir al daño vascular, mientras que el tabaquismo favorece procesos que deterioran la salud cardiovascular. Con el paso de los años, este daño acumulado puede aumentar la vulnerabilidad del cerebro.

Por eso, los autores plantean la prevención vascular en la mediana edad como una estrategia complementaria para preservar la salud cognitiva. No se trata de garantizar que una persona no desarrolle demencia, sino de modificar factores de riesgo que sí están al alcance de la prevención y que, según los resultados del estudio, pueden marcar una diferencia importante en los años de vida que se pasan sin demencia.

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