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El misterio de la histórica tiara de zafiros de la infanta Pilar: la joya valorada en 200.000 euros que no se ha vuelto a ver tras su muerte

La hermana del rey Juan Carlos dejó que sus nueras, Laura Ponte y Bárbara Cano, utilizaran la valiosa pieza en sus bodas

La infanta Pilar, en imagen de archivo (Europa Press)
La infanta Pilar, en imagen de archivo (Europa Press)
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La tiara de zafiros de la infanta Pilar, una de las joyas históricas más reconocibles de su joyero y valorada en más de 200.000 euros, no ha vuelto a verse desde la muerte de la duquesa de Badajoz el 8 de enero de 2020. Una ausencia que ha reabierto las dudas sobre su destino dentro de la herencia familiar y sobre el origen exacto de una pieza vinculada durante generaciones a la rama de los Borbón-Orleans.

La joya, formada por siete motivos principales rematados por zafiros redondos y guirnaldas de diamantes, pasó a manos de los descendientes de doña Pilar tras haberla recibido de su madre, la condesa de Barcelona. Desde el fallecimiento de la infanta, que el próximo miércoles cumpliría 90 años, su paradero se desconoce y no ha reaparecido en actos públicos ni familiares.

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La muerte de la hermana mayor del rey Juan Carlos se produjo en una clínica de Madrid, donde había ingresado después del deterioro de su salud tras el diagnóstico de un cáncer de colon a comienzos de 2019. Su funeral se celebró en la intimidad en el cementerio de San Isidro, junto a su marido, Luis Gómez-Acebo, fallecido en 1991 a los 56 años por un cáncer linfático.

El Rey Felipe VI ha acudido al entierro de su primo, Fernando Gómez-Acebo, que falleció el viernes a los 49 años después de meses de lucha contra una enfermedad de insuficiencia respiratoria.

La herencia de la infanta Pilar

La desaparición pública de la diadema se produce además en el contexto del reparto de la herencia de la infanta entre sus hijos Simoneta, Bruno y Beltrán Gómez-Acebo. El patrimonio incluía inmuebles en Madrid y Mallorca gestionados a través de la sociedad familiar San Jacobo, además de acciones, muebles antiguos y una colección de joyas de alto valor histórico.

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La pieza destacaba dentro de un joyero en el que también figuraban perlas, un collar regalado por Alfonso XIII con motivo de su boda y otras alhajas heredadas o recibidas como obsequio. Entre todas ellas, la tiara de zafiros y diamantes sobresalía por su procedencia familiar y por haber sido prestada a sus dos nueras para sus respectivas bodas.

La boda de Bárbara Cano en la portada de '¡Hola!'
La boda de Bárbara Cano en la portada de '¡Hola!'

La primera fue Bárbara Cano, que la llevó en 2002 en su enlace con Bruno Gómez-Acebo, combinada con un vestido de Pedro del Hierro. Dos años después, Laura Ponte la eligió para su boda con Beltrán Gómez-Acebo y la colocó girada, con una estética más próxima al art decó junto a un diseño de Miguel Palacio.

La propia doña Pilar y su hermana, la infanta Margarita, la lucieron en distintas ocasiones, lo que durante años alimentó la confusión sobre su verdadera propietaria. Con el paso del tiempo quedó establecido que pertenecía a Pilar de Borbón, entre otras razones porque fueron sus nueras, y no las de Margarita, quienes la llevaron en sus bodas.

La boda de Laura Ponte en la portada de '¡Hola!'
La boda de Laura Ponte en la portada de '¡Hola!'

La historia de la tiara de zafiros

El origen de la diadema sigue envuelto en versiones distintas. Una teoría sostiene que fue un regalo del duque de Montpensier a la infanta María Luisa Fernanda de Borbón, mientras que otra apunta a que Felipe de Orleans, conde de París, se la regaló a su esposa María Isabel de Orleans. Las hipótesis coinciden en que terminó en manos de la infanta Luisa de Orleans, madre de la condesa de Barcelona.

La condesa de Barcelona solo fue fotografiada con esta tiara en una ocasión: el baile de presentación en sociedad de su sobrina, la princesa Sandra Torlonia, celebrado en el Palazzo Torlonia de Roma en 1954. Ese mismo año, la pieza fue prestada a su hermanastra, la infanta Isabel Alfonsa, condesa Zamoyski, con motivo del baile de debutantes de la infanta Pilar en Estoril.

Doña Pilar empezó a lucirla al alcanzar la mayoría de edad. La llevó en la gala previa a la boda de su hermano Juan Carlos con Sofía en 1962, en la celebrada antes del enlace del rey Constantino de Grecia con la princesa Ana María de Dinamarca en 1964 y en el evento previo a su propia boda en Estoril en 1967.

La infanta Pilar con la tiara de zafiros en la portada de '¡Hola!'
La infanta Pilar con la tiara de zafiros en la portada de '¡Hola!'

El paradero de la tiara de zafiros

La tiara está compuesta por siete bucles que disminuyen de tamaño desde el centro hacia los extremos. Cada uno está centrado por un zafiro redondo, unido en la base por guirnaldas de diamantes y rematado por pequeños zafiros, en una composición de inspiración naturalista que busca reproducir los pétalos de una flor.

La infanta la utilizó durante años en España y en el extranjero, tanto en actos sociales como en banquetes de Estado en el Palacio Real de Madrid durante el reinado de su hermano, Juan Carlos I. Una de las últimas ocasiones documentadas en las que la llevó fue en 2006, en el banquete de Estado ofrecido en honor del presidente portugués Cavaco Silva.

La última vez que la infanta Pilar usó la tiara de zafiros en 2006 (Casa Real)
La última vez que la infanta Pilar usó la tiara de zafiros en 2006 (Casa Real)

La diadema también pasó temporalmente al joyero de la infanta Margarita, que la lució durante la visita de Estado británica a España en 1988 y durante la visita de Estado belga en 1994. En la década de 1980, Pilar también la prestó para la boda en Murcia del hijo de Alfredo Ceño y la baronesa Hertha Von Stengel.

El interrogante sobre su destino se ha reforzado porque otra de las grandes piezas asociadas a la infanta, la llamada tiara rusa, siguió un camino distinto. Aunque formó parte durante un tiempo de su joyero y la lució en su boda de 1967 en el Monasterio de los Jerónimos de Belém, en Lisboa, después de la muerte de la condesa de Barcelona, el rey emérito alcanzó un acuerdo con sus hermanas y esa joya regresó al joyero de la Casa Real.

Con la tiara de zafiros caben varias opciones dentro de la familia. La más habitual en este tipo de patrimonios sería que hubiera pasado a Simoneta Gómez-Acebo y que después pudiera recaer en su hija, María Fernández Sastrón. Otra posibilidad es que quedara incluida en un reparto entre los hijos, lo que abriría la puerta a una eventual venta en una casa de subastas para dividir su valor. Existe una tercera vía: que la pieza regrese a la Corona, como ya ocurrió con la rusa, por lo que incluso podríamos ver a la princesa Leonor con ella en un futuro.

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