Ir al cine, al teatro o a un museo puede ralentizar el envejecimiento: la cultura puede sumar hasta un año de vida

Participar en actividades culturales fomenta las relaciones sociales, estimula el bienestar mental y promueve hábitos más saludables

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Foto de archivo de un hombre visitando la exposición 'Michael Schmidt. Fotografías 1965-2014'. en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en septiembre de 2021 (Marta Fernández / Europa Press)
Foto de archivo de un hombre visitando la exposición 'Michael Schmidt. Fotografías 1965-2014'. en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en septiembre de 2021 (Marta Fernández / Europa Press)

Asistir a una función de teatro, ir a una sesión de cine o visitar un museo pueden tener un efecto en nuestra edad fisiológica. Así lo acaba de demostrar un estudio de la Universidad de Ciencia de Tokio tras observar que participar en actividades culturales ayuda a ralentizar el envejecimiento.

La investigación, publicada en la Journal of Epidemiology & Community Health, ha utilizado datos de la English Longitudinal Study of Ageing (ELSA), un estudio de cohorte que sigue a una muestra representativa de adultos de 50 años o más residentes en Inglaterra. Para este estudio se incluyeron 1.899 individuos que participaron en al menos dos de las siguientes olas de recolección de datos: 2004/2005, 2006/2007 y 2008/2009.

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El grado de participación cultural se midió según la frecuencia con que los participantes acudían a tres tipos de actividades: cine, museos y teatros/conciertos. Cada frecuencia respondida sumaba a una escala compuesta que iba de 0 (sin participación) a 15 (máxima participación).

Por su parte, la edad fisiológica se calculó utilizando el método de Klemera-Doubal, que integra diez marcadores clínicos y fisiológicos: presión arterial, índice de masa corporal, velocidad al caminar, fuerza de agarre, volumen espiratorio forzado, hemoglobina, fibrinógeno, colesterol LDL y hemoglobina glucosilada. Este sistema permite estimar la “edad biológica” que puede diferir de la edad cronológica según el estado general de los sistemas corporales.

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Una diferencia de casi un año

Las personas con mayor participación cultural presentaron una edad fisiológica media de 66,9 años, frente a los 69,9 años de quienes acudían a estas actividades solo un par de veces al año. La edad cronológica media era similar en ambos grupos (68,7 y 70,3 respectivamente), lo que resalta la diferencia atribuible al envejecimiento fisiológico.

El análisis detallado mostró que por cada punto adicional en la escala de participación cultural, la edad fisiológica era 0,085 años menor (alrededor de un mes). La diferencia entre los extremos (puntaje 0 versus 15) equivalía a una reducción de 1,2 años en la edad fisiológica.

“Nuestros resultados revelan que un aumento en la participación cultural se asocia consistentemente con una menor edad fisiológica, incluso después de controlar factores socioeconómicos, salud previa y actividad física”, destaca el equipo liderado por Yusuke Matsuyama en el artículo científico.

De manera longitudinal, al revisar la situación cuatro años después, se observó que cada punto adicional en participación cultural se traducía en una edad fisiológica 0,089 años más baja (unos 32 días), confirmando la persistencia del efecto a lo largo del tiempo.

Foto de archivo de varias personas durante una visita al Museo del Prado, en marzo de 2024 (Jesús Hellín / Europa Press)
Foto de archivo de varias personas durante una visita al Museo del Prado, en marzo de 2024 (Jesús Hellín / Europa Press)

Por qué podría influir la cultura en el envejecimiento

La hipótesis central es que la participación en actividades culturales fomenta las relaciones sociales, estimula el bienestar mental y promueve hábitos más saludables, lo que en conjunto tendría un efecto beneficioso sobre el envejecimiento físico.

Estudios previos citados por los autores señalaron que acudir a conciertos puede reducir biomarcadores de estrés y que la mayor “vida cultural” está relacionada con menor soledad, mejor alimentación y mayor actividad física. Además, se ha observado una relación entre la participación cultural y la reducción de riesgos de depresión y deterioro cognitivo.

“La participación cultural es modificable y puede convertirse en un punto de intervención efectivo para promover la longevidad saludable. De hecho, su impacto podría ser comparable al de la actividad física regular,” sostienen los investigadores en sus conclusiones.

Dado que la muestra proviene únicamente de adultos mayores en Inglaterra, no es seguro que los resultados sean extrapolables a otras culturas, aunque estudios en Japón han detectado tendencias similares. “A futuro, será fundamental investigar si la promoción sostenida de la participación cultural tiene efectos acumulativos o incluso superiores sobre el envejecimiento saludable,” concluye Yusuke Matsuyama.

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