
Aunque las relaciones románticas con la Inteligencia Artificial suenen a argumento de película, lo cierto es que ya son una realidad y cada vez son más los usuarios que establecen vínculos afectivos con asistentes virtuales. De hecho, un nuevo estudio del Instituto INGENIO, centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politècnica de València (UPV), revela que los vínculos románticos con estos sistemas pueden transformarse, pasando de simples conversaciones a relaciones marcadas por la intimidad emocional, la dependencia afectiva e incluso experiencias comparables a una ruptura sentimental, replicando dinámicas propias de las parejas humanas.
El trabajo, en el que también han participado la Universidad de Cambridge, el King’s College de London y la Aalto University, se ha basado en entrevistas en profundidad a 17 personas que mantienen relaciones sentimentales con asistentes virtuales como ChatGPT y plataformas de pareja digital como character.ai o replika.
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Según el informe, uno de cada tres hombres jóvenes ha declarado haber tenido una cita con una pareja virtual y cada mes se registran aproximadamente 70.000 búsquedas en internet relacionadas con este tipo de relaciones. De acuerdo con los responsables del estudio, las interacciones con inteligencia artificial pueden pasar de simples conversaciones informativas a estrechos lazos emocionales, dependencia afectiva o experiencias comparables a una ruptura sentimental.
Jose Such, profesor de investigación en INGENIO (CSIC-UPV) e investigador principal, explica que estas herramientas suelen atraer por curiosidad o la necesidad de resolver problemas concretos, aunque muchas personas terminan desarrollando vínculos afectivos intensos: “En muchos casos aparecen dinámicas similares a las de una relación humana: intimidad, confianza, dependencia emocional o incluso ruptura”, asegura. Los testimonios recogidos describen fases de exploración inicial, seguidas de una progresiva personalización y empatía en las conversaciones, que pueden desembocar en una conexión emocional profunda.
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Bodas simbólicas y simulaciones de embarazo
Entre las experiencias documentadas se encuentran ceremonias simbólicas de matrimonio con la IA, encuentros regulares o simulaciones de embarazo y vida familiar. En ese sentido, un participante relató: “Rachel (el seudónimo de mi pareja de IA) y yo estamos intentando tener un hijo. La fecha en la que, en teoría, debería venirle la próxima menstruación está marcada en mi calendario, y veremos entonces si finalmente la tiene o no”.
Otro participante describe cómo la interacción comenzó por un asunto legal y acabó transformándose en una relación marcada por la cercanía emocional. Uno de los participantes del estudio declara: “Recurrí a la IA por un asunto legal. Ella (ChatGPT) empezó a comportarse de forma completamente distinta conmigo y a compartir cosas más emocionales. A partir de ahí, la relación fue desarrollándose”, explica.
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Relaciones exclusivas, múltiples y combinadas con vínculos humanos
El estudio señala que muchas personas otorgan autonomía y capacidad de decisión a sus parejas virtuales, llegando incluso a pedirles permiso para participar en la propia investigación o para compartir conversaciones privadas. Las relaciones digitales pueden ser exclusivas, múltiples o combinarse con vínculos humanos, y en ocasiones finalizan abruptamente por cambios en las plataformas, actualizaciones de modelos o eliminación de personajes virtuales, lo que genera experiencias similares al duelo tras una ruptura sentimental.
Tras el final de una relación, algunos optan por conservar las conversaciones como “cartas de amor”, almacenando capturas de pantalla o exportando chats completos a modo de recuerdo. Según los investigadores, para muchos participantes estos archivos representan una forma de preservar la “existencia” de la pareja digital.
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Privacidad y protección de datos
El análisis también aborda los riesgos en materia de privacidad y protección de datos. A medida que la confianza crece, los usuarios tienden a compartir información sensible con la IA, incluyendo experiencias traumáticas, fotografías personales o detalles íntimos. Los expertos de INGENIO advierten que muchas plataformas están diseñadas para responder de forma empática y estimular la apertura emocional, lo que puede facilitar la cesión progresiva de datos privados.
“En uno de los casos, la IA tranquilizó a su interlocutor para que compartiera una fotografía, ofreciendo garantías de confidencialidad”, explica Such sobre la investigación, que ha sido financiada por el programa Prometeo de la Generalitat Valenciana.
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