Reino Unido desarrolla dos pruebas que los médicos de cabecera podrán ofrecer para ayudar a detectar endometriosis

Los nuevos métodos no invasivos podrían ayudar a acelerar el diagnóstico de una enfermedad que afecta al 10-15% de las mujeres en edad reproductiva

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Mujer de unos 38 años sentada en el borde de su cama con ropa gris, sujetándose el abdomen con ambas manos, mostrando un gesto de dolor.
Una mujer con dolores por la endometriosis. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La endometriosis, una enfermedad crónica que afecta aproximadamente al 10-15% de las mujeres en edad reproductiva, podría contar próximamente con nuevas herramientas para mejorar su detección. Reino Unido trabaja en la incorporación de dos pruebas no invasivas que permitirían a los médicos de cabecera identificar posibles casos de forma más rápida y reducir los años de espera que muchas pacientes afrontan hasta recibir un diagnóstico.

La enfermedad afecta a alrededor de dos millones de mujeres en España y unos 14 millones en Europa, según la estimación de la Asociación de Afectadas de Endometriosis Crónica (ADAEC). A pesar de su elevada prevalencia, la endometriosis continúa siendo una patología infradiagnosticada. El tiempo medio para obtener un diagnóstico se sitúa cerca de los nueve años, un largo periodo en el que muchas pacientes conviven con dolor, limitaciones en su vida cotidiana y un importante impacto físico, emocional y psicológico.

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Esta patología aparece cuando tejido similar al endometrio, la capa que recubre el interior del útero, crece fuera de su ubicación habitual. Puede afectar a órganos del aparato reproductor, como los ovarios o las trompas de Falopio, pero también extenderse a otras zonas como el intestino, la vejiga, los uréteres e incluso, en casos menos frecuentes, los pulmones o el cerebro. Su causa sigue siendo desconocida.

La gravedad de las lesiones no siempre coincide con la intensidad de los síntomas: algunas mujeres presentan una afectación avanzada con pocas molestias, mientras que otras sufren dolor incapacitante desde fases iniciales. Entre sus principales síntomas se encuentran las menstruaciones dolorosas, el dolor pélvico o abdominal, las molestias durante las relaciones sexuales, los sangrados irregulares, los problemas digestivos o urinarios, la fatiga crónica y las dificultades para lograr un embarazo.

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Doctora en bata blanca señala tomografía computarizada abdominal en monitor a paciente en bata azul. Póster sobre detección de endometriosis al fondo.
Una médica señala una imagen de tomografía computarizada abdominal a una paciente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este retraso en el diagnóstico es una de las principales dificultades a las que se enfrentan las pacientes. La BBC entrevistó a Ami Robertson, una instructora de Pilates de 23 años que comenzó a sufrir síntomas relacionados con la enfermedad a los 16 años. Durante años, sus dolores fueron atribuidos a otros problemas, como el síndrome del intestino irritable, hasta que decidió pagar pruebas por su cuenta que finalmente confirmaron la enfermedad. Robertson explicó que llegó a cuestionarse sus propios síntomas y a pensar que todo podía estar en su imaginación.

Un diagnóstico que puede tardar años

Actualmente, la confirmación de la endometriosis puede requerir una laparoscopia, una intervención quirúrgica realizada bajo anestesia general que permite observar directamente las lesiones y confirmar el diagnóstico. Aunque este procedimiento sigue siendo una herramienta importante, suele llegar después de un largo recorrido de síntomas, consultas y derivaciones médicas, lo que contribuye al retraso diagnóstico que sufren muchas pacientes.

Con el objetivo de reducir estos tiempos de espera, el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) ha incluido en sus recomendaciones preliminares dos pruebas no invasivas que podrían ayudar a los médicos de cabecera a identificar antes posibles casos de endometriosis y acelerar la derivación de las pacientes a especialistas, según recoge la BBC. Estas herramientas no buscan sustituir los métodos diagnósticos actuales, sino ofrecer una vía complementaria para detectar la probabilidad de padecer la enfermedad sin recurrir inicialmente a procedimientos quirúrgicos.

Endometriosis
Una mujer tumbada con dolores. (Freepik)

Una de ellas es Endotest, una prueba de saliva que analiza pequeños marcadores biológicos llamados microARN, moléculas que pueden indicar la presencia de la enfermedad. La muestra se envía a un laboratorio para su análisis y los resultados se remiten al profesional sanitario, que puede utilizarlos para orientar los siguientes pasos del diagnóstico y tratamiento. Esta prueba ya se está evaluando dentro de un estudio piloto del NHS.

La segunda es Endosure, una prueba que estudia la actividad eléctrica del intestino mediante sensores colocados sobre el abdomen. Para realizarla, las pacientes deben permanecer en ayunas entre seis y ocho horas y, durante la prueba, beber agua durante aproximadamente 45 minutos para ayudar a registrar la actividad intestinal. Sus resultados pueden estar disponibles tras la realización del procedimiento y actualmente está siendo evaluada en un estudio clínico impulsado por el Worcestershire Acute NHS Hospital Trust.

Aunque ambas tecnologías representan un posible avance hacia diagnósticos más rápidos y menos invasivos, todavía están en fase de evaluación y no funcionan como pruebas diagnósticas independientes. Su objetivo es ayudar a los profesionales sanitarios a identificar antes a las pacientes con sospecha de endometriosis y facilitar un acceso más temprano a la atención especializada.

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