El fresno o el níspero, los cinco árboles que ayudan a combatir el calor extremo en las ciudades: hasta 3,5 grados menos

Un estudio de la Universidad de Granada analiza las especies que más contribuyen a bajar las temperaturas mediante sensores en zonas verdes

Guardar
Google icon
Vista general de una de las zonas del Parque de El Retiro durante una segunda ola de calor, a 23 de julio de 2024, en Madrid (España). (Jesús Hellín/Europa Press)
Vista general de una de las zonas del Parque de El Retiro durante una segunda ola de calor, a 23 de julio de 2024, en Madrid (España). (Jesús Hellín/Europa Press)

El calor estás asfixiando España. Con la segunda ola de calor del verano, los termómetros han alcanzando cifras superiores a los 40 grados en muchos sitios del país, sucediéndose las alertas por altas temperaturas. Especialmente aumenta la sensación térmica en las ciudades en las que escasean las zonas verdes, debido sobre todo al efecto isla de calor urbano, que se produce cuando los materiales (como el asfalto, el hormigón o los edificios) absorben y retienen el calor durante el día y lo liberan lentamente durante la noche.

Los árboles pueden ayudar a combatir el calor extremo en las ciudades y un equipo de investigadores de la Universidad de Granada (UGR) ha publicado recientemente un estudio en la revista Urban Forestry & Urban Greening en el que determinan cuáles son las especies más eficaces en este sentido.

PUBLICIDAD

Para llevar a cabo la investigación, los científicos —pertenecientes al departamento de Ecología de la UGR y al Instituto Interuniversitario de Investigación del Sistema Tierra en Andalucía— han colocado sensores en zonas verdes de la ciudad de Granada para identificar los árboles que más contribuyen a bajar las temperaturas. Estos son el olivo, el fresno, el níspero, el plátano de sombra y el naranjo amargo.

Varias personas en un parque, a 5 de junio de 2025, en Barcelona, Catalunya (España). (David Zorrakino/Europa Press)
Varias personas en un parque, a 5 de junio de 2025, en Barcelona, Catalunya (España). (David Zorrakino/Europa Press)

Hasta 3,5 grados menos

Los investigadores han demostrado que estas especies pueden reducir la temperatura aproximadamente 2 grados de media, pudiendo alcanzarse picos máximos de enfriamiento de hasta 3,5 grados. Así, los árboles pueden suavizar el calor extremo del verano y mejorar la calidad de vida de las personas.

PUBLICIDAD

El estudio, que se enmarca en el proyecto BIOCITREES, se ha realizado entre julio de 2024 e inicios del 2026. Las especies analizadas han sido 19 distintas y parte de los experimentos se han realizado en el parque Federico García Lorca. Los datos obtenidos mediante los sensores se han comparado con registros de zonas de control sin vegetación.

“Este enfoque permite cuantificar con precisión los servicios ecosistémicos de regulación climática que cada árbol aporta a su entorno inmediato”, explica la investigadora de la UGR Nuria Pistón Caballero, una de las autoras del estudio.

Cómo combaten la ola de calor quienes trabajan bajo el sol

La importancia de la planificación urbana

En una fase previa de la investigación, el equipo científico cartografió los puntos críticos de Granada y su entorno metropolitano. Han podido localizar cuatro zonas prioritarias donde la exposición térmica coincide con una elevada vulnerabilidad social, es decir, con bajos ingresos y población mayor de 65 años. Estas áreas están dentro de los barrios del Zaidín, la Chana, Centro y parte del norte del municipio de Armilla.

“La investigación muestra un hallazgo fundamental para la planificación urbana: la configuración espacial de las zonas verdes en el interior de la ciudad es tan importante como su tamaño”, señala Regino Zamora, catedrático de Ecología de la UGR." Los resultados indican que una distribución en mosaico, es decir, espacios verdes más pequeños, pero conectados con una alta densidad de bordes, es más efectiva para reducir la temperatura que una gran masa forestal aislada”.

El proyecto BIOCITREES, en el que se enmarca el trabajo, no solo busca mitigar las islas de calor, sino también entender cómo los árboles actúan a modo de sumideros de contaminantes y son esenciales para el mantenimiento de las poblaciones de insectos urbanos, garantizando una infraestructura verde más equitativa y resiliente.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD