Vivir en un barrio pobre hace que pases más calor en verano: las ciudades dejan sin zonas verdes al 60% de la población y Ourense y Valencia son las peores

En los barrios de menor renta, la superficie de zona verde por habitante es inferior a la de las zonas con más ingresos por la mayor densidad de población

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(Foto de ARCHIVO) Ciclista por las calles de Sevilla en plena ola de calor. (Francisco J. Olmo / Europa Press)
(Foto de ARCHIVO) Ciclista por las calles de Sevilla en plena ola de calor. (Francisco J. Olmo / Europa Press)

Con los efectos cada vez más acusados del cambio climático, sobrevivir al verano se ha vuelto una cuestión de clase: una de cada tres familias en España no puede mantener una temperatura adecuada en su vivienda en los meses de verano, según un informe de Greenpeace. El problema ya no es solo lo que cuesta poner el aire acondicionado, sino también el diseño de las casas y los barrios donde viven estas personas. Un reciente estudio de la ONG Amigas de la Tierra certifica que son los barrios más pobres los que más calor pasan en las ciudades y la causa está en la falta de espacios verdes.

Las ciudades sufren un fenómeno conocido como islas de calor urbanas: el asfalto, los tejados oscuros y los edificios altos, unidos al calor residual del tráfico y el uso de sistemas de refrigeración, provocan que las temperaturas suban hasta 12 grados más que en zonas rurales. La solución pasa, en parte, por instalar espacios verdes, parques y árboles que logran un enfriamiento natural gracias a la sombra y la evaporación del agua.

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Pero la naturaleza urbana en España es escasa, apuntan desde Amigas de la Tierra: más de la mitad de la ciudadanía no dispone de zonas verdes cerca. La organización se basa en una recomendación clave de la Organización Mundial de la Salud, la regla 3-30-300: poder ver 3 árboles desde la ventana, un 30% de cobertura vegetal en el barrio y un parque de al menos una hectárea a no más de 300 metros.

En las ciudades analizadas por la ONG (Madrid, Valencia, Zaragoza, Sevilla, Palma de Mallorca, Valladolid, Badajoz, Ourense, Santiago de Compostela e Ibiza), el 60% de la población no cumple esta regla. La peor situación se vive en Ourense y Valencia, donde casi el 80% de la población no dispone de una gran zona verde.

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Menos renta, menos parques

Una mujer se tapa la cabeza con un abanico para guarecerse de las altas temperaturas cerca de una céntrica fuente de a 12 de julio de 2021, en Valencia. (Rober Solsona - Europa Press)
Una mujer se tapa la cabeza con un abanico para guarecerse de las altas temperaturas cerca de una céntrica fuente de a 12 de julio de 2021, en Valencia. (Rober Solsona - Europa Press)

Según la investigación, en los barrios de menor renta la superficie de zona verde por habitante es inferior a la de las zonas con más ingresos por la mayor densidad de población. El texto subraya que, aunque el 80% de la población española vive en ciudades, el acceso a la naturaleza no está garantizado. “La situación es preocupante principalmente para las personas más vulnerables, que son las que disponen de menos zonas verdes y a su vez las que tienen menos opciones de adaptarse al cambio climático”, expresan en un comunicado.

Ocurre así en ciudades como Ourense, donde la población sin zonas verdes alcanza el 92% en los estratos más pobres. La situación se repite en Valladolid (62%), Palma (68%) o Valencia (87%).

En otros puntos, como Madrid o Ibiza, parece ocurrir justamente lo contrario: son las zonas más ricas las que menos acceso tienen a zonas verdes públicas. En la isla balear, “esto se debe a una gran cantidad de zona verde privada, ubicada en jardines de viviendas individuales”, mientras que en la capital lo achacan a que “los distritos centrales, de renta más elevada, tienen menor espacio disponible”.

Natalia Shartova, investigadora del Instituto de Salud Global de Barcelona, habla sobre los efectos del calor.

Al cruzar los datos de acceso a áreas verdes con el nivel de renta, el informe identifica grandes áreas con escasa vegetación y con población que tiene más dificultades para afrontar las olas de calor. Estas áreas se identifican como “zonas de acción prioritaria”, espacios donde es urgente renaturalizar no solo desde un punto de vista ecológico sino también como herramienta de bienestar y adaptación térmica para la población con menos ingresos.

Son lugares como Puente de Vallecas (Madrid), el barrio de la Macarena (Sevilla), San Roque (Badajoz) o el de San Francisco (Ourense). La zona más crítica es Valencia, donde “la práctica totalidad de la ciudad necesita urgentemente iniciativas de renaturalización”, aseguran en su informe.

La ONG pide intervenir de forma urgente en estas zonas de acción prioritaria y promover la creación de refugios climáticos comunitarios, entre otras medidas, para combatir el calor en las áreas urbanas y defender el derecho a la naturaleza en las ciudades.

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