Caos en los supermercados de Francia por la venta de aires acondicionados: colas, altercados e intervención policial

La inminente llegada de una nueva ola de calor ha desatado una carrera por hacerse con uno de los 200.000 ventiladores puestos a la venta

Guardar
Google icon
Caos en los supermercados de Francia por la venta de aires acondicionados. (X/Redes Sociales)
Caos en los supermercados de Francia por la venta de aires acondicionados. (X/Redes Sociales)

Francia se prepara para afrontar un nuevo episodio de calor extremo después de varias semanas marcadas por temperaturas asfixiantes. Desde el pasado 20 de junio, el país ha registrado máximas superiores a los 40 grados en numerosas regiones y noches tropicales que apenas han dado tregua a la población. Los expertos consideran que se trata de uno de los episodios más severos vividos en Europa en los últimos años y advierten de que este tipo de fenómenos serán cada vez más habituales como consecuencia del cambio climático.

Con los termómetros a punto de volver a dispararse este fin de semana, miles de franceses se lanzaron a la búsqueda de cualquier aparato que les permitiera sobrellevar el calor. Consciente de esa creciente demanda, la cadena de supermercados Lidl anunció la venta de 200.000 ventiladores y aires acondicionados repartidos entre sus establecimientos de todo el país. Lo que pretendía ser una campaña comercial acabó convirtiéndose en un fenómeno de masas.

PUBLICIDAD

Desde antes del amanecer de este jueves comenzaron a formarse largas colas frente a decenas de supermercados. Muchos clientes llevaban horas esperando cuando las puertas se abrieron. En apenas unos minutos, la tranquilidad dio paso a carreras por los pasillos, empujones y discusiones entre quienes intentaban hacerse con uno de los codiciados aparatos antes de que desaparecieran de las estanterías. Los vídeos difundidos en redes sociales muestran escenas de tensión, con compradores forcejeando por las últimas cajas disponibles e incluso enfrentamientos físicos entre algunos clientes.

Cartel de "sin stock" en un supermercado francés. (EFE/ Jorge Luis Mazorra)
Cartel de "sin stock" en un supermercado francés. (EFE/ Jorge Luis Mazorra)

Puertas destrozadas y supermercados desbordados

El episodio más grave se vivió en Nanterre, en el departamento de Altos del Sena. Allí, más de un centenar de personas irrumpieron en un supermercado Lidl en cuanto abrió sus puertas, llegando a dañar la entrada durante la estampida. Según informó BFMTV, el ambiente se volvió tan tenso que solo una decena de compradores consiguió abandonar el establecimiento con algún aparato de climatización. Además, la policía tuvo que intervenir para controlar la situación y evitar que los altercados fueran a más.

PUBLICIDAD

La escena se repitió, con mayor o menor intensidad, en distintos puntos del país. En Saint-Germain-en-Laye, según recoge Le Parisien, los clientes descubrieron que la esperada promoción apenas contaba con medio centenar de ventiladores y ningún aire acondicionado. Las existencias desaparecieron en cuestión de minutos, dejando a decenas de personas que llevaban horas haciendo cola con las manos vacías.

Algo similar ocurrió en Saint-Germain-lès-Corbeil, en el departamento de Essonne, donde la llegada masiva de compradores terminó colapsando los accesos al supermercado. Cerca de 200 vehículos bloquearon los alrededores y parte de la carretera Francilienne, obligando a intervenir a la gendarmería para regular el tráfico y controlar a la multitud. También se registraron escenas de tensión en Orgeval y en otros municipios de la región parisina.

Una mujer que lleva un ventilador eléctrico en una caja de cartón por una calle de Francia. (REUTERS/Abdul Saboor)
Una mujer que lleva un ventilador eléctrico en una caja de cartón por una calle de Francia. (REUTERS/Abdul Saboor)

La capital tampoco escapó al caos. En varios establecimientos de París, los clientes denunciaron que apenas habían llegado una o dos unidades de aire acondicionado. Según relataron algunos compradores a medios locales y en redes sociales, en un supermercado del distrito XIV más de 400 personas esperaban para adquirir únicamente dos aparatos. Algunos testimonios aseguran que fue necesario utilizar gas lacrimógeno para dispersar a la multitud y que varias personas cayeron al suelo durante los empujones.

La escasez de existencias desató una oleada de críticas contra Lidl. Muchos compradores acusaron a la compañía de no haber dimensionado correctamente la promoción y de no prever el enorme interés que despertaría la oferta. “Lidl sabía perfectamente que esto iba a ser un caos y no organizaron nada”, lamentó uno de los clientes entrevistados por Le Parisien. Otros calificaron la campaña de “estafa” tras esperar durante horas sin conseguir comprar ninguno de los aparatos anunciados.

Entre la frustración general, también hubo espacio para una victoria casi simbólica. Uno de los pocos clientes que consiguió hacerse con un aire acondicionado compartió en redes sociales una fotografía del aparato acompañada de un mensaje irónico: “He ganado la batalla de Lidl. Un orgullo que añadiré a mi currículum”. Más allá de la anécdota, las escenas vividas este jueves reflejan hasta qué punto la nueva ola de calor ha disparado la demanda de sistemas de refrigeración en Francia y ha convertido un producto cotidiano en objeto de disputa.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD