España, sexto país del mundo con mayor riesgo de sufrir apagones por su alta exposición a desastres climáticos: “Debemos aumentar y mejorar la capacidad de la red eléctrica”

Según el informe ‘The Global Energy Outage Report’, el aumento sostenido de los fenómenos climáticos extremos, combinado con una infraestructura eléctrica envejecida y una cada vez más elevada tasa de vulnerabilidad energética, provoca que el país se encuentre en una situación especialmente frágil

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Dos personas caminan por una calle comercial sin iluminación eléctrica con los coches de policía durante el apagón que afectó a gran parte de España el 28 de abril de 2025. (REUTERS/Jon Nazca/Imagen de archivo)
Dos personas caminan por una calle comercial sin iluminación eléctrica con los coches de policía durante el apagón que afectó a gran parte de España el 28 de abril de 2025. (REUTERS/Jon Nazca/Imagen de archivo)

España se enfrenta a una tormenta perfecta. El aumento sostenido de los fenómenos climáticos extremos, combinado con una infraestructura eléctrica envejecida y una cada vez más elevada tasa de vulnerabilidad energética, provoca que el país se encuentre en una situación especialmente frágil. Según el informe The Global Energy Outage Report elaborado por iSelect, España es el sexto país del mundo, y el segundo de Europa solo por detrás de Italia, con mayor riesgo de sufrir apagones energéticos.

El estudio advierte de que el problema del sistema español radica en su alta exposición a los desastres climáticos. El indicador Climate Risk Score otorga a España una puntuación de 22,13, cifra que duplica el riesgo de otras potencias europeas como Alemania (10,93). Una vulnerabilidad que es fruto de las constantes amenazas de DANAs, sequías extremas y olas de calor.

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“La demanda energética aumenta mucho los picos de demanda, y el estado de la red no puede sostenerla porque necesita mejoras”, asegura a Infobae Cecilia Foronda, ingeniera química y responsable de la Dirección de Acción para la Transición Ecológica Justa de la fundación ECODES. La necesidad de absorber la creciente energía de los parques eólicos y fotovoltaicos, unida a los picos de consumo estivales, “hace que sea una combinación perfecta para ponernos en riesgo”, alerta Foronda.

“La pobreza energética en verano es un problema cada vez mayor”

A la debilidad estructural se suma la crisis social. El informe señala que un 17,43% de la población española se encuentra en situación de vulnerabilidad, lo que significa que casi uno de cada cinco españoles sufriría un crítico impacto ante un corte de suministro. Un dato que coincide con las cifras oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO): En 2024, el 17,2% de los hogares destinó un gasto desproporcionado al pago de sus facturas, el 12,6% sufrió pobreza energética escondida y el 17,6% de la población fue incapaz de mantener una temperatura adecuada en su hogar durante el invierno.

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El calor extremo en verano aumenta en España, con riesgos como golpes de calor y cáncer de piel. Sanidad recomienda hidratación, protección solar y prevención para evitar complicaciones, especialmente en vulnerables.

Sin embargo, el calentamiento global está provocando que, además de las temperaturas, también cambie el panorama de la vulnerabilidad energética. “Hasta ahora, la pobreza energética había sido estacional y se concentraba mucho en invierno. Pero, a día de hoy, ha dejado de ser un problema solo de los meses de frío”, subraya Cecilia Foronda. Y es que, según la ingeniera, el porcentaje de españoles que sufren pobreza energética “aumenta hasta el 33% en verano”.

“La pobreza energética en verano es un problema cada vez más relevante que en invierno para nuestro país, porque los veranos son cada vez más duros y los inviernos más suaves”, matiza la responsable de ECODES. Con este escenario, un fallo en la red en plena ola de calor podría provocar consecuencias sanitarias y sociales devastadoras. “Si hubiera un apagón prolongado, lo que ocurriría es que serían muchas más las personas que sufrirían pobreza energética en verano, porque no tienen equipos, y otras muchas que sí lo tienen tampoco pueden ponerlo, porque no podrían pagar las facturas”, lamenta Foronda.

“Electrificar todo nuestro sistema es la forma de tener independencia energética”

Pero no todo es negativo. España destaca como líder indiscutible en la transición ecológica, logrando que las energías renovables cubran ya el 47% de la demanda eléctrica nacional, y superando a otros países del continente como Italia (40,97%) o Alemania (39,38%). Este fuerte despliegue de las renovables, sumado a medidas estatales como la excepción ibérica y el refuerzo del Bono Social Eléctrico —que recibieron más de 1,69 millones de hogares vulnerables en 2025—, ha permitido contener los costes energéticos. Nuestro país registró en 2024 unos precios de electricidad un 16% inferiores a la media de la Unión Europea.

Un 17,43% de la población española se encuentra en situación de vulnerabilidad, lo que significa que casi uno de cada cinco españoles sufriría un crítico impacto ante un corte de suministro. (Europa Press)
Un 17,43% de la población española se encuentra en situación de vulnerabilidad, lo que significa que casi uno de cada cinco españoles sufriría un crítico impacto ante un corte de suministro. (Europa Press)

Sin embargo, generar energía limpia y barata no sirve de nada si no cuentan con una red eléctrica a la altura. “España a lo que se dirige es a la electrificación de todo nuestro sistema, que es la única forma de tener independencia energética”, afirma Foronda, pero insiste en que, para lograr este objetivo, nuestro país debe “aumentar y mejorar la capacidad de la red eléctrica”.

Y para blindar nuestra economía frente a los apagones, la experta de ECODES aclara que “lo que hay que hacer es mejorar la red y los sistemas de almacenamiento, e ir hacia un modelo de producción de energía y de consumo más distribuido, en lugar de centralizarlo en grandes parques”. La creación de comunidades energéticas locales a lo largo de España permitiría que la población no se viera tan afectada ante cortes de suministro.

En cuanto a acciones, Foronda aclara que “el sector eléctrico lo que tendría que hacer es apostar realmente por las renovables, por los sistemas de almacenamiento de forma autónoma con sus propios recursos, y tratar de no prolongar las tecnologías apoyadas por combustibles fósiles”. Y, de igual manera, pide al Gobierno y las empresas que dejen atrás la energía nuclear e inviertan masivamente en renovables y en “la mejora de la red eléctrica”.

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