Un estudio confirma que el calor afecta a nuestro estado de ánimo y a la salud mental

Los expertos aseguran que las temperaturas extremas hasta agravan situaciones de violencia doméstica

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Un hombre y una mujer frente a frente en una calle soleada, la mujer se abanica con un ventilador de mano. Coches y edificios al fondo.
Las altas temperaturas no favorecen a la salud mental. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El calor extremo afecta cada vez más la salud mental y el estado de ánimo en España, donde las olas de calor se han vuelto habituales durante los primeros días de verano. Las altas temperaturas, que en algunos puntos del país superan los 40 ℃, no solo provocan riesgos físicos como la deshidratación, sino que alteran de forma significativa la vida diaria y la estabilidad emocional de miles de personas. Las consecuencias, según expertos y estudios recientes, incluyen desde irritabilidad y ansiedad hasta un aumento de agresividad y problemas psiquiátricos que ya se reflejan en hospitales y en la convivencia social.

Especialistas en psiquiatría y psicología laboral coinciden en que las noches calurosas, cada vez más frecuentes en ciudades españolas y europeas como gran parte de Francia, impiden el descanso adecuado. La temperatura no desciende lo suficiente durante la madrugada, lo que dificulta dormir y rompe los ciclos naturales del sueño. Este fenómeno genera que muchas personas se despierten cansadas, más nerviosas y con menor tolerancia al estrés diario. Como explica la psiquiatra Marine Akkaoui en BFM TV, el calor altera el reloj biológico y la regulación de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, que son cruciales tanto para el bienestar emocional como para el comportamiento social.

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La evidencia científica indica que el impacto va más allá del mal humor pasajero. Experimentos clásicos y estudios recientes demuestran que el calor puede aumentar la agresividad y la conflictividad en los entornos laborales y familiares. En España y en Francia, donde el verano se caracteriza por temperaturas extremas y olas de calor cada vez más prolongadas, los expertos advierten que el clima actúa como catalizador de tensiones latentes y puede agravar situaciones de violencia doméstica, especialmente entre mujeres y niños. Akkaoui señala que “el aislamiento derivado del calor propicia la violencia doméstica, algo que ya se observó durante el confinamiento por la COVID-19”.

Cambios biológicos y efectos en el comportamiento

El aumento de las temperaturas produce alteraciones a nivel biológico que repercuten en el estado anímico. Los neurotransmisores responsables de la regulación de la felicidad y la conducta, como la serotonina y la dopamina, se ven afectados por el calor intenso. La glándula del hipotálamo, que actúa como termostato corporal, reacciona dilatando los vasos sanguíneos y aumentando la sudoración, pero cuando las temperaturas son extremas, estos mecanismos pueden verse superados, según un estudio de la Sociedad Francesa de Dermatología.

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Descubre por qué la percepción de la temperatura varía tanto de una persona a otra. La ciencia explica cómo factores como la genética, la grasa corporal y el estrés influyen en si eres más propenso a sentir frío o calor.

La falta de sueño es uno de los factores más inmediatos. Las noches sin descanso generan irritabilidad y ansiedad, mientras que el cansancio acumulado reduce la capacidad de afrontamiento emocional. Las investigaciones en ciencias sociales muestran que el calor dificulta la convivencia y disminuye la tolerancia en las relaciones humanas. Jean-Christophe Villette, psicólogo laboral, destaca que las altas temperaturas favorecen el retraimiento y el aumento de conflictos tanto en equipos de trabajo como en familias.

Los experimentos realizados desde la década de 1970 ya habían descrito la relación directa entre temperatura ambiente y agresividad. En pruebas de laboratorio, los participantes mostraban respuestas más violentas a medida que subía el termómetro. En la vida cotidiana, este patrón se refleja en un aumento de episodios conflictivos y, en algunos casos, en el repunte de delitos violentos durante los meses más calurosos. En Francia, casi un tercio de los homicidios anuales ocurre en verano y los estudios en Estados Unidos revelan que la incidencia de tiroteos masivos también sigue un patrón estacional vinculado al calor.

Los riesgos del calor en la salud mental

En España y Francia, el calor extremo incide especialmente en personas con trastornos psiquiátricos previos y en aquellas que viven en situaciones de vulnerabilidad. Los hospitales franceses han registrado un aumento de visitas a urgencias psiquiátricas durante las olas de calor, como advierte la psiquiatra Akkaoui. Los pacientes más sensibles a los cambios de temperatura pueden experimentar crisis de ansiedad, episodios de descompensación y cuadros depresivos agudos.

Los riesgos de sufrir altas temperaturas son más de lo que se creía. (Europa Press)
Los riesgos de sufrir altas temperaturas son más de lo que se creía. (Europa Press)

Los datos internacionales confirman esta tendencia: un metaanálisis de 2023 realizado por el equipo de Thompson R. et al. señala que, por cada grado adicional de temperatura, la incidencia de suicidios puede aumentar hasta un 1,5 %. Aunque el aumento no es lineal, la relación entre temperaturas extremas y conductas suicidas preocupa cada vez más a los especialistas. El fenómeno se agrava en comunidades con dificultades económicas, donde la prevalencia de trastornos mentales es mayor y el acceso a recursos para sobrellevar el calor es más limitado.

En el contexto español, donde las olas de calor son cada vez más intensas y extensas, las desigualdades sociales se hacen más visibles. Las personas en situación precaria, sin aire acondicionado o con viviendas mal acondicionadas, afrontan un riesgo mucho mayor de sufrir las consecuencias psicológicas del calor. Los expertos subrayan que la prioridad debe ser proteger la salud mental de los grupos más vulnerables y adaptar las políticas de salud pública para responder a los nuevos desafíos climáticos que enfrenta el país.

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