La odisea de las madres solteras para conciliar entre cambios de jornada y campamentos: “Llego a final de año a dos velas por los gastos del verano”

Las familias con dificultades para conciliar la vida laboral y el cuidado de los hijos suelen apoyarse en familiares o recurren a campamentos. Muchas, además, se ven obligadas a modificar su jornada laboral, lo que conlleva una pérdida de ingresos

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María Sánchez Camacho tiene que hacer malabares para conciliar vida laboral y familiar en verano. (Cedida a Infobae)
María Sánchez Camacho tiene que hacer malabares para conciliar vida laboral y familiar en verano. (Cedida a Infobae)

Con la llegada de las vacaciones escolares de verano, muchas familias afrontan uno de los periodos más complicados del año para conciliar la vida laboral y el cuidado de los hijos. El reto se acentúa para los hogares monoparentales como el de María S.C., enfermera y madre soltera de una niña de seis años en Palma de Mallorca, que describe el verano como una auténtica pesadilla. La falta de una red familiar cercana y los elevados precios de los campus infantiles la obligan a hacer malabares, ajustando su jornada laboral para poder compatibilizarlo con sus escasos 30 días naturales de vacaciones. “Hubo un año que decidí hacer el turno de noche para poder pasar más tiempo con ella, pero terminé agotada”, cuenta a Infobae.

Los campus infantiles, que funcionan en entornos urbanos y ofrecen actividades para los escolares durante el día, representan una solución limitada por su coste y horario. “Cuestan unos 160 euros por semana y suelen ser de 8:00 a 15:00 horas. Además, al reducirnos la jornada, el salario también disminuye, así que ha habido años en los que llega noviembre y yo estoy a dos velas por los gastos del verano. Tengo lo justo para terminar el mes”, añade.

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Este año, su hija acudirá al campus infantil durante cuatro semanas, lo que supone un desembolso de 640 euros, y pasará algunos días más con familiares. El resto del tiempo estará con su madre, que ha sumado todos sus días de vacaciones y festivos disponibles para poder atenderla durante el mayor tiempo posible sin colegio.

Los campamentos no son una opción para todos los bolsillos

La opción de los campamentos de verano, que incluyen alojamiento y actividades fuera del entorno urbano, no está al alcance de su hija, ya que en Palma de Mallorca suelen estar dirigidos a escolares a partir de los 8 o 9 años, aclara, y tienen un coste más elevado, que puede superar los 600 euros por semana.

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María también conoce muchos casos de familias que solo pueden recurrir a los abuelos como única alternativa viable ante la falta de recursos durante las vacaciones escolares. “Tengo amigas que no pueden hacer otra cosa más que llevar a sus hijos a la península para que pasen un mes del verano con los abuelos porque no pueden permitirse otra cosa”. De hecho, según la última Encuesta de Población Activa del INE sobre conciliación entre vida laboral y familiar, en 2025 el 19,8% de las familias se organizó pidiendo ayuda a abuelos, familiares o amigos.

En el caso de las familias monoparentales, donde solo hay una persona adulta para asumir la totalidad de los cuidados, la gestión del tiempo y los gastos, la situación es aún más complicada porque cualquier dificultad tiene un impacto mucho mayor. De acuerdo a un estudio de la Federación de Asociaciones de Madres Solteras (FAMS), el 65% de estas familias depende del apoyo de familiares para organizar su vida cotidiana, un 27% recurre a amistades y solo un 10% puede pagar algún tipo de ayuda, ya sea ocasional o regular. Además, otro 10% declara no contar con ningún tipo de apoyo externo.

La conciliación también resulta especialmente compleja para las familias migrantes por la ausencia de redes familiares o comunitarias. Además, la crisis habitacional intensifica el problema, ya que muchas se ven obligadas a mudarse a municipios alejados para encontrar alquileres asequibles, lo que significa quedarse sin personas de confianza cercanas que puedan ayudar con el cuidado de hijos e hijas.

Medidas “eficaces y accesibles” para todas las familias

Por todo ello, desde la Alianza por la Crianza, entidad que integran Save the Children, la Federación Española de Familias Numerosas, la Federación de Familias Monomarentales, la Asociación Madres Solteras por Elección y la Unión de Asociaciones Familiares, destacan la necesidad de que las administraciones pongan en marcha “de manera urgente medidas de conciliación que funcionen y sean accesibles para todas las familias, sin que dependan del nivel de ingresos”. Advierten que la conciliación solo resulta sencilla para quienes pueden costear actividades extraescolares o asumir días sin sueldo y que en España, además, hay 2,6 millones de niños y niñas que viven en hogares sin recursos para permitirse siquiera una semana de vacaciones al año.

Las madres solteras sufren más riesgo de pobreza: “No podemos vivir con una jornada reducida, necesitamos recursos”.

La Alianza también subraya que los permisos actuales por cuidado de hijos menores de 8 años —ocho semanas— no se han remunerado, a pesar de lo previsto por la directiva europea de conciliación. En la práctica, esto deja a las familias sin apoyo efectivo. Recuerdan que las dos semanas retribuidas aprobadas el año pasado solo benefician a quienes tienen hijos nacidos desde agosto de 2024, lo que excluye a muchas familias que esperaban este recurso y que siguen afrontando la conciliación en soledad. Insisten, además, en que los permisos y ayudas deben adaptarse a la realidad de los trabajadores autónomos.

A las puertas de este nuevo verano y con la misma preocupación de cómo cuidar de su hija sin perder ingresos ni poner en riesgo su salud, María también reclama al Gobierno la aplicación de la directiva europea de conciliación y que se garanticen permisos retribuidos y ayudas accesibles para todas las familias. Insiste en que solo así podrá dejar de vivir las vacaciones estivales como una carrera de obstáculos.

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