La relación actual del rey Juan Carlos con España: menos discreto y con estancias cada vez más largas, sin rebasar los 183 días que lo obligarían a tributar

El rey emérito regresa en junio a España tras un cambio de estrategia pública que le llevó a darse un baño de masas en Sevilla

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El rey Juan Carlos durante su visita a La Maestranza, en montaje de 'Infobae' (Europa Press)
El rey Juan Carlos durante su visita a La Maestranza, en montaje de 'Infobae' (Europa Press)

El año 2026 se ha convertido en un punto de inflexión en la relación entre el rey Juan Carlos I y España: en apenas medio año, el rey emérito acumula ya tres visitas al territorio español, encadenadas con una presencia sostenida en Europa que no se veía desde su marcha a Abu Dabi en 2020, y con estancias más largas y visibles que en los primeros años de su “exilio” voluntario.

Aunque tanto la Casa Real y como el propio Juan Carlos insisten en que no existe por ahora un plan de regreso definitivo, el calendario de regatas en Sanxenxo, su reaparición en la plaza de toros de la Maestranza de Sevilla y su activa agenda europea, que incluyó la recogida de un premio en la Asamblea Nacional francesa por sus memorias, dibujan el retrato de un exjefe del Estado que, sin romper aún con Emiratos Árabes, se siente cada vez más cómodo, más presente y más normalizado en la vida social española.

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La nueva visita de junio, que arranca con otro viaje a Galicia para ponerse de nuevo al frente del Bribón y que incluye la decisión inédita de no regresar de inmediato a Abu Dabi, sino permanecer varias semanas en Europa para preparar el Europeo de 6 Metros en el lago Lemán, consolida esta tendencia y reabre el debate político y mediático sobre los límites fiscales, simbólicos e institucionales de un eventual retorno estable del rey emérito.

El rey Juan Carlos I y Pedro Campos embarcan en el puerto de Sanxenxo, a 15 de mayo de 2026, en Sanxenxo (Galicia, España). (Raúl Terrel / Europa Press).
El rey Juan Carlos I y Pedro Campos embarcan en el puerto de Sanxenxo, a 15 de mayo de 2026, en Sanxenxo (Galicia, España). (Raúl Terrel / Europa Press).

La presencia del rey emérito en España

Con todo esto, ¿supone 2026 un salto cuantitativo respecto a los años anteriores en términos de número de visitas a España? La respuesta, a partir de los datos disponibles, tiene matices. En los primeros meses de 2026, Juan Carlos I suma ya tres visitas a territorio español: la de febrero a Sanxenxo, la de Semana Santa y primavera que combina Sevilla, Cascais, París y Galicia, y la de junio, que arranca de nuevo en Sanxenxo y se prolongará durante varias semanas en Europa.

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Esta cifra, en apenas medio año, está en línea con el ritmo de viajes de 2023 y 2024, cuando en periodos similares ya se contaban varias estancias en España. Para 2023, tras tres años fuera, el rey emérito visitó España siete veces en un periodo de 19 meses, seis de ellas en ese mismo año. Y en 2024, en junio ya iba por su quinta visita, en lo que suponía la duodécima desde su instalación en Abu Dabi en 2020.

Es decir, no se puede afirmar que 2026 tenga, al menos por ahora, un número de viajes muy superior al de esos ejercicios, sino que se integra en una tendencia de incremento progresivo de las visitas desde que se archivaron las causas en 2022. Sin embargo, hay dos factores que sí distinguen 2026. El primero es la duración efectiva de las estancias fuera de Abu Dabi.

El rey emérito ha sido homenajeado con el Premio Especial del Jurado de la Journée du Livre Politique por sus memorias, ‘Reconciliación’

El tiempo en Europa del rey Juan Carlos

El viaje de abril, que encadena Sevilla, Portugal, París y Sanxenxo, se prolonga unos 15 días, la ausencia más larga del Golfo Pérsico desde 2020. El viaje de junio, que comienza ahora, según Vanitatis, será una estancia de varias semanas en Europa, con una agenda que se extenderá previsiblemente hasta finales de julio, cuando concluya el Campeonato de Europa de 6 Metros en el lago Lemán. Esto significa que, aunque la cifra de entradas en España no crezca, el tiempo total pasado en suelo europeo y en territorio español sí aumenta.

El segundo factor diferencial es el tipo de actividades y el grado de visibilidad pública. Hasta 2023, la mayoría de las visitas se centraban en regatas en Sanxenxo, revisiones médicas en Vitoria y actos estrictamente familiares en Madrid, todos ellos calificados como privados y, salvo la primera visita de 2022, relativamente discretos.

El emérito no tributa en España

En 2026, en cambio, esa agenda se amplía con una reaparición muy simbólica en la Maestranza de Sevilla, en un Domingo de Resurrección cargado de significado social y mediático, y con un acto de reconocimiento en la Asamblea Nacional francesa, cubierto por toda la prensa europea. Aunque la Casa Real se mantenga al margen, el emérito reaparece en espacios públicos que proyectan su imagen más allá de los círculos de amigos y aficionados a la vela.

El público de la plaza de toros de La Maestranza de Sevilla ha recibido esta tarde con una ovación al rey emérito Juan Carlos I (c), que asiste a la reaparición de Morante de la Puebla, en una corrida en la que completan cartel el peruano Roca Rey y David de Miranda.
La Maestranza de Sevilla recibe al rey emérito Juan Carlos I en la reaparición de Morante de la Puebla (EFE/ Julio Muñoz)

En cualquier análisis sobre la frecuencia y la duración de las visitas de Juan Carlos I a España sale inevitablemente la cuestión fiscal, que tantos dolores de cabeza daría a Shakira. La Agencia Tributaria toma como uno de sus criterios principales para determinar la residencia fiscal de una persona el hecho de pasar más de la mitad del año en el país, es decir, más de 183 días.

Desde que se instaló en Abu Dabi, el emérito no tributa regularmente en España, más allá de las dos regularizaciones puntuales con las que pagó más de cuatro millones de euros para evitar una imputación por fraude fiscal. Si decidiera volver a residir en España, tendría que someterse de nuevo a las reglas fiscales españolas, lo que implicaría declarar su IRPF, aflorar su patrimonio en el extranjero y tributar por las donaciones que reciba.

Por esa razón, Zarzuela ha transmitido al emérito un mensaje muy claro: puede volver a España cuando quiera, pero si su presencia supera ciertos umbrales temporales o se convierte en residencia de facto, debería recuperar la residencia fiscal en el país. Este condicionante explica, en parte, la estrategia de viajes relativamente breves y encadenados con otros destinos europeos, así como el cuidado con el que se mide el tiempo que pasa en territorio español.

El rey Juan Carlos junto a la infanta Elena en Sanxenxo (Europa Press)
El rey Juan Carlos junto a la infanta Elena en Sanxenxo (Europa Press)

Hasta ahora, las visitas han sido de unos pocos días, salvo las recientes estancias de abril y junio, que suponen un alargamiento de su presencia europea pero no necesariamente un rebasamiento del umbral de los 183 días en España. Formalmente, el rey Juan Carlos I mantendrá su residencia en Abu Dabi y su estancia se repartirá entre España y Suiza, de modo que, al menos sobre el papel, no se situaría automáticamente bajo la jurisdicción fiscal española.

Sin embargo, cada prolongación de sus estancias y cada encadenamiento de visitas alimentan las especulaciones sobre si, en términos prácticos, no está ya en un proceso de regreso gradual, cuyo principal freno sería la dimensión tributaria.

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