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Las 5 claves para que tu albahaca crezca fuerte, huela bien y tenga mucho sabor

Es una planta fácil de cuidar, pero es importante tener estos detalle en cuenta estos detalles

Sigue estos seis pasos para cuidarla
Planta de albahaca. (Magnific)
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La albahaca es una planta aromática muy presente en jardines, balcones y terrazas. Gracias a su característico aroma y a que es fácil de cuidar, muchas personas deciden cultivarla en casa. Su rápido crecimiento y su capacidad para adaptarse a distintos espacios la convierten en una de las especies más populares.

Además, sus hojas pueden utilizarse en una gran variedad de recetas, por lo que también destaca por su versatilidad. Sin embargo, hay algunos aspectos que debemos tener en cuenta para que esta planta crezca sana, fuerte y con su sabor característico.

Dale la cantidad adecuada de luz

La albahaca es una planta de origen mediterráneo que necesita abundante luz para desarrollarse correctamente. Lo más recomendable es que reciba entre seis y ocho horas de sol al día, ya que la exposición a la luz favorece el crecimiento de las hojas y la producción de los aceites esenciales responsables de su aroma. Sin embargo, durante las olas de calor o en zonas donde las temperaturas son muy elevadas, conviene protegerla del sol más intenso del mediodía para evitar que las hojas se quemen o se marchiten.

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Riega con frecuencia, pero sin encharcar

Mantener una humedad constante en el sustrato es fundamental para que la albahaca crezca sana. La tierra debe permanecer ligeramente húmeda, pero nunca encharcada, ya que el exceso de agua favorece la aparición de hongos y puede provocar que se pudra la raíz.

En verano suele ser necesario regar con mayor frecuencia que en otras épocas del año, aunque siempre es recomendable comprobar antes que la capa superficial del sustrato haya comenzado a secarse. Además, es preferible regar directamente la base de la planta y evitar mojar las hojas para reducir el riesgo de enfermedades.

Retira las flores para prolongar su producción

Cuando la albahaca comienza a florecer, gran parte de su energía se destina a la producción de semillas. Como consecuencia, el crecimiento de nuevas hojas disminuye y estas pueden perder parte de su aroma y textura. Para evitarlo, es aconsejable retirar los tallos florales en cuanto aparezcan. Además de prolongar la vida útil de la planta, esta práctica favorece una producción más abundante de hojas durante más tiempo.

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De estas formas, nuestras plantas estarán más saludables

Cosecha las hojas de forma correcta

La forma de recoger las hojas influye en el crecimiento de la albahaca. En lugar de arrancarlas una a una desde la parte inferior, es preferible cortar los tallos por encima del punto donde nacen dos hojas. De este modo, la planta emitirá nuevos brotes y crecerá con más fuerza y densidad. Además, conviene no retirar más de un tercio de la planta en una sola cosecha para evitar debilitarla.

Si quieres aprovechar al máximo su aroma y sabor, lo ideal es recolectar las hojas por la mañana, una vez que el rocío se haya evaporado y antes de que el sol sea demasiado intenso. En ese momento, la concentración de aceites esenciales suele ser mayor.

Protégela del frío

A diferencia de otras plantas aromáticas, la albahaca tolera mal las bajas temperaturas. Cuando el termómetro desciende por debajo de los 10-12 °C, la planta puede dejar de crecer, perder vigor e incluso presentar hojas oscuras o dañadas. Por este motivo, si se cultiva en maceta es recomendable trasladarla al interior cuando se prevean noches frías. En el exterior, también puede protegerse con una cubierta adecuada si se esperan descensos bruscos de temperatura.

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