Nace en Bioparc Valencia una cría de una especie de antílope africano que estuvo al borde de la extinción

El blesbok estuvo seriamente amenazado durante el siglo XIX por la caza intensiva y la pérdida de su hábitat, pero los esfuerzos de conservación han conseguido recuperar la especie

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Nace una cría de blesbok en Bioparc Valencia. (BIOPARC Valencia)
Nace una cría de blesbok en Bioparc Valencia. (BIOPARC Valencia)

Esta semana, el zoológico BIOPARC Valencia ha dado la bienvenida a una nueva cría de blesbok (Damaliscus pygargus phillipsi), una subespecie de antílope africano endémica de las praderas del sur de África, principalmente de Sudáfrica. El nacimiento del macho, que se ha producido sin incidencias y de forma totalmente natural, ha sido seguido “en directo” por el equipo técnico del centro, que han confirmado el correcto desarrollo de los primeros momentos de la crianza.

De hecho, tal y como han señalado en un comunicado desde el zoológico, “los instantes iniciales de la cría junto a su madre permitieron observar ese entrañable vínculo del mundo animal”. Además, desde el principio mostró una notable vitalidad, “permaneciendo bajo la atenta protección de su progenitora y comenzando a dar sus primeros pasos poco después de nacer”.

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Espacio que recrea la gran sabana africana en Bioparc Valencia. (BIOPARC Valencia)
Espacio que recrea la gran sabana africana en Bioparc Valencia. (BIOPARC Valencia)

BIOPARC Valencia alberga en la actualidad el grupo más numeroso de blesboks de España: tres machos y seis hembras. Estos antílopes habitan en un recinto multiespecie que recrea la gran sabana africana, por lo que la cría de blesbok —que puede identificarse por su color crema, diferente del marrón más oscuro de los adultos— convivirán con jirafas, impalas, antílopes acuáticos, gacelas de Thomson, avestruces, marabú africano o ibis sagrados.

Del borde de la extinción a la exitosa recuperación

El blesbok es uno de los pocos animales que cuenta con una coloración púrpura natural; sin embargo, no debe pensarse en un pelaje realmente púrpura intenso, sino que, bajo ciertas condiciones de luz, la mezcla de marrones, rojizos y grisáceos produce una apariencia violácea. En general, el blesbok se muestra con tonalidades marrones y una franja blanca en el rostro.

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Blesbok en Chelmsford Nature Reserve (Sudáfrica). (Bernard Dupont/Wikimedia Commons)
Blesbok en Chelmsford Nature Reserve (Sudáfrica). (Bernard Dupont/Wikimedia Commons)

Hace dos siglos, esta subespecie estuvo al borde de la extinción. En el siglo XIX, la caza intensiva para obtener carne, pieles y por deporte, así como la expansión agrícola que transformó gran parte de las praderas en las que vivía, hizo que sus poblaciones colapsasen. Así, hacia finales del siglo, sus ejemplares se contaban en solamente cientos, lo que hizo temer su desaparición. Esto fue precisamente lo que ocurrió con el quagga, una subespecie extinta de cebra común que era endémica de Sudáfrica.

En el caso del blesbok, sin embargo, no fue demasiado tarde para evitar su extinción. Varios propietarios de las tierras en las que se encontraban estos animales decidieron protegerlos, lo que derivó en uno de los ejemplos de conservación más exitosa de un gran mamífero africano. Así, durante el siglo XX, fue reintroducido en numerosas reservas y parques de Sudáfrica, donde en la actualidad su número ha aumentado considerablemente, consiguiendo que ya no sea una especie amenazada.

Nace una cría de blesbok en Bioparc Valencia. (BIOPARC Valencia)
Nace una cría de blesbok en Bioparc Valencia. (BIOPARC Valencia)

“El nacimiento de un blesbok ha vuelto a reflejar la extraordinaria capacidad de la naturaleza para abrirse paso y emocionar”, han señalado desde BIOPARC Valencia. “Una excelente noticia para esta singular especie de antílope africano cuya recuperación constituye hoy uno de los ejemplos más esperanzadores de conservación de la fauna salvaje”.

Además, el zoológico ha señalado que este nacimiento también supone un nuevo éxito en cuanto al programa internacional de preservación del blesbok. “Gracias a las medidas de protección desarrolladas durante décadas, la especie logró recuperarse y, según los últimos estudios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en la Lista Roja su población actual se estima entre 55.000 y 70.000 ejemplares, con una tendencia estable”.

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