Adiós a las medusas en las playas: investigadores españoles diseñan una boya electromagnética capaz de alejar a estos animales

El dispositivo sería especialmente útil en zonas de baño, plantas desalinizadoras o instalaciones de acuicultura, que pueden verse afectadas por las grandes concentraciones de medusas

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Medusa luna (Aurelia aurita) en el mar Rojo (Egipto). (Alexander Vasenin/Wikimedia Commons)
Medusa luna (Aurelia aurita) en el mar Rojo (Egipto). (Alexander Vasenin/Wikimedia Commons)

Con la llegada del verano, un enemigo silencioso irrumpe en el litoral, especialmente en las playas del Mediterráneo. Las medusas, con sus cuerpos gelatinosos y sus tentáculos, llegan a nuestro país buscando, entre otros, aguas más cálidas, por lo que el progresivo calentamiento del mar ha contribuido a que estas poblaciones sean cada vez más abundantes y persistentes en el tiempo.

Cuando estos animales se acercan a la orilla, provocan picaduras en los bañistas, que pueden sentir irritación y escozor, así como dolor intenso, inflamación o reacciones alérgicas con algunas especies. También impactan en el turismo, en el cierre temporal de playas, la pesca y los ecosistemas, ya que las grandes concentraciones pueden modificar cadenas tróficas marinas. Además, enormes acumulaciones de medusas pueden obstruir sistemas de refrigeración o captación de agua de instalaciones costeras, como desaladoras o centrales eléctricas cercanas al mar.

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Evitar su llegada masiva, por tanto, se convierte en un reto importante para varios frentes. En esta línea, el grupo de investigación de Gestión y Restauración de Ecosistemas Terrestres y Marinos (GRE) de la Universidad de Alicante, así como investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia, han desarrollado una boya flotante electromagnética capaz de alejar a las medusas.

Imagen de archivo de una medusa. (Lars Juhl Jensen/Wikimedia Commons)
Imagen de archivo de una medusa. (Lars Juhl Jensen/Wikimedia Commons)

El dispositivo electrónico, que cuenta con una cadena con un peso en su extremo inferior para que la estructura quede en posición vertical, sería especialmente útil en zonas sensibles como áreas de captación de aguas, instalaciones acuícolas o zonas de baño, que se pueden ver gravemente afectadas por grandes concentraciones de medusas.

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¿Cómo funciona la boya ‘espantamedusas’?

Mediante la generación de campos electromagnéticos con una serie de bobinas y unos emisores de las ondas que se colocan en distintos puntos de la cadena a diversas profundidades, la boya disuade y reduce la llegada de las medusas al medio marino.

Esto se consigue gracias a la reducción del número de pulsaciones del animal, que es lo que utiliza para desplazarse gracias a la contracción de su umbrela, lo que le permite crear un flujo de agua. Al disminuir estas pulsaciones, también lo hace su capacidad de movimiento, por lo que mantienen su posición.

Ejemplar de medusa recogido en la arena de la Praia de Razo, en Carballo. (Europa Press)
Ejemplar de medusa recogido en la arena de la Praia de Razo, en Carballo. (Europa Press)

Las medusas quedan limitadas en cuando a desplazamiento. Esto, sin embargo, es temporal, ya que recuperan su movilidad completa cuando se alejan del emisor gracias a la gravedad o las corrientes.

El dispositivo, además, según han indicado los investigadores en el comunicado de la Universidad de Alicante, es totalmente inofensivo para la medusa y, una vez queda fuera de su radio de acción, puede desplazarse como anteriormente.

“La tecnología es totalmente inocua y sostenible, ya que genera un efecto disuasorio inmediato a las medusas sin producirles ningún daño y sin producir ningún residuo que afecte al medio marino”, explican.

Más eficaz que las barreras físicas

Los investigadores de las universidades de la Comunidad Valenciana destacan que esta “solución tiene mayor eficacia frente a otras opciones”, lo que permite aportar “una mayor seguridad ante posibles obstrucciones en sistemas industriales y protegiendo las áreas de baño en la costa”.

Cada verano, las medusas proliferan en las costas españolas. Aunque afectan al turismo, también cumplen funciones ecológicas y tienen aplicaciones científicas. Su presencia refleja desequilibrios ambientales y el calentamiento global.

La boya electromagnética resulta, según los investigadores, mucho más eficaz que las barreras físicas, que también pueden afectar a otras especies y tienen un mayor coste y necesidad de mantenimiento por sus dimensiones. “Los principales elementos del dispositivo se concentran en la boya flotante con lo cual el acceso a él y la reparación o sustitución de los componentes es más sencillo”.

Esta tecnología, que permite proteger de las medusas a los bañistas y a las empresas que desarrollan su actividad en entornos costeros o que requieren la captación de agua marina, ya ha sido patentada. Ahora, la Oficina de Transferencia de Resultados de la Investigación (OTRI) de la Universidad de Alicante ha lanzado una oferta tecnológica para encontrar empresas interesadas en la explotación comercial del dispositivo, mediante acuerdos de licencia y de desarrollo de proyectos de I+D.

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