Qué comerá el papa León XIV en su paso por Madrid: platos típicos españoles con guiños peruanos, sin huesos ni espinas

Durante la visita de Benedicto XVI, la Nunciatura ya hizo algunas referencias a la gastronomía de su país de origen, Alemania

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El menú del papa León XIV en Madrid (Reuters)
El menú del papa León XIV en Madrid (Reuters)

El papa León XIV comerá en Madrid una dieta sencilla, española y sometida a controles de seguridad desde su llegada el sábado 6 de junio, con la Nunciatura como centro de la mayoría de sus comidas y con un esquema muy parecido al que se aplicó en la visita de Benedicto XVI, según el testimonio de quienes organizaron aquel precedente en el pasado.

La pauta incluye platos típicamente españoles, evita lujos y comidas copiosas y elimina cualquier alimento con huesos o espinas para reducir riesgos. Según Francisco Moreno, gerente del grupo Lezama y responsable de preparar la comida en la visita de Benedicto XVI, unas 20 personas trabajan en el dispositivo extraordinario cuando llega el séquito papal.

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La Nunciatura volverá a ser el lugar donde el pontífice duerma y haga la mayor parte de sus comidas, como ya ocurrió con Benedicto XVI, antes con Juan Pablo II y ahora con León XIV. El objetivo es mantener todo “pensado y controlado” para que no surja ningún problema, ni de carácter personal ni de seguridad.

Visita del Papa Benedicto XVI para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud, Madrid, España - 21 de agosto de 2011 (GRUPO GROSBY)
Visita del Papa Benedicto XVI para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud, Madrid, España - 21 de agosto de 2011 (GRUPO GROSBY)

El menú del papa León XIV

Moreno describió aquella cocina papal como “una comida sencilla, sin recargos pero muy fina”. Según su relato, desde el Vaticano se envían las especificaciones que tienen en cuenta los gustos de cada pontífice y también sus cuestiones de salud. Además de las monjas que preparan la comida diaria en la Nunciatura, se contrata a un equipo externo para los días en los que llega el entorno del Papa. Una fórmula que se repetirá en esta ocasión para León XIV.

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La experiencia de Benedicto XVI sirve como referencia directa para anticipar el menú en Madrid. En aquella visita, como relató Moreno allá por 2011, el postre lo acompañaba siempre con un Pedro Ximénez y el pontífice bebía “mucha agua mineral sin gas y zumo”.

Guiños a España y Perú

El menú que se sirvió entonces incluía aceitunas, tostas de foie, una tabla de ibéricos, una tabla de quesos, panes Brezel, pan negro, pan de nueces, pan de chapata y cucharitas de corazón de alcachofa con salsa holandesa. Las directrices eran claras: ni huesos ni espinas, una prevención orientada a evitar cualquier accidente no deseado.

Madrid está preparada para la llegada de León XIV en su primer viaje apostólico a España (Europa Press)
Madrid está preparada para la llegada de León XIV en su primer viaje apostólico a España (Europa Press)

Aquella propuesta incorporó además guiños alemanes por la nacionalidad de Benedicto XVI. El mismo criterio se siguió en el viaje de Juan Pablo II, cuando la oferta gastronómica se combinó con platos polacos, por lo que cabe esperar indicaciones similares con León XIV, de origen estadounidense y peruano. Entre la tortilla de patatas y el jamón, se podría colar también algún ceviche o la famosa causa limeña.

El protocolo en la visita del papa

Las comidas del Papa no se plantean solo como una cuestión alimentaria o de protocolo interno. El pontífice aprovechará esos momentos para mantener encuentros con sectores sociales y también con jóvenes. El personal de servicio también conservó una imagen muy concreta de aquella visita.

El viaje del Papa León XIV a España costará 25 millones de euros, según ha informado este martes el coordinador general adjunto de la visita y vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Fernando Giménez Barriocanal.

Desde la Nunciatura explicaron que, el último día, Benedicto XVI pidió saludar a todo el equipo y fue pasando uno por uno ante cocineros, limpiadoras y camareros, antes de hacerse una fotografía con ellos. Francisco Moreno también recuerda que aquel Papa dejó una escena que rompe con la imagen más rígida del cargo. Según su relato, el postre era la parte favorita de Benedicto XVI, que era muy goloso y, después del postre y de unas trufas, “Su Santidad cogió otra antes de marcharse y se la fue comiendo por el camino”.

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