El cambio climático también trae enfermedades: Europa podría convertirse en foco de contagio del virus chikungunya

El chikungunya, típico de zonas tropicales, se transmite por mosquitos tigre infectados del virus

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Un mosquito tigre (AdobeStock)
Un mosquito tigre (AdobeStock)

El aumento de las temperaturas asociado al cambio climático trae consigo mucho más que temperaturas veraniegas en pleno mes de mayo. Este progresivo calentamiento global está introduciendo nuevas enfermedades en zonas en las que era inusual su aparición. Es el caso del virus chikungunya en Europa.

Los mosquitos infectados con el virus han estado tradicionalmente circunscritos a zonas tropicales, pero el calentamiento de ciertas regiones está provocando que estos insectos se encuentren cada vez más cómodos. Así lo apuntan los resultados de un reciente estudio publicado en la revista Frontiers in Cellular and Infection Microbiology por investigadores de la Universidad Médica China de Zhejiang.

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En lo que va de 2026, se han registrado aproximadamente 33.000 casos sintomáticos de chikungunya en todo el planeta, con nueve muertes, la mayoría en Sudamérica, según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades. Actualmente, 139 países son zonas de riesgo para el virus chikungunya. Sin embargo, los científicos han demostrado que “el virus se extenderá aún más hacia el norte, a regiones templadas, especialmente al noreste de Norteamérica, Europa central y Asia oriental”.

El virus de chikungunya es una enfermedad transmitida principalmente por la picadura del mosquito tigre. Esta enfermedad provoca fiebre alta y dolor articular intenso, que puede durar semanas o, en algunos casos, meses, explican desde MedlinePlus. Otros síntomas frecuentes incluyen dolor muscular, dolor de cabeza, fatiga y erupciones cutáneas. De hecho, chikungunya proviene del kimakonde y significa “doblado del dolor” por el característico dolor articular.

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El agente causal es un virus transmitido por mosquitos del género Aedes, principalmente Aedes aegypti, si bien una mutación documentada tras la epidemia de 2005 y 2006 en Réunion, Mauricio, Comoras e India amplió la transmisión a través del mosquito tigre asiático, Aedes albopictus.

El virus chinkungunya en España

El mosquito tigre es una especie exótica que en España se detectó por primera vez hace dos décadas en Sant Cugat del Vallès (Barcelona). Este insecto es antropófago, lo que significa que es especialmente agresivo para con los humanos.

En agosto del año pasado, el Gobierno del País Vasco anunció medidas de vigilancia tras la confirmación del primer caso autóctono del virus en Hendaya. Dada la proximidad geográfica con la localidad francesa, el Departamento de Salud vasco instó a los municipios del entorno a extremar la precaución y vigilar los síntomas relacionados con el chikungunya.

Mosquito tigre
Mosquito tigre (Shutterstock)

El pasado mes de diciembre la Sociedad Española de Medicina del Viajero (SEMEVI) junto con la farmacéutica Bavarian Nordic anunció la llegada a España de la primera vacuna contra el chikungunya indicada para personas mayores de 12 años para la inmunización activa frente a la enfermedad. “Por su cultura viajera y posición geográfica, España es uno de los países europeos con mayor número de casos importados de chikungunya, por ello es clave incorporar su vacuna en los protocolos de prevención de viajeros en riesgo”, subrayó la doctora Rosa María López Gigosos, coordinadora del grupo de trabajo de “Vacunas del viajero” de la Asociación Española de Vacunología (AEV).

Por qué el cambio climático hará de Europa y Norteamérica zonas de riesgo para el chikungunya

El equipo dirigido por doctor Ye Xu, uno de los autores principales del estudio, ha modelizado el comportamiento de chikungunya y de ambos mosquitos vectores a partir de decenas de miles de registros geolocalizados. Utilizando dieciséis escenarios climáticos desarrollados por el IPCC, han evaluado cómo la distribución geográfica de estos insectos podría evolucionar hasta 2100, incluyendo variables como el viento, la altitud, la precipitación y la temperatura mínima y máxima.

De acuerdo con el estudio, se estima una expansión hacia las regiones templadas, sobre todo en el noreste de Norteamérica, el centro de Europa y el este de Asia. El principal motor de esta expansión sería la mayor tolerancia al frío de Aedes albopictus, en comparación con Aedes aegypti, como ha explicado el doctor Yang Wu del Centro Tecnológico de Aduanas de Cantón.

El doctor Wu ha destacado que el mosquito tigre asiático “puede tolerar mejor las condiciones más frías”, por lo que “el calentamiento podría permitir que se establezca en lugares que antes resultaban demasiado fríos”. Esta circunstancia incrementa las posibilidades de transmisión local allí donde la enfermedad aún no es habitual.

El impacto real dependerá del modelo climático adoptado, pero todas las proyecciones coinciden en señalar a Norteamérica nororiental, el centro de Europa y el este asiático como futuras áreas de riesgo. Los autores sugieren que estos territorios deberían implementar sistemas de monitorización y planes de control de mosquitos, además de fortalecer la formación sanitaria, antes de 2040.

Factores como el calor, el deporte o el dióxido que emitimos resultan irresistibles a unas picaduras inicialmente indoloras debido a los anestésicos de la saliva del insecto.

Prevenir el chikungunya en zonas donde nunca ha sido habitual

En declaraciones recogidas por Medical Xpress, el doctor Xu ha subrayado que “la población no debe alarmarse, pero los sistemas de salud deberían prepararse con antelación”. El experto ha propuesto medidas para los responsables sanitarios como “rastrear los mosquitos Aedes, adiestrar a los médicos para un rápido diagnóstico, reforzar el control de los mosquitos y activar planes de respuesta rápida antes de que se produzcan brotes”. Todas estas acciones cobran especial utilidad en aquellas regiones templadas donde el chikungunya aún no representa un problema rutinario de salud pública.

El estudio advierte que minimizar el calentamiento climático futuro e invertir en medidas básicas de preparación médica puede disminuir la probabilidad de grandes brotes, según han reiterado sus autores. Estos resultados concluyen que la vigilancia anticipada será fundamental para impedir la expansión del chikungunya fuera de sus áreas endémicas tradicionales.

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